Pablo Muñoz Gabilondo, creador de Pipper on Tour: “España es, tristemente, la gran excepción en movilidad ‘dog friendly”
Para el emprendedor, que viaja con su simpático ‘Parson Russell Terrier’, el país está lejos de la realidad europea, donde no hay tantas limitaciones para hacer turismo con perro. “Hemos estado en Suiza y es como el futuro”, asegura

Pablo Muñoz Gabilondo (San Sebastián, 53 años) y Pipper (Urnieta, 9 años) son compañeros de vida y de viaje desde 2018, cuando este Parson Russell Terrier se convirtió, según presume su tutor, en el primer perro turista en dar la vuelta a España. Juntos viajan para documentar planes en la web Pipper on Tour y divulgar los retos y avances del turismo pet friendly.
Muñoz, quien antes de Pipper se dedicó al periodismo durante 25 años, trabajó en su última etapa en el sector del turismo: “Tenía muy interiorizado que la industria turística en España es un motor de cambio para muchas cosas, ha transformado el país desde su explosión en los años sesenta. Me dije, si es un motor de cambio, lo tiene que ser también para la integración de las mascotas en el día a día de la gente”. Y “así surgió Pipper on Tour”, explica durante una entrevista con El Viajero en el madrileño Museo del Ferrocarril.
Pregunta. ¿Cómo es viajar por España con perro?
Respuesta. Hay destinos que están mucho más preparados que otros. San Sebastián, donde vivo, es una ciudad bastante pet friendly: te puedes subir con el perro en los autobuses; en los urbanos, si es un perro pequeño, y en los interurbanos, de todos los tamaños; puedes soltarlos en la playa, durante todo el año excepto los meses de verano, aunque ahora el Ayuntamiento ha propuesto, a partir del verano que viene, hacerlo todo el año, como en los parques. También hay bastantes hoteles, bares y restaurantes que aceptan mascotas, quizá por la influencia de Francia, que está tan cerca. Cuando empecé a viajar con Pipper pensaba que esa era la realidad, pero luego me iba a Pamplona y todo estaba prohibido. Y en Madrid había un montón de restricciones. Fue entonces cuando pensé: ¿cómo puede vivir la gente con perro en este país?
P. ¿Está cambiando algo?
R. Ahora empieza a brotar una conciencia en pueblos y ciudades que ven en las familias con mascotas [una de cada tres en España ya tiene un perro en casa] una oportunidad para el turismo que está por desarrollar y que les puede traer gente no solo en verano, sino a lo largo todo el año. Es una realidad imparable, solo hace falta ponerla sobre la mesa. Por ejemplo, Pamplona ha pasado de tener cero locales pet friendly a una veintena. En Sevilla, apenas identificamos cinco locales en 2018 y, ahora, hay más de 50.
P. ¿Qué falla?
R. Me parece indignante que España no permita todavía viajar en tren de largo recorrido con cualquier perro. Los trenes de larga distancia admiten solo perros hasta 10 kilos, dentro de un transportín (salvo unos pocos de alta velocidad, que admiten perros de hasta 40 kilos). Así que si tienes un perro de más de 10 kilos y quieres viajar a A Coruña o San Sebastián, no puedes. Esto no refleja la realidad ni la demanda social española ni la europea: los franceses, italianos y alemanes que vienen con perro se tienen que bajar en la frontera y coger otro transporte para cruzar a España. Nosotros hemos estado en Suiza, que es como el futuro: allí pagas un impuesto anual por el perro y necesitas pasar un curso de formación para tenerlo.
P. ¿Cuál es el reto más urgente?
R. España es, tristemente, la gran excepción en movilidad dog friendly en transporte público. Creo que es lo más urgente que habría que solucionar ahora mismo en nuestro sector turístico. El tren es el gran transporte sostenible, ¿no? Pues si queremos una sociedad sostenible, tendremos que solucionar este tema. Es lo más importante para dar un paso real y ser de verdad pet friendly. Renfe ha puesto en marcha en estos últimos años una experiencia piloto en determinados trenes de alta velocidad que admite perros grandes y que ha tenido un gran éxito, pero, ¿qué esperan para extenderla a todos los trenes?
P. ¿Y en otros transportes?
R. En el tema metro —tan importante para un turista cuando llega a una ciudad—, en España hay ocho ciudades que lo tienen. De estas ocho, solo cuatro aceptan perros: Madrid, Barcelona, Palma y Granada. Pero, ¿y las demás [Alicante, Bilbao, Sevilla y Valencia], a qué están esperando? En Bilbao hay recogida de firmas porque no en todas las líneas de metro se aceptan mascotas de todos los tamaños: de las tres que existen, una está gestionada por Euskotren y dos, por Metro de Bilbao. En la primera están aceptadas, pero en las otras, no. Esto supone que voy con mi perro en una línea de Euskotren y, al llegar a una determinada estación, ya no puedo continuar el viaje...
P. ¿Cómo se prepara el viaje con mascota?
R. Primero hay que pensar en el perro, en sus necesidades. En la medida de lo posible, necesitan que el viaje respete sus rutinas, como su comida. También hay que buscar un alojamiento pet friendly: según Booking, el 27% de los alojamientos españoles acepta animales de compañía. Pero luego viene la letra pequeña: no aceptan todo tipo de perros, ni todo tipo de tamaños; algunos te dejan estar en la habitación, pero no puedes sentarte en una zona común. Y esta información no la tienes en su web.

P. ¿Qué aporta viajar con ellas?
R. Que no solo piensas en el museo y la atracción típicos. El perro necesita naturaleza, así que buscas algún monumento natural en el entorno de la ciudad o un parque nacional o regional. Te hace ir más pausado y, como no te puedes meter en zonas con mucha gente, descubrir museos y centros de interpretación menos concurridos pero muy interesantes. En Madrid, por ejemplo, cualquiera piensa en ir al Thyssen, pero igual no se les ocurre acercarse al Museo del Ferrocarril, que es una maravilla. O la Fundación Canal, que tiene unas exposiciones de primera categoría y es un sitio pet friendly. Fuera de Madrid, el Museo de San Isidoro de León no es la catedral de la ciudad, pero cuando llegas y ves sus bóvedas y frescos, flipas. O el Museo del Pimentón, en La Vera.
P. ¿Qué lleva Pipper en la maleta?
R. El pasaporte es fundamental, ahí están las vacunas, todo. Sin él no vas a poder coger un avión, ni vas a poder entrar en algunos hoteles. Además, su comida habitual, su bebedero, su botiquín y un bozal (hay medios de transporte que lo exigen). También llevo su cama; así, si salgo de la habitación, se queda tranquilo. Lo más importante es la responsabilidad de los tutores. Yo no dejo que Pipper se suba a una cama en casa, pero si no estoy en la habitación del hotel con él, se va a subir. Por eso, llevo una sábana para protegerla de pelos.
P. ¿Un último consejo?
R. El hecho de que un lugar sea pet friendly no quiere decir que tenga que ir con mi mascota. Hay perros que, por su carácter, no van a estar a gusto. Cada uno tiene que pensar en su perro.
En corto
- ¿A qué destino regresaríais? Al parque nacional de Aigüestortes o al de Ordesa.
- ¿Próximo destino en España? Queremos ahondar en la Galicia rural.
- ¿El mayor desafío de viajar con Pipper? Encontrar alojamientos 100% pet friendly. Poder dormir, comer en el restaurante y estar en las zonas comunes. No pido más.
- ¿Qué has aprendido viajando con Pipper? Que tenemos un país que no nos hacemos a la idea de su diversidad.
- ¿Qué no falta en la maleta de Pipper? Su culebra de juguete. Es mano de santo, lo relaja.
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