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Iván Cepeda se consolida como la fuerza de la izquierda tras el hundimiento de Roy Barreras

El aspirante del Pacto Histórico de Petro, por fuera de la consulta del Frente por la Vida, supera el desafío lanzado por el excongresista

Iván Cepeda, en Bogotá, el 3 de marzo.NATHALIA ANGARITA

El Pacto Histórico tendrá la mayor bancada del próximo Senado de la República y su candidato presidencial, Iván Cepeda, se consolida como la figura imbatible de la izquierda en Colombia. El senador fue uno de los grandes ganadores de las elecciones de este domingo, a pesar de no aparecer en el tarjetón. Roy Barreras, el otro aspirante afín al Gobierno de Gustavo Petro, que intentaba disputarle un espacio en el progresismo, se estrelló con una votación raquítica, de menos de 300.000 votos, en la consulta del Frente por la Vida, en la que superó a Daniel Quintero.

“Vamos a ratificar en las urnas que somos la principal fuerza política del país”, proclamó Cepeda, líder destacado de las encuestas para la primera vuelta del 31 de mayo, al depositar su voto en un colegio del barrio Kennedy, en el sur de Bogotá. El Pacto, ahora como partido unificado, confirmó los pronósticos y se mantuvo como la primera fuerza en el Senado –y una de las principales de la Cámara de Representantes–. Esa votación ya supera por mucho los 2,9 millones de votos de 2022, cuando había irrumpido en el Congreso con el impulso de Petro y de Francia Márquez en la consulta de entonces sobre su candidato presidencial. “La verdadera elección de hoy es el Congreso y se mide en curules”, reivindicó el propio mandatario en X, su canal de comunicación predilecto.

El conteo preliminar de la Registraduría muestra al Pacto como la fuerza hegemónica de la izquierda. Con el 99,5% de las mesas reportadas, concentraba el 22,7% de todos los votos al Senado, 4,4 millones, mientras que las listas disidentes se hundían por debajo del 3%, el umbral necesario para estar en el Legislativo. Barreras y su lista de coalición, el Frente Amplio Unitario, sumaba apenas el 2%. La otra izquierda alternativa, la que encabeza el exalcalde de Santa Marta y candidato presidencial Carlos Caicedo, tampoco alcanzaba ese apetecido umbral. La alianza de Fuerza Ciudadana con Comunes, el partido surgido del acuerdo de paz con la extinta guerrilla de las FARC, se quedaba en 0,6%.

Además de esos partidos, otras figuras de izquierda críticas con Petro, que se postulaban desde coaliciones en el centro político, también naufragaron en sus aspiraciones. Ni el exalcalde de Bogotá Lucho Garzón, cabeza de la lista de la Alianza Verde, ni el exsenador Jorge Enrique Robledo, de Dignidad y Compromiso, consiguieron su propósito de llegar al Senado. La representante Jennifer Pedraza, también de Dignidad y Compromiso, fue una excepción, pues ella sí aseguró su escaño. “Somos la única curul del Senado que es de izquierda que no está entregada al clientelismo del Pacto”, dijo al celebrar su elección.

En la carrera presidencial, el senador Cepeda (Bogotá, 63 años) es desde hace tiempo el rival a batir. Es el candidato propio de la izquierda más tradicional y encabeza las encuestas para la primera vuelta desde que ganó con autoridad en octubre otra consulta popular, la del Pacto Histórico, con 1,5 millones de votos (2,7 millones en total). Más de un millón más con respecto a los de Barreras (257.000) o Quintero (227.000) este domingo. Su promesa de continuidad, de profundizar las reformas de Petro en un segundo gobierno progresista, ha sido constante. Sin embargo, los observadores suelen advertir que, para mantenerse en el poder, la izquierda necesita también de los votantes más centristas y liberales. Esa era la carta que jugó Barreras.

Con Cepeda como favorito, el viento parece soplar a favor de la izquierda en varios frentes. La aprobación de Petro ha dado un salto y el Pacto Histórico defendió la mayor bancada en el Senado en las legislativas. Sin embargo, el camino que se había propuesto originalmente el bloque progresista –que pasaba por tender puentes con otros sectores– ha estado sembrado de todo tipo de obstáculos. El más evidente llegó cuando el Consejo Nacional Electoral decidió el 5 de febrero impedirle a Cepeda participar en el Frente por la Vida, lo que dinamitó la convergencia de todo el centroizquierda en esa segunda consulta –promovida en un primer momento como un Frente Amplio, al estilo de Uruguay–.

Con partido y listas propias, Barreras defendió una y otra vez que no era conveniente dejarle el camino libre a la Gran Consulta de la derecha, en la que se impuso la senadora Paloma Valencia, la candidata del Centro Democrático, con más de tres millones de votos. Su insistencia en mantener a flote el Frente por la Vida, contra viento y marea, aún sin Cepeda en el tarjetón, no fue bien recibida en la izquierda más radical. El exsenador era percibido como un competidor incómodo, capaz de movilizar maquinarías políticas y amenazar el liderazgo de Cepeda. Este domingo, tras conocer los resultados, Barreras se reafirmó en calificar como “un error estratégico” de Petro haber abandonado el escenario de las consultas interpartidistas. “Eso implicaba dejarle la cancha libre a la derecha, que se la tomó”, se lamentó al señalar al mandatario de “boicotear” el Frente por la Vida. Sin embargó, no dio su brazo a torcer. “La campaña empieza mañana, esto era un calentamiento”, aseguró al postularse, una vez más, como un antídoto contra los extremos.

En su pulso a Cepeda, Roy sumó aliados importantes, como la vicepresidenta Francia Márquez, algunos sindicatos o el controversial asesor catalán Xavier Vendrell, cercano a Petro desde sus tiempos como alcalde de Bogotá, entre 2012 y 2015. También se desmarcó de la propuesta de convocar una Asamblea Constituyente, a diferencia de Cepeda. Y además ha sido crítico de la paz total, que se proponía negociar en simultáneo con todos los grupos armados y no ha arrojado mayores resultados. Ese es uno de los puntos débiles de Cepeda, considerado el arquitecto de la desgastada política de paz de este Gobierno.

“Compañeros, no se equivoquen. La unidad es la victoria”, respondió Roy ante las críticas que le llovían desde la izquierda, que cerró filas en apoyo a su competidor. El exembajador salió a reivindicar una y otra vez que él fue uno de los fundadores del Pacto, cuando era una coalición variopinta y no un partido unificado. También insinuó que contaba con el favor de Petro, a pesar de que el presidente no votó en las consultas. “No siembren heridas que después me cueste trabajo sanar”, advertía en sus mensajes. Nada de eso le alcanzó para su propósito manifiesto de superar los 1,5 millones de votos de Cepeda.

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