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La autoridad ambiental limita a Coca-Cola la explotación de los manantiales en La Calera para priorizar el consumo humano

La multinacional podrá seguir extrayendo agua de tres de los siete pozos subterráneos que usa en la actualidad y su concesión será más corta

Embalses en La Calera, Colombia, en abril de 2024.NATHALIA ANGARITA

La multinacional de bebidas Coca-Cola solo podrá extraer una parte del agua que embotella a partir de siete manantiales ubicados en La Calera, un pequeño municipio al norte de Bogotá. La Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca, la máxima autoridad ambiental en el departamento, ha resuelto este miércoles permitir a Indega, la empresa embotelladora de Coca-Cola en Colombia, el uso de solo cuatro de las fuentes de agua con las que produce más de 400.000 botellas al día. El permiso será válido por cinco años, no los 10 que solicitaba la empresa, una decisión que la CAR ha justificado en garantizar el abastecimiento humano ante los efectos del cambio climático.

La decisión supone un golpe para Coca-Cola en un pleito que lleva en curso más de un año. El origen se remonta a la preocupación que manifestó en 2024 la población de La Calera, a unos 30 kilómetros de la capital de más de ocho millones de habitantes, por la falta de agua. Una parte de la comunidad pidió en el primer semestre de 2025 a la autoridad ambiental negar la prórroga de la concesión que permite la explotación de los siete manantiales en una reserva forestal de la vereda Santa Helena. Los pozos están bajo prestación desde hace 40 años, pero su uso empezó a generar debates tras la sequía que sufrió el centro del país y que obligó a Bogotá a racionar el agua en toda la ciudad.

Ahora, la CAR ha tomado una decisión intermedia entre la solicitud de la compañía y las exigencias de los pobladores. Ha otorgado una prórroga de la concesión, pero con notorias reducciones. Indega no podrá seguir explotando tres de los siete pozos de agua subterránea, reduciendo casi a la mitad la captación: pasará de 3,2 litros a 1,9 por segundo. Además, la autoridad ambiental ha decidido que debe volver a estudiar el permiso al cabo de cinco años de la licencia de explotación y ha endurecido la vigilancia. La entidad seguirá de cerca la captación de agua y revisará periódicamente que se cumpla con los nuevos topes de extracción.

Alfred Ballesteros, director general de la CAR, ha explicado que la decisión se tomó únicamente a partir de argumentos objetivos y ha descartado cualquier influencia política. “Fue el resultado de un análisis técnico de estudios hidrológicos realizado durante varios meses que nos llevó a concluir cuál era el balance hídrico”, ha indicado en una entrevista con Caracol Radio, en la que detalló que también se tuvieron en cuenta las proyecciones climáticas y los efectos producidos por el cambio climático.

“Se debe garantizar que el uso del recurso hídrico sea prioritariamente para el consumo humano. En el evento en que tengamos un fenómeno extremo de sequía, se deberá suspender de forma inmediata la captación”, ha advertido Ballesteros. Colombia teme que el fenómeno del Niño, que golpeará con fuerza al territorio nacional en el segundo semestre del año, sea uno de los más intensos. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha advertido de que se prevén récords históricos de temperatura, lo que puede provocar escasez de agua e incendios forestales.

El director general de la CAR también ha destacado que esta resolución “es un hito en la resolución de conflictos socioambientales en Colombia”. “Es un ejemplo de cómo las autoridades ambientales debemos tomar las decisiones basadas exclusivamente en análisis técnicos y estudios hidrogeológicos”, ha añadido en un video compartido por la entidad.

Además de los nuevos límites, la CAR ha exigido nuevos términos de compensación ambiental para la prórroga de la licencia. La entidad obliga a la empresa a adquirir 53 hectáreas de páramos para su conservación, implementar obras para el acueducto municipal —que no se alimenta de esos pozos, sino de otras fuentes— y vincular a la comunidad en programas de conservación de flora y fauna en la zona.

En la actualidad, la embotelladora de Coca-Cola en Colombia produce más de 400.000 botellas de agua al día, de la marca Manantial. Con esta decisión se le abren dos caminos a la multinacional: o recortar el volumen o encontrar nuevas fuentes de agua.

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