Kast cumple un mes como presidente de Chile presionado por la economía y su guerra cultural
El mandatario enfoca sus primeros días de gestión en la seguridad y el crecimiento, mientras impulsa una agenda de extrema derecha


El presidente de Chile, José Antonio Kast, de la derecha radical, cumple este sábado un mes en La Moneda, el Palacio de Gobierno, donde se instaló a vivir con su esposa como no lo hacía un mandatario desde mediados del siglo XX. Ha sido un mes intenso, en parte porque su estrategia de arribo fue inundar la zona, es decir, copar la agenda pública con incontables anuncios en materias diferentes.
No es del todo original: la estrategia comunicacional se le atribuye a Steve Bannon, el más notorio ideólogo de la extrema derecha norteamericana. La instalación de Kast, por lo tanto, no ha sido suave. Ha estado marcada por factores no planificados, como el aumento histórico del precio de los combustibles por la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán —Kast estuvo con Trump pocos días después del ataque—, que le ha valido al chileno una caída brusca en popularidad. También por la decisión de no solo concentrarse en las principales urgencias por las que fue elegido, el control de la delincuencia y el crecimiento económico, sino en medidas en relaciones exteriores o en derechos humanos que revelan el carácter ideológico de la actual Administración. “Van por todo”, escribió hace una semana Carolina Tohá, que fue ministra del Interior del Gobierno de Gabriel Boric, antecesor de Kast.
El mandatario, abogado de 60 años, católico y padre de nueve hijos, fundador del Partido Republicano, tomó la decisión de retirar el apoyo de Chile a la candidatura a la secretaría general de Naciones Unidas de Michelle Bachelet, dos veces presidenta de Chile. En parte porque Kast desconfía del organismo —“la ONU de hoy es muy distinta a la de momentos anteriores”, ha criticado— y porque, según explicó su Cancillería, la candidatura “era inviable”. La postulación de Bachelet, sin embargo, cuenta con el respaldo de Brasil y México, las dos economías más grandes de América Latina. “El carácter del Gobierno de Kast es político-ideológico, más que de Estado”, opina Ignacio Walker, democristiano, que fue ministro de Relaciones Exteriores de Ricardo Lagos. Walker profundiza en la alianza que ha construido Estados Unidos con los presidentes ideológicamente afines de la región, incluido Kast, con los que Trump se reunió a comienzos de marzo en su club de golf en Miami, y con los fuertes lazos que ha cultivado con el argentino Javier Milei o el salvadoreño Nayib Bukele. Kast ha estado en dos ocasiones en San Salvador (una como presidente electo) visitando su polémica cárcel, el Cecot.
David Gallagher, empresario y embajador de Chile en Reino Unido en la segunda administración del presidente de la derecha liberal Sebastián Piñera (2018-2022), opina que en el primer mes el Gobierno de Kast ha cometido “errores debido a la inexperiencia, pero hay mucho que valorar”. Gallagher se refiere a “la valentía de sincerar el alza global de los combustibles”, es decir, a la decisión de no contener el precio a través del mecanismo disponible y traspasar el alza a los consumidores, con subvenciones focalizadas. Los críticos, sin embargo, hablan de una política de shock que tiene entre sus propósitos reducir el tamaño del Estado. La oposición ha dicho que el plan de mitigación fue paupérrimo, egoísta y que los ciudadanos resienten la decisión tomada por el Ejecutivo, por lo que el presidente perdió popularidad.
Un aspecto que ha llamado la atención ha sido la heterogeneidad en el Gabinete, según explica Gallagher. “Que este presidente de ultraderecha tenga en ministerios como Energía y Salud a gente que viene del centroizquierda. Y que ponga como ministra de Ciencias a Ximena Lincolao, una mujer mapuche: tremendo símbolo de derecha progresista que la izquierda no tolera, como lo vimos en la reciente violencia contra ella", dice Gallagher en referencia al ataque que sufrió Lincolao esta semana en una visita a la Universidad Austral, en Valdivia, a unos mil kilómetros al sur de Santiago de Chile. “Es un triste aviso de cómo la izquierda va a tratar de boicotear este Gobierno a futuro”, dice el exprofesor de literatura en Oxford.
El presidente Kast, a los pocos días de asumir, aseguró que ocupará su facultad constitucional de indultar a “personas que defendieron la patria” en casos de violencia extrema y que “cumplieron con su deber”, en referencia a exuniformados condenados por violencia institucional durante el estallido social de 2019. Sobre la posibilidad de perdonar a violadores de los derechos humanos durante la dictadura no se ha pronunciado directamente, aunque aseguró que se “analizará caso a caso”, sin cerrar la puerta a esa posibilidad. En esta campaña presidencial, a diferencia de las dos anteriores, Kast guardó un silencio estratégico sobre su apoyo a la dictadura de Augusto Pinochet o sus posiciones contrarias al aborto.
“Kast llegó con el guion aprendido de la ultraderecha mundial. Hizo la ruta de Milei, Víktor Orbán y Giorgia Meloni, instalando ese modelo con el cronómetro en la mano. Seis decretos el primer día, 20 urgencias en la primera semana”, analiza Paulina Vodanovic, senadora y presidenta del Partido Socialista. La parlamentaria se refiere a Desafío 90, la hoja de ruta de la Administración de Kast para los primeros tres meses. “No es un plan de Gobierno, es una estrategia de instalación política: si te mueves suficientemente rápido, nadie te pregunta a dónde vas”, asegura sobre el estilo. Es fuera de Chile donde se siente más arropado en esta área: antes de asumir, en un acto ultraconservador en el Parlamento Europeo, hizo un llamamiento a promover la “familia, verdad y libertad” frente a los “ismos” de la izquierda. En el Ministerio de la Mujer, una cartera que resulta incómoda para los republicanos chilenos, Kast nombró a una activista antiaborto, Judith Marín, del disuelto Partido Social Cristiano. En derechos humanos, Kast dijo que el memorial para las víctimas de la dictadura en Colonia Dignidad, un enclave alemán usado para abusos, sea “un lugar acotado” y no de 117 hectáreas, como había proyectado el Gobierno de Boric.
El Gobierno se ha instalado bajo los conceptos de orden y carácter, por lo que no sorprenden las medidas que ha tomado en el ámbito de la seguridad, por ejemplo. A los pocos días de asumir, viajó al extremo norte de Chile para comenzar con la construcción de zanjas que dificulten la migración irregular, que esta Administración asocia directamente al aumento de la delincuencia. “Muros, zanjas, drones, comisionados; todo muy cinematográfico. El problema es que el crimen organizado no se detiene con decretos, y el primer mes ya lo está demostrando, dice la senadora Vodanovic sobre las cifras de violencia. De acuerdo a la Fiscalía, los homicidios y los intentos de homicidio asociados al crimen organizado han aumentado un 36%.
A la oposición, sin embargo, lo que más le preocupa no es la velocidad ni el estilo, sino la narrativa, que ha quedado en evidencia en este mes de Gobierno. Kast anunció auditorías en todos los ministerios, con el convencimiento de que Boric entregó el país “en peores condiciones de las que podíamos imaginar”. La presidenta del Partido Socialista critica este relato: “Cuando un Gobierno llega al poder diciéndole al mundo que el Estado está quebrado, que todo lo anterior es un desastre, no está diagnosticando un problema: está ayudando a crearlo. La confianza en las instituciones no se destruye sola, se destruye cuando quienes tienen el poder tienen interés en destruirla. La pregunta es: ¿le sirve eso a Chile?“.
En este mes, como era de esperar, no se han mostrado cambios en materia de seguridad y la economía, en buena parte por la guerra, no dará alivios a las familias chilenas. El Banco Central ha proyectado menos crecimiento que el esperado y mayor inflación. Sea como fuere, el pesimismo sobre el futuro del país supera al optimismo, según el reciente estudio de la encuestadora Cadem, que muestra, además, que un 52% cree que Chile va por mal camino, un alza de 26 puntos respecto de hace un mes, el 11 de marzo, cuando asumió Kast.
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