Iván Cepeda le da brillo internacional a su campaña con visitas a Lula, Pedro Sánchez y Claudia Sheinbaum
El candidato de izquierdas a la Presidencia de Colombia despliega una estrategia de viajes a Brasil, España y México similar a la de Gustavo Petro en 2022


El senador de izquierdas Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico, se desdobla en varios frentes. El rival a batir en las elecciones presidenciales de Colombia se ha repartido en los últimos meses entre sus discursos en plaza pública en distintos lugares del país y algunas salidas internacionales de alto perfil, con encuentros con otros líderes progresistas. En la misma semana en que inscribió su candidatura junto a la senadora indígena Aida Quilcué, su fórmula vicepresidencial, el favorito de las encuestas para suceder a Gustavo Petro viajó por sorpresa a Brasil, donde se reunió el jueves en el Palacio de Planalto con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. “Pude trasmitirle la admiración y el reconocimiento que suscita en Colombia”, escribió en un escueto mensaje en sus redes sociales. El viernes, sostuvo otra reunión con funcionarios brasileños para conocer los pasos que ha dado el Gobierno de Lula “para entregarle a los campesinos, a los pueblos indígenas y afrodescendientes la tierra”, parte de su propuesta para una “revolución agraria” en Colombia.
Ese barniz internacional en campaña tiene antecedentes en la de su copartidario y actual presidente hace cuatro años. Cepeda venía de reunirse en enero con el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en Madrid. “Agradezco su apoyo a Colombia, a la paz en América Latina, y al diálogo constructivo”, manifestó en ese viaje, en el que lo acompañó la senadora María José Pizarro, su jefa de debate. Aquella visita se produjo pocos días después de que Estados Unidos atacara Venezuela para llevarse a Nicolás Maduro. “La discusión no debe ser si Maduro es un dictador o no, de si es un secuestro o una captura. Hay espacio para debatir eso y nuestro Gobierno no reconoció la legitimidad de las elecciones. El problema de fondo es la nueva realidad geopolítica y estratégica que Trump quiere imponer, ante lo que debemos hacer frente de manera conjunta”, le dijo entonces a EL PAÍS. “No soy amigo de entrar en discusiones personales ni en dinámicas de insultos, pero sí adelanto que conmigo en el Gobierno habrá una clara posición de firme respeto a nuestra soberanía y nuestra dignidad”, apuntó sobre su manera de relacionarse con Washington si llega a la Casa de Nariño.

A finales de noviembre, también se reunió en el Palacio Nacional de México con Claudia Sheinbaum, otra presidenta progresista. Entonces manifestó, sin demasiados detalles, que su propósito era “escuchar la situación de los migrantes y sus necesidades” para construir su propuesta política, además de reunirse con Morena, el partido de Gobierno en el país norteamericano. Anunció entonces actos multitudinarios a su regreso a Colombia, pero advirtió que su diálogo era “con el pueblo, no con dirigentes políticos desesperados por encuestas”. Tanto Cepeda como el ultraderechista Abelardo de la Espriella, segundo de momento en los estudios de intención de voto, han esquivado hasta ahora los debates presidenciales.

Aunque el peso electoral de esas postales con otros jefes de Gobierno progresistas es incierto, para Cepeda representan una bienvenida validación internacional ante los temores que pueda despertar su promesa de continuidad con respecto a Petro, el primer presidente de izquierdas de la Colombia contemporánea. De alguna manera, le permiten suavizar su imagen. “Esos viajes, y sobre todo esas reuniones, tienen el efecto de presentar a estos candidatos con un halo ya presidencial, les eleva de estatus”, apunta la internacionalista Sandra Borda. Cepeda envía el mensaje de que “está en esas ligas y tiene capacidad de interlocución con esos líderes”, añade la académica de la Universidad de Los Andes, en Bogotá.
“Parte de la situación que está enfrentando la izquierda es un proceso de organización, articulación y coordinación entre los gobiernos de derecha afines a Trump, lo que los está empujando a hacer ellos lo mismo”, advierte Borda. “Si Trump y ese tipo de derecha populista están buscando expandirse, consolidarse y además organizarse, como lo están haciendo por ejemplo en ese Escudo de las Américas, esta gente empieza a sentir que tienen que apoyarse los unos a los otros muy fuertemente”. Tras la posesión este mes del derechista José Antonio Kast en Chile, Brasil y México quedan como los dos grandes países latinoamericanos gobernados por la izquierda –además de Colombia–.
En la campaña presidencial, Cepeda, de 63 años, parte como favorito. El próximo 31 de mayo será la primera vuelta, y si ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos, habrá una segunda vuelta el 21 de junio. Entre la docena de aspirantes que siguen en pie, el senador del Pacto Histórico lidera con distancia las encuestas en la concurrida carrera presidencial, que entró en una nueva etapa después de las legislativas del domingo y de la definición de las fórmulas vicepresidenciales a lo largo de esta semana.
Esa suerte de diplomacia electoral de Cepeda recuerda la exitosa campaña de Petro en 2022. En ese entonces, el candidato de la izquierda visitó al papa Francisco en el Vaticano, se reunió con el economista francés Thomas Piketty, fue invitado a la posesión de Gabriel Boric en Chile e intercambió guiños con el mexicano Andrés Manuel López Obrador, entre otras. También, como Cepeda, sostuvo un encuentro con Pedro Sánchez en la sede del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Esa entrevista con el presidente del Gobierno de España, aunque fuera en su calidad de secretario general socialista, provocó en su día una airada protesta del Gobierno del conservador Iván Duque, que pidió un trato similar para todos los aspirantes. Otros vientos soplaban entonces.
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