Vanessa de la Torre: “El periodismo se me quedó corto para contar esta historia de amor y pandemia”
La directora de ‘Dos Puntos’, de Caracol Radio, lanza su novela ‘El olor del fin del mundo’


Por décadas, la periodista Vanessa de la Torre (Cali, 48 años) ha narrado guerras, elecciones y tragedias. Ahora ha cruzado una frontera que ella misma describe como “un precipicio”: la ficción, con su novela El olor del fin del mundo (Grijalbo). En medio de la pandemia, sintió que el periodismo —con sus límites de veracidad— ya no le bastaba para contar toda una historia. “Las fronteras del periodismo son las fronteras de la verdad”, dice. La directora del programa Dos Puntos explica en una charla con EL PAÍS que el texto sí inició con su trabajo como periodista, a partir de distintos reportajes que hizo sobre el covid-19: el encierro y sus efectos, el primer caso en Colombia, las familias empobrecidas que ponían pañuelos rojos en sus ventanas para señalar que sufrían hambre. “Todo lo que escribo sobre la pandemia realmente ocurrió: la tragedia, los muertos, la lucha en las unidades de cuidados intensivos, la forma como la muerte cambió la tecnología, cómo se atravesó nuestra cotidianidad”, resalta. “En medio de todo eso me cuestiono cómo hacer para que no quedaran solamente en los reportajes publicados. Y elijo un libro, porque lo único que creo que es inmortal realmente son los libros”, cuenta.
El resultado final es una novela que, narrada en primera persona, sigue la historia de una relación amorosa clandestina entre una mujer joven llamada Carmen y un hombre mayor llamado Antonio, que encuentra en la pandemia un punto de quiebre. Más allá de la anécdota romántica, De la Torre insiste en que su preocupación es otra: “Mi inquietud en la vida se llama la condición humana”. De La Torre ya tenía una experiencia previa que impulsó su nueva obra, su libro de periodismo narrativo Historias de amor en campos de guerra. “Para publicarlo, hablé con no más de no menos de 25 mujeres que me contaron sus historias. Ahí había muchas cármenes”, dice.
—¿Su protagonista y narrador se construye de todas esas voces, de todas esas narraciones?
—Sí. Fue en esa época, cuando escribí ese libro, que conocí a Carmen, pero no sabía que las estaba conociendo. Me di cuenta cuando decidí que El olor del fin del mundo debía ser una novela y me senté a darle forma a nuestra Carmen: aparecieron esas cármenes del pasado, pero también mis amigas que alimentan a Carmen, e incluso la Carmen que yo tengo en mí. Con Carmen podía salirme de las fronteras del periodismo y narrar a las mujeres desde una óptica diferente a la que me ha permitido conocerlas. Porque en el periodismo no se puede crear un personaje, y está la barrera infranqueable de contar la verdad, de no imaginar.

Solo porque existe Carmen existe Antonio, para darle forma a una relación que refleje el interés de la autora en el amor de las mujeres. “El poder de ese amor es tan fuerte que le ha llevado a levantar imperios, a sostenerse en la vida, a justificar lo injustificable”, explica De la Torre, emocionada. Esa implicación personal, que la llevó del periodismo a la ficción, aparece también en la forma de narrar.
—¿Por qué escribir en primera persona?
—Porque todo lo de la pandemia lo viví yo.
De la Torre explica que su primer instinto, y cómo empezó la escritura, fue con un narrador en tercera persona, algo más cercano a su ejercicio como periodista. Luego entremezcló con la primera persona y finalmente se decidió por el resultado final, en un ejercicio que siente como liberador. “Me di cuenta de que me sentía más cómoda escribiendo en primera persona. Estaba enfrentando un temor, el de terminar siendo identificada como Carmen, pero lo dejé atrás. Decidí que me salía mucho más del alma escribiéndolo así porque yo viví lo que narro en la parte más importante del libro, la del covid”. Cuenta que, como Carmen, tuvo parosmia, esa distorsión de los olores que afectó a muchos de los diagnosticados con la enfermedad, e incluso anosmia, la ausencia total del sentido del olfato que afecta también el gusto. “Además, me quería meter de cabeza en las historias de esas mujeres que tienen ese poder infinito de amar, pero también sufren esa frustración tan dolorosa que es el desamor”.
Al tomar esa decisión de tener una protagonista que es narradora y que podría ser confundida con ella, al saltar del periodismo a la novela e incursionar en un campo que le es nuevo, y por el que señala tener mucho respeto, De la Torre asume riesgos. “Lo hago con todo el respeto por los escritores de verdad, por la gente que ha hecho literatura toda su vida. En un campo cultural que suele mirar con recelo a las figuras mediáticas que incursionan en la literatura”, se muestra consciente de ello. “Sobreviví a Carmen”, dice, refiriéndose a su protagonista. Ahora quiere ver cómo sobrevive al juicio de los lectores.
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