Las amenazas de Trump a Petro ponen en duda la ventaja de la izquierda para las elecciones
El mandatario colombiano espera que su candidato a la Presidencia, Iván Cepeda, se beneficie de una reacción nacionalista contra el norteamericano. Pero algunos analistas señalan que puede tener más peso la preocupación por cuidar la relación con Estados Unidos y el rechazo a Nicolás Maduro


El presidente de Colombia, Gustavo Petro, está convencido de que los ataques de Donald Trump lo benefician. Cuando Estados Unidos lo sancionó por supuestos vínculos con el narcotráfico, en octubre, el líder de izquierda celebró que al menos fuera en un momento oportuno: justo unos días antes de la consulta de su movimiento, el Pacto Histórico, para elegir a un candidato a la Presidencia. “Gracias a Trump se consolida el Pacto como la primera fuerza política de Colombia”, aseguró luego de una votación masiva. Ahora, apuesta a obtener réditos aún mayores luego de que el presidente estadounidense atacara Venezuela, capturara a Nicolás Maduro y amenazara con hacer lo mismo con Colombia. Ha convocado a marchas en todo el país este miércoles para defender la soberanía y ha elevado aún más el tono contra Trump. Pero no es tan evidente que su lectura sea certera. Algunos políticos y analistas ponen en duda que los ataques norteamericanos beneficien a la izquierda.
Petro, que ha confrontado con Trump a lo largo de todo el año pasado, cree que una acción en su contra puede despertar un fervor nacionalista en la carrera electoral. “Si detienen al presidente que buena parte de mi pueblo quiere y respeta, desataran al jaguar popular”, advirtió el fin de semana en X. Aseguró que está dispuesto a retomar las armas de su época de guerrillero para defender al país y le pidió a los colombianos que icen la bandera nacional en sus casas. Su candidato para las presidenciales de mayo, Iván Cepeda, también apeló a un sentimiento antiimperialista. “[Trump] se equivoca si cree que con calumnias, insultos o amenazas logrará influir en las elecciones de este año. No somos una colonia ni un protectorado de EEUU. No nos sometemos servilmente a ninguna clase de supremacismo imperial y autoritario”, dijo el aspirante, que hoy lidera los sondeos por un amplio margen.
Algunos políticos opositores han replicado esta tesis. La más contundente fue la ultraderechista Vicky Dávila, que le pidió al presidente estadounidense que deje las amenazas porque solo benefician a sus adversarios. “Presidente Trump, una intervención en Colombia nos pondría en el grave riesgo de que el neocomunismo gane las elecciones porque se victimizarían y despertarían el nacionalismo. Ellos saben bien cómo hacerlo”, dijo en un video. El exalcalde bogotano Enrique Peñalosa, hizo una advertencia similar: “Las declaraciones de Trump solo favorecen políticamente a los petristas”.

León Valencia, analista político y director de la Fundación Pares, respalda esta visión en una conversación teléfonica. “Hace un tiempo, hubiera dicho que estos enfrentamientos lo iban a perjudicar: Colombia es muy pro Estados Unidos y era impensable echarse encima la relación. Pero el escenario ha cambiado, y está emergiendo un sentimiento nacionalista frente a una figura como Trump”, comenta por teléfono. Como evidencia, señala los bajos niveles de favorabilidad del republicano en una encuesta de Invamer de noviembre: apenas un 31%, frente al 80% que solía ser habitual para los mandatarios estadounidenses. Para él, es significativo que más de 2,7 millones de personas votaran en la consulta del Pacto Histórico, apenas unos días después de que Washington sancionara a Petro. “La agresión movilizó al electorado del presidente: nadie esperaba más de 1,5 millones de votos la semana anterior, y no hubo ningún factor adicional en aquellos días”.
La inquietud por la relación especial
El analista político Héctor Riveros comenta que el mismo sondeo de Invamer que evidencia la baja popularidad de Trump también señala que el 81,1% de los encuestados considera importante que el próximo presidente tenga buenas relaciones con Washington. “No hay un sentimiento tan nacionalista como en Brasil. Más allá de Trump, el sueño americano todavía es una aspiración de la mayoría de la población”, apunta por teléfono. Algo similar afirma la internacionalista Sandra Borda: “El ‘socio especial’ en este hemisferio éramos nosotros, y las élites políticas siempre se comportaron de buena manera con ese estatus. Es la primera vez que tenemos un Gobierno que hace algo distinto, pero no se puede esperar que la opinión pública pase de ser amigable a ser completamente anti de un día para el otro”.
Los candidatos, entonces, buscan cautivar a los votantes preocupados por la relación con Estados Unidos y prometen que recuperarán la sintonía tradicional si llegan a la Presidencia. Y no solo los opositores, sino también Roy Barreras, que espera derrotar a Cepeda en una consulta del izquierdista Pacto Amplio en marzo. “Después de la crisis con Trump, esa candidatura de Cepeda podría agudizar el conflicto. Si Trump se atreve a mentir diciendo que el presidente Petro es narcotraficante, pues se atreverá a decir cualquier cosa también falsa sobre Iván. Entonces, hay que sacar a Colombia de esa crisis”, comenta en una llamada.

Un contraargumento a esta inquietud es que el año pasado Washington nunca cumplió con sus amenazas de imponer aranceles aún más altos a Bogotá —se mantienen en la base global del 10%, y una gran parte de los productos está exenta—. “Trump amenazó con darle vuelta a las relaciones económicas y no sucedió nada especial. No es que los señores de las flores, el café, el petróleo y el oro se hayan perjudicado mucho”, apunta Valencia. La internacionalista Borda reconoce este punto, pero enfatiza que hoy “la situación es totalmente distinta” porque el ataque a Venezuela “alteró el costo político a la hora de provocar a Estados Unidos”. “Antes nadie se tomaba en serio lo que dijera Petro porque no pasaba nada. Pero ahora vemos que puede haber consecuencias”, dice.
El factor Maduro
Más allá de las amenazas de Trump contra Petro, la otra incógnita es qué tanto puede afectarle a Cepeda su postura respecto al ataque de Estados Unidos a Venezuela. Mientras gran parte de la oposición colombiana celebró la captura de Maduro, el petrismo condenó las violaciones al derecho internacional y a la soberanía. Para Borda, esto puede tener un costo político. “Le puedes decir a la gente que fue una violación al derecho internacional. Y sí, lo fue. Pero en Colombia estas cosas se ven como un asunto de forma. Si pones a la gente a elegir entre repudiar la operación ilegal de Trump y sacar a este tipo del poder, escogen lo segundo”, afirma. “Y ciertamente la popularidad de Trump ha decrecido mucho, pero nunca va a ser más baja que la de Maduro [3,8%, según Invamer]”.
El riesgo, entonces, es que la condena de Cepeda al ataque contra la soberanía de Venezuela se interprete como un apoyo a un líder autoritario cuya caída alegra a la mayoría. Riveros comenta que “la gente tiene la percepción de que él y Petro no critican el ataque porque se viola el derecho internacional, sino porque se busca amparar a un amigo”. Aunque el Gobierno de Petro no reconoció el resultado electoral de 2024 en Venezuela, no lo ayuda que haya tenido un tono moderado frente al régimen y que haya tenido acercamientos en los últimos meses —reuniones ministeriales, compras de gas, el anuncio de una zona binacional—. “La gente interpreta que Cepeda lleva toda la vida apoyando a Maduro y que, desde el sábado, lo hace a rabiar. Para la gente es una cosa absurda”, apunta Riveros, que añade que la opinión pública tiene más presente la imagen de Maduro ante la justicia estadounidense que las amenazas de Trump contra Petro.

Un factor final es qué tan eficiente será el operativo estadounidense en terminar con la crisis en Venezuela y si el tiempo le dará la razón a Cepeda de haberse opuesto también en términos pragmáticos. Pese a la captura de Maduro, la crisis está lejos de resolverse: su sucesora ha sido la vicepresidenta Delcy Rodríguez y, en caso de que no logre consolidarse, podría haber un vacío de poder que produzca un escalamiento de la violencia o migraciones masivas que afecten a Colombia. Sin embargo, Cepeda también tiene dificultades en este frente. Para la internacionalista Borda, estos posibles efectos adversos recién se verán en unos cuantos meses. “No creo que la situación explote de aquí a mayo. Así que, para las elecciones, la gente se va a quedar con el éxito militar: que fue un operativo rápido, quirúrgico, sin mayores efectos colaterales, y que logró sacar a Maduro del poder”.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Sobre la firma











































