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Iván Cepeda apuesta todo a la izquierda con una líder indígena némesis de Paloma Valencia

El candidato del Pacto Histórico deja libre el centro político al decidirse por la senadora caucana Aida Quilcué como fórmula vicepresidencial

La senadora indígena Aída Quilcue, en Bogotá, el 30 de Mayo del 2023.NATHALIA ANGARITA

El puntero de la carrera presidencial en Colombia apuesta todo a la izquierda. Con el impulso de la robusta votación del Pacto Histórico en las elecciones legislativas de este domingo, el senador de izquierdas Iván Cepeda ha optado por acentuar sus vínculos con el movimiento indígena a la hora de destapar su carta a la vicepresidencia. El candidato del oficialismo para suceder al presidente Gustavo Petro ha sido el primero entre los aspirantes que marcan en las encuestas en elegir a su fórmula, la lideresa y senadora Aída Quilcué, un marcado contraste frente a la recién escogida aspirante de la derecha, la también senadora Paloma Valencia. Ambas provienen del convulso departamento del Cauca, en el suroccidente del país, uno de los más golpeados históricamente por el conflicto armado.

Los líderes del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), el movimiento étnico al que pertenece Quilcué, y la propia senadora, “representan lo mejor de las tradiciones de la resistencia, la lucha social, la construcción de un país justo y democrático”, dijo Cepeda al hacer el anuncio la tarde del lunes en un video publicado en sus redes sociales. Su jefa de debate, la senadora María José Pizarro, celebró una designación que “reivindica la historia de los pueblos indígenas, a los movimientos sociales de Colombia y a las mujeres valientes que por generaciones ha parido nuestra tierra”. Apenas unas horas antes, el candidato había enfatizado, una vez más, que su partido “es la fuerza más poderosa no solo en el Congreso, sino en el país”, después de que el partido de izquierdas obtuvo 4,4 millones de votos, con los que refrendó la mayor bancada del Senado, ahora con 25 escaños, y una de las principales de la Cámara de Representantes.

Cepeda dobla la apuesta del Pacto Histórico con la escogencia de Quilcué (Páez, Cauca, 53 años), lideresa del pueblo nasa que lleva más de dos décadas en el movimiento indígena del suroccidente de Colombia. Fue consejera mayor del CRIC antes de llegar al Senado en 2022 con 44.000 votos y por la circunscripción especial indígena, con el aval del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), parte del Pacto Histórico cuando todavía era una coalición variopinta, antes de fusionarse en un partido unificado para estas elecciones. El mes pasado, un grupo armado la secuestró en una zona montañosa de su departamento. Fue liberada después de unas horas gracias a la respuesta de la Guardia Indígena, en sintonía con la Fuerza Pública. “Donde no la suelten es un grito de guerra contra todos los indígenas del país”, dijo esa noche el presidente Petro en un Consejo de Ministros.

Los movimientos sociales y étnicos ya participaron en la campaña que llevó hace cuatro años a Petro a la Casa de Nariño, el palacio presidencial. La designación de Quilcué tiene ecos de la llegada de otra caucana, la lideresa afro Francia Márquez (Suárez, Cauca, 44 años), como fórmula vicepresidencial del primer mandatario de izquierdas de la Colombia contemporánea. Cepeda, líder destacado de las encuestas para la primera vuelta del 31 de mayo, promete la continuidad de ese proyecto político. Hasta ahora, ha ignorado los llamados a suavizar su imagen y tender puentes con otros sectores, con lo que deja libre el espacio del alicaído centro político en una campaña particularmente concurrida, con una decena de candidatos presidenciales todavía en carrera.

En la otra orilla, la de Valencia, que acaba de imponerse en la Gran Consulta ante otros ocho aspirantes de derecha y centroderecha, esa conversación todavía sigue abierta. Aún podría optar por Juan Daniel Oviedo, un economista bogotano que se convirtió en la gran sorpresa de esa consulta, a pesar de quedar segundo. El también exdirector del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, o DANE, es uno de los nombres que le permitiría acercarse al centro, un espacio que puede ser el fiel de la balanza entre derecha e izquierda, y que Cepeda parece haber dejado de lado con su apuesta. A finales de esta semana vence el plazo que tienen los candidatos para anunciar a las fórmulas que los acompañarán.

Petro ha dado pasos inéditos para un mandatario. Primero nombró a la primera ministra indígena en la historia de Colombia, Lena Estrada Añokazi, aunque la sostuvo apenas unos pocos meses en la cartera de Ambiente. Y más recientemente posesionó el mes pasado como ministro de Igualdad a Luis Alfredo Acosta, quien había sido durante años el coordinador nacional de la Guardia Indígena. Como Quilcué, Acosta proviene del Cauca, e incluso participó en el rescate de la senadora cuando estuvo secuestrada.

La de Quilcué es una escogencia de enorme simbolismo, destaca el analista y escritor León Valencia, que la contrasta con la candidatura presidencial de Paloma Valencia, quien es parte de la élite de Popayán, la capital del departamento, e incluso propuso en 2015 dividir el Cauca entre una mitad para los indígenas y otra para blancos y mestizos. “Como ya lo hizo Petro, Cepeda insiste en la inclusión social, étnica, de comunidades y territorios, más que pensar en cuantos votos le pone”, apunta el director de la Fundación Pares y autor de La izquierda al poder en Colombia. “Es la némesis de Paloma”, subraya sobre la batalla narrativa que se asoma. “Creo que en el equipo de Cepeda están viendo que Paloma es realmente la persona a vencer”, concluye.

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