Trinidad Steinert, la ministra de Seguridad que carga con la principal promesa de Kast
La abogada, hija de un mecánico y una dueña de casa, dejó una prominente carrera como fiscal de más de 20 años. Aunque su arranque ha sido complejo, ha tenido un fuerte respaldo del mandatario y del presidente de Republicanos, que la propuso para el Gabinete


La vida de la abogada Trinidad Steinert Herrera (Santiago, 55 años) cambió radicalmente en cuatro días. El 16 de enero pasado entregó, sin saberlo, la que sería su última cuenta pública como fiscal regional de Tarapacá, en el extremo norte de Chile, una zona donde se pesquisó por primera vez en el país sudamericano la presencia del Tren de Aragua: fue la alerta nacional de su rápida extensión, aunque ha sido combatida fuertemente, incluso, por ella misma. Al día siguiente recibió un llamado de uno de los pocos, sino el único contacto político que tenía hasta esa fecha, el del senador de Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, la formación de extrema derecha fundada por el mandatario José Antonio Kast: le propuso liderar el ministerio de Seguridad, apenas 36 horas antes de que se anunciara el Gabinete. El desafío era mayor para alguien que nunca antes ocupó un puesto político, pues la seguridad, desde la campaña, es el principal compromiso de la Administración, junto al control de la migración irregular y el crecimiento económico. Por lo tanto, es la cartera más sensible y donde las expectativas de la ciudadanía son altísimas. Steinert se convenció después de una conversación larga con Kast, por zoom, el 18 de enero. Su renuncia al Ministerio Público se concretó dos días después, tras más de 20 años en la Fiscalía. Luego, fue presentada como una de las 24 integrantes del Gabinete y sobre sus hombros se puso la principal promesa de Kast.
No era la primera vez que Steinert tomaba en su carrera una decisión que implicara un cambio radical. En 2021 dejó Santiago para ir a vivir sola a Arica, en el extremo norte de Chile, mientras sus hijas, hoy de 30 y 25 años, estudiaban derecho. Lo hizo para asumir como fiscal jefe y formar parte del equipo del fiscal regional Mario Carrera, uno de sus amigos más cercanos y a quien conoció cuando ella fue presidenta de la Asociación Nacional de Fiscales, entre 2017 y 2019, y él su vicepresidente. Dejó la Fiscalía de la zona sur de Santiago después de 17 años, donde investigó robos y delitos violentos.

Fue en 2023 que dio su gran salto, cuando postuló a liderar la institución en Taparacá, una región que en ese entonces era golpeada por los homicidios. Llevaba en ese puesto tres de los ochos años que tenía por delante. Varios de sus cercanos le hicieron ver las complejidades de entrar a un Gobierno por su falta de redes y de experiencia política, y en un ministerio que tendría el foco encima por las promesas de Kast. Pero, aún así, aceptó. Fue clave la conversación con el mandatario, que la convenció. Y también la confianza que ella sentía por su trabajo en investigaciones complejas de tráfico de migrantes y crimen organizado: en Arica, por ejemplo, en julio de 2022, desbarató, en la operación Arca de Noé, un red de tráfico de migrantes liderada por un chileno, Carlos Acha, y ocho extranjeros: se constató la existencia de 1.300 víctimas que eran ingresadas por la frontera por coyotes, y la organización les cobraba hasta 800 dólares, e incluso, sobreprecios para pruebas de Covid que, además, eran fraudelentas. En Tarapacá, logró, en 2025, la condena a la cúpula del Tren de Aragua, tras una larga indagatoria que arrancó con el equipo de su antecesor, Raúl Arancibia.
Un gran presentación y un debut difícil
La Administración de derecha quería contar con un fiscal entre sus filas y el anuncio de su fichaje lo hizo con frenesí. Una muestra fue el gesto de Kast en la ceremonia de presentación de su Gabinete, el 20 de enero. Una tradición en Chile es que al primero al que se sube a la tarima es al ministro o ministra del Interior pero, en este caso, quien debutó en ese lugar fue Steinert. El mandatario, que ha propuesto un proyecto bajo el paraguas de Gobierno de emergencia, arrancó su discurso con una frase para entregar el panorama que ve de Chile: “Nuestro país vive horas difíciles. Hay familias que viven con miedo, barrios abandonados, instituciones debilitadas, y cuando Chile enfrenta momentos así, no necesita excusas ni diagnósticos eternos [a los] que nos tienen acostumbrados. Necesita carácter, necesita un Gobierno que actúe con actitud (...)”. Y, antes de llamar al estrado a la abogada y anunciarla, dijo: “Este Gobierno no va a mirar al costado, va a recuperar el control del territorio, del orden público y de nuestras fronteras”.
Con esa responsabilidad, y una promesa gigantesca, es que asumió Steinert. Su debut, sin embargo, durante el primer mes de la Administración, ha sido complejo. Su arranque ha quedado marcado por la abrupta salida de la que era subdirectora de Inteligencia, Crimen Organizado y Seguridad Migratoria de la Policía de Investigaciones (PDI), Consuelo Peña, llamada a retiro a los pocos días de que asumió la ministra. El papel de la abogada en el controvertido episodio no quedó despejado, pese a los esfuerzos del mandatario, y a la versión que entregó al respecto el director nacional de la PDI, Eduardo Cerna, quien se cuadró con el relato del presidente y de Steinert, sus superiores jerárquicos, cuando el 6 de abril dijo que la decisión del retiro de Peña la cursó él.

La ministra ha sido fuertemente respaldada por Kast, y defendida por Squella, su escudero político, quien tildó el debate frente a la salida de Peña como “machista” hacia la ministra. Al senador lo conoció cuando él era diputado por el partido UDI —renunció en 2019 para irse a Republicanos con Kast— y Steinert dirigenta gremial de los fiscales. Coincidieron por trabajo en las sesiones de la comisión de Seguridad del Parlamento para tratar proyectos del Ministerio Público. Siguieron en contacto, y Squella, como profesor de Derecho de la Universidad San Sebastián, la invitó a dar charlas académicas en Santiago.
La abogada ha dado por cerrado el episodio del retiro de Peña. La última vez que se refirió al caso fue hace 10 días, ante la Comisión de Seguridad del Senado, donde acudió para abordar los proyectos de su cartera, del Plan Integral de Seguridad. Allí, ante la pregunta de un parlamentario de oposición, dijo no tener injerencia en la salida de la detective, y señaló que, como madre, se sentía incómoda con las expresiones “vejatorias” hacia ella por parte de “la comunidad y de distintos actores”, que no identificó. “Se intenta hacer entender (...) que hay un complot o algo así. Con esto, quiero cerrar el tema”.
Aunque desde que fue nombrada, y aun antes de asumir en el cargo, el 11 de marzo, ha tenido un papel protagónico al lado de Kast —a finales de enero viajaron a El Salvador para recorrer la controvertida cárcel de alta seguridad impulsada por Nayib Bukele—, su agenda comunicacional ha sido especialmente reforzada en actividades junto al mandatario y a Cerna. Por ejemplo, la primera semana de abril viajó con el presidente a una gira oficial a a Argentina y el martes pasado juntos visitaron el Laboratorio Central de Criminalística de la PDI, donde se fotografiaron junto a Cerna vestidos con un delantal blanco, el mismo que usan los peritos policiales.
Se suma el monitoreo que Kast hizo la noche del 15 de abril, después de anunciar en una cadena nacional los detalles de su megarreforma con enfoque tributario, a un operativo policial en 30 puntos estratégicos de Santiago, que dejó más de 50 detenidos. Las imágenes muestran al presidente frente a una radio policial. A su lado está Steinert, el general director de Carabineros, Marcelo Araya, y Cerna, nuevamente cerca de la ministra.
Más terreno que escritorio
Trinidad Steinert es hija de un mecánico y una dueña de casa. Creció en Las Condes, un municipio al oriente de Santiago junto a sus tres hermanas. Estudió, becada, derecho en la Universidad Central y luego cursó un magister en Reforma procesal penal. Entró en 2004 al Ministerio Público, por lo que fue parte la generación fundacional de la institución, que se creó cuando comenzó a operar la reforma procesal penal, que cambió el sistema de justicia en Chile.

De esa generación es también el fiscal nacional Ángel Valencia, con quien Steinert coincidió en la fiscalía de la zona sur de Santiago. La mayoría de sus amistades y redes vienen del Ministerio Público. A Mario Carrera, el jefe de Arica —quien desbarató a Los Gallegos, un tentáculo del Tren de Aragua— se suma el fiscal Francisco Bravo, vicepresidente del gremio. Tanto en Santiago como en el extremo norte, era conocida por su trabajo en terreno, algo que ha continuado como ministra. Recorría, por ejemplo, la frontera, los pasos por donde entra la migración irregular y en Arica conocía en detalle el centro de operaciones de Los Gallegos, en el cerro Chuño, donde en 2023 fueron hallados dos cadáveres bajo cemento: eran miembros de la banda y fueron enterrados vivos. Volvió allí hace dos semanas como ministra, para observar una de las etapas del desalojo de un asentamiento irregular y para un operativo de control policial.
En la Fiscalía de la zona sur de Santiago conoció a Ana Victoria Quintana, una de sus amigas más estrechas y hoy subsecretaria de Prevención del delito de su ministerio. Quintana, para asumir el cargo, congeló su militancia al Partido Nacional Libertario, de la ultraderecha. La ministra llevó a la misma repartición a otra de sus amigas de confianza, la abogada Paula Arancibia. Su suma a su círculo estrecho Mauricio Orrego, exdelegado presidencial de la provincia de Maipo del Gobierno del izquierdista Gabriel Boric (2022-2026).
En el triunvirato del ministerio que lidera Steinert, junto a Quintana está el politólogo y profesor de historia Andrés Jouannet, subsecretario de Seguridad Pública, el único con experiencia política: el exdiputado por La Araucanía (2022-2026) por el Partido Amarillo, de centro, también fue gobernador e intendente, mientras fue democristiano, por lo que tiene un pasado político en la centroizquierda.
En su primer mes, la ministra ha encabezado varios operativos en terreno por Chile, parte de su estilo que trae como exfiscal. Y ha impulsado en el Congreso proyectos de ley, como el de los juicios orales en ausencia y otro sobre prevención de incivilidades. Además, impulsa, en conjunto con el ministerio de Educación y Justicia, una iniciativa para resguadar a las escuelas de la violencia. Pero tiene pendiente el gran proyecto de seguridad, la promesa adquirida por Kast que, aseguran desde la cartera, está próximo a entregarse.
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