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El Pacto Histórico de Petro se encamina a mantener la mayor bancada del Senado

La lista del partido de Gobierno, encabezada por la exministra Carolina Corcho, combina izquierda, influenciadores y clanes políticos

Simpatizante de Ivan Cepeda en el cierre de campaña del candidato, en la Plaza de Bolivar, en Bogotá, el 27 de febrero.Luisa Gonzalez (REUTERS)

Para las elecciones de este año, Gustavo Petro cuenta por primera vez con un partido hecho a su medida. El oficialista Pacto Histórico ya escogió como su candidato presidencial para la primera vuelta del 31 de mayo al senador Iván Cepeda. Ahora, como partido unificado de la gran mayoría de las izquierdas colombianas, afronta su bautizo de fuego en las legislativas de este domingo, en las que se encamina a mantener la mayor bancada en el Senado de la República, de acuerdo con las encuestas. De concretarse, ese resultado de paso mejora las opciones de que al primer presidente de izquierdas de la Colombia contemporánea lo releve un sucesor que defienda su legado.

“El Pacto Histórico, sin duda, es la fuerza política más grande, más poderosa, más incluyente” de Colombia, proclamó Cepeda, eufórico por la alta votación, en su discurso de victoria luego de que se conocieron los resultados de la consulta popular de octubre. El senador se llevó la candidatura de la izquierda con 1,5 millones de votos, más del doble de los 700.000 de la exministra de Salud Carolina Corcho, quien después se impuso como cabeza de la lista al Senado. En esa misma consulta se definieron los demás lugares para el Senado y las principales circunscripciones a la Cámara de Representantes, con al menos tres elementos determinantes: el compromiso histórico de la izquierda militante, la maquinaria de los clanes tradicionales y la fuerza de los influenciadores.

Las figuras más relevantes de la izquierda adhirieron a Cepeda, con excepción de Corcho. Aunque para entonces ya habían desistido de su aspiración presidencial, las senadoras María José Pizarro y Gloria Flórez, el exsenador Gustavo Bolívar y las exministras de Ambiente, Susana Muhamad, y de Salud, Gloria Inés Ramírez, lo respaldaron decididamente en un esfuerzo de unidad, después de los obstáculos con los que se toparon en el Consejo Nacional Electoral (CNE) para poder concretar la accidentada fusión de fuerzas progresistas.

A esa movilización se sumó la maquinaria de los clanes tradicionales en varias regiones. La más evidente, coinciden los observadores, fue la victoria del político barranquillero Pedro Flórez Porras, que ese mismo día obtuvo más de 185.000 votos, la mayor votación en las listas al Senado. Como tal, ocupa el segundo lugar, solo detrás de Corcho. En el tercero aparece Patricia Caicedo, la hermana del exgobernador del Magdalena Carlos Caicedo. En el cuarto, el senador Wilson Arias. Y en el quinto, Laura Cristina Ahumada, esposa del cuestionado alcalde de Barrancabermeja, acusado de compra de votos.

Los primeros puestos también incluyen a varios influenciadores. En el sexto lugar está Walter Rodríguez, mejor conocido en Youtube como Me Dicen Wally, quien obtuvo más de 137.000 votos en la consulta de octubre. Los ejemplos abundan. En la Cámara de Representantes por Bogotá aparecen Laura Daniela Beltrán, o Lalis, otra influenciadora petrista, y Daniel Mauricio Monroy, un activista digital y creador de contenido. Por Medellín está Hernán Muriel Pérez, otro joven influenciador digital.

En las legislativas de hace cuatro años, con el impulso de las votaciones de Gustavo Petro y Francia Márquez en la consulta sobre el candidato presidencial, el Pacto Histórico irrumpió entre las primeras fuerzas del Congreso, con una representación inédita para la izquierda en Colombia. Esa robusta bancada incluyó figuras reconocidas como María José Pizarro o el propio Iván Cepeda. Pero entonces no era en el sentido estricto un partido político, sino una coalición de fuerzas y movimientos. La fusión formal llegó apenas el año pasado, entorpecida por varias decisiones del CNE. El órgano electoral también le impidió al senador Cepeda participar en una segunda consulta progresista, la del Frente por la vida, en la que competirán este domingo el exsenador Roy Cepeda y el exalcalde de Medellín Daniel Quintero. El presidente Petro ha manifestado que no piensa votar en las consultas por cuenta de esa exclusión, solo para Senado y Cámara.

En cualquier caso, el próximo Congreso se perfila como un escenario en el que dos grandes fuerzas antagonistas, el Pacto Histórico y el Centro Democrático, el partido del expresidente Álvaro Uribe que se ha convertido en el gran referente de la derecha, obtendrán las dos mayores votaciones al Senado. Ambas son listas cerradas. El Pacto obtendría el 28,7% de los votos frente al 21,9% del Centro Democrático, de acuerdo con la encuesta de Guarumo, mientras que se impondría con el 28,2% frente al 17,6% del partido de derechas en la de Atlas Intel. Después vendrían las votaciones de tres partidos tradicionales, el Liberal, el Conservador y la U, todos por debajo del 8% según esos estudios Más rezagados, un puñado de partidos aspira a superar el 3% necesario para alcanzar el umbral que permite traducir los votos en escaños en el Senado.

“La izquierda está obligada a sacar la lista mayoritaria”, señala el analista y escritor León Valencia, director de la Fundación Pares. Dado que la mayoría de las demás listas son de oposición, añade, debe sacar una bancada que le permita dar un mensaje de autoridad y catapultar, o al menos acompañar, la candidatura presidencial de Cepeda. El politólogo Yann Basset coincide en que lo fundamental para la izquierda este 8 de marzo es la elección legislativa, pues por ahí pasa la consolidación del Pacto Histórico como una fuerza política importante, que se pueda mostrar organizada, disciplinada y logre pesar sobre las orientaciones del Legislativo. “El Congreso le ha sido esquivo a la izquierda durante el mandato de Gustavo Petro, entonces quiere lograr una bancada de un tamaño suficiente para ser más influyente”, explica el analista.

Dado que la lista del Pacto es producto de la consulta de octubre, incluye figuras que no responden a la izquierda tradicional, que vienen de otros partidos y de clanes políticos en distintas partes del país, además de quienes llegan de afuera de la política, youtubers e influencers que se ganaron su lugar, recuerda Basset, profesor de la Universidad del Rosario. “Es una mezcla un poco extraña, quizás difícil de aceptar para la vieja militancia de izquierda en algunos aspectos, porque estas figuras no siempre son muy bien aceptadas. Pero fueron electas por voto popular, y eso le da a la lista una legitimidad importante”, concluye el académico.

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