La derecha colombiana se divide frente a las amenazas de Trump para sacar a Petro del poder
Algunos precandidatos presidenciales repudian las palabras de la Casa Blanca, mientras que otros se limitan a señalar que el mandatario de izquierda debe ser derrotado en las urnas. Dos congresistas expresan su respaldo a un operativo norteamericano


Las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de una intervención en Colombia para sacar a Gustavo Petro del poder han dividido una vez más a la derecha local. Las reacciones de sus dirigentes han contrastado con el consenso que mostraron el fin de semana al celebrar el ataque a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. Algunos, como el exgobernador antioqueño Aníbal Gaviria y el exsenador Juan Manuel Galán, que vienen del liberalismo, han repudiado las declaraciones del norteamericano contra Petro y le han pedido “respeto” a Washington. Otros, entre los que se incluyen la senadora Paloma Valencia y el abogado Abelardo de la Espriella, no han rechazado la amenaza, pero han subrayado que Petro debe terminar su mandato el 7 de agosto y que la salida es derrotarlo en las urnas. Un sector más radical, con la congresista Lina Garrido a la cabeza, ha pedido que Estados Unidos intervenga en Colombia lo más pronto posible.
Trump amenazó dos veces a Petro durante el fin de semana. La primera declaración fue el sábado, durante una rueda de prensa en su residencia privada en la que la principal noticia fue su anuncio de que Washington “va a dirigir Venezuela hasta que haya una transición segura y ordenada”. Ante una pregunta sobre Petro, reiteró una advertencia que ya había hecho en diciembre. “Me apego a mi primera declaración: está produciendo cocaína y la está mandando a Estados Unidos. Entonces será mejor que se cuide el trasero”, respondió. El domingo, redobló aún más la apuesta durante una conversación con periodistas en el avión presidencial. “Colombia está gobernada por un hombre enfermo, que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos, pero no va a seguir por mucho más tiempo, déjenme decirles”, afirmó. Cuando una periodista le preguntó si Washington está considerando “una operación como la de Venezuela”, Trump no lo descartó: “Me suena bien”.

El exgobernador antioqueño Aníbal Gaviria fue el más enfático de los precandidatos presidenciales de la derecha en rechazar las declaraciones de Trump. “Está mal informado y mal enfocado, sus declaraciones simplistas son contraproducentes”, afirmó en X. “Petro es un desastre, pero no es un dictador y democráticamente lo relevaremos de su mandato en las próximas elecciones, como debe ser. Colombia no es Venezuela, ni Cuba, ni Nicaragua. Respeto. La democracia en Colombia es una de las más sólidas de América”, remarcó en una condena sin matices.
El otro precandidato que refutó a Trump fue el exsenador Galán. “Colombia no es Venezuela ni un Estado fallido, y no vamos a permitir que la traten como tal. Aquí hay instituciones, democracia y soberanía que se defienden, no que se negocian. Con Estados Unidos se coopera para combatir el narcotráfico; no se amenaza al país ni se juega con su estabilidad”, comentó en X. Sin embargo, a diferencia de Gaviria, también apuntó contra la Administración de Petro como responsable de la crisis. “Hago un llamado al Gobierno norteamericano y colombiano para que se desescale el discurso y se activen los canales diplomáticos”. Cuestionó, además, que Petro dijera en la madrugada del lunes que está dispuesto a retomar las armas para defender la soberanía del país: “Usted es el presidente de Colombia, no un jefe insurgente. Aquí no se gobierna desde el monte o con armas, se gobierna desde la Constitución”.
El exalcalde bogotano Enrique Peñalosa no condenó las declaraciones del presidente estadounidense, pero enfatizó que “por supuesto” que Trump no debe invervenir un país en el que hay democracia y habrá elecciones en los próximos meses. También cuestionó las acusaciones sin pruebas sobre las que Trump fundamenta sus amenazas a su homólogo colombiano: “No es cierto que Petro produzca cocaína, aunque durante su Gobierno se hayan fortalecido los grupos ilegales que controlan el negocio y haya aumentado enormemente la producción y exportación de cocaína”. Al igual que Galán, matizó que el presidente colombiano ha contribuido a escalar la tensión: “Lleva meses insultando a Trump (...), buscando precisamente que Trump lo confronte”.

Otros aspirantes presidenciales fueron más ambiguos: evitaron cuestionar las declaraciones de Trump contra Petro, pero señalaron escuetamente que las elecciones de mayo son la manera adecuada de sacar a la izquierda del poder. La senadora uribista Paloma Valencia explicó en X que Colombia tiene “una realidad jurídica y política distinta” a la de Venezuela, donde Maduro “usurpó la Presidencia”. “Venceremos a Petro y sus herederos con votos en las urnas, sin trampas y aun contra los grupos ilegales. Sin intervención de nadie”, declaró. Algo similar dijo el exsenador David Luna, que enfatizó que Colombia tiene una democracia que “debe respetarse” y que hay que fortalecerla en los próximos comicios, con la elección de “un presidente que lidere una diplomacia con base en un diálogo constructivo”. Juan Daniel Oviedo, exdirector del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), concluyó: “Petro ganó en democracia, y en democracia lo vamos a derrotar”.
El ultraderechista Abelardo de la Espriella tampoco criticó la amenaza de Trump a Petro, pero insinuó su oposición a una intervención estadounidense al repetir un discurso de la derecha de que el mandatario de izquierda supuestamente quiere sabotear el proceso electoral y quedarse en el poder. “Petro tiene que irse el 7 de agosto como manda la Constitución. Si no lo hace, somos los colombianos quienes tenemos que sacarlo de la mano con la Fuerza Pública, porque a la patria hay que defenderla por la razón o por la fuerza”, dijo en X. Asimismo, apoyó a Trump en insinuar que Petro tiene crímenes por los que deberá pagar ante la justicia estadounidense, así sea después de terminar su mandato presidencial: “Que el Gobierno de Estados Unidos vaya organizando el indictment [acusación], que yo, como presidente, estaré gustoso de extraditar a Petro”.
Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa de Juan Manuel Santos entre 2011 y 2015, fue el mejor reflejo de las maromas para defender la institucionalidad colombiana sin dejar de lado el apoyo al mandatario estadounidense. “Presidente Trump, el pueblo colombiano derrotará a Petro, sus herederos y a los criminales, en las urnas el próximo mayo. Colombia cree en la libertad y la democracia”, dijo en un primer mensaje el precandidato presidencial, que tiene vínculos fluidos con la clase política estadounidense —fue embajador en los gobiernos de Santos (2015-2017) y de Iván Duque (2021-2022)—. Después, hizo un guiño al mandatario norteamericano al adaptar su lema Make America Great Again (“Haz a Estados Unidos grande otra vez”, en español): “Colombia volverá a ser antiguerrilla. Make Colombia antiguerrilla again”.
La ultra Vicky Dávila, por su parte, fundamentó su oposición a un operativo estadounidense con el argumento de que sería beneficioso para el candidato izquierdista Iván Cepeda. “Presidente Trump, una intervención en Colombia nos pondría en el grave riesgo de que el neocomunismo gane las elecciones porque se victimizarían y despertarían el nacionalismo”, advirtió en un mensaje de X que publicó en la tarde del lunes, horas después de un video en el que se limitaba a relatar las amenazas de Trump sin emitir una opinión. Después, sumó la defensa de la soberanía como un argumento secundario: “Dicho esto, de ningún modo es aceptable que se viole la integridad territorial de Colombia y la soberanía”. Para matizar, prometió recuperar “una relación especialísima” con Washington a partir del 7 de agosto.
Finalmente, se encuentran dos congresistas que respaldaron una intervención de Estados Unidos. “Bienvenido a Colombia, presidente Trump. Con gran anhelo el pueblo colombiano lo espera. No tarde tanto por favor”, escribió en X la representante Lina María Garrido, que se hizo conocida tras su discurso de réplica a Petro en la última instalación del Congreso, en julio. Algo similar insinuó el senador Jota Pe Hernández, en un mensaje de X en el que comentaba la declaración de Trump respecto a que su homólogo colombiano debía “cuidar su trasero”: “Mi sueño menos grande es ver a Petro capturado y tras las rejas. Mi sueño más grande es que Colombia no tenga que verlo más”.
Los cruces con la izquierda
El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, anunció en la mañana de este lunes que interpondrá una denuncia penal contra Garrido y Hernández por promover conductas “orientadas a afectar la soberanía y la integridad territorial de Colombia”. “La libertad de expresión no ampara la traición a la patria. Defender a Colombia y su territorio es un deber ciudadano”, enfatizó en X. A través de un intercambio de mensajes, aclara que no es una decisión que haya tomado con el presidente Petro u otros ministros: “No es un asunto que hayamos decidido como Gobierno, voy a interponer la acción a título personal. A mi juicio, estos congresistas están violando claramente el Código Penal y la Constitución, que establecen que nuestras relaciones internacionales se rigen por los principios de soberanía y prohíben la incitación a la presencia de tropas extranjeras para hacer una intervención militar”.
La senadora petrista María José Pizarro, por su parte, ya había hecho señalamientos más amplios contra la derecha. “Si se atenta contra el presidente democráticamente electo por el pueblo colombiano, la responsabilidad recaerá enteramente sobre la derecha apátrida de este país. [Hay] congresistas y candidatos que hacen lobby [cabildeo] con mentiras para consumar la mayor afrenta contra la soberanía nacional desde nuestra independencia”, declaró en la noche del domingo, en referencia a una supuesta acción coordinada entre Trump y opositores colombianos. La senadora Valencia rechazó la acusación y le respondió que Petro es el responsable de la furia de Trump: “Desde hace más de un año, mensualmente insulta al presidente de Estados Unidos con discursos horribles que atropellan los más elementales principios de la diplomacia”.
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