‘Escudo de las Américas’: Trump recibe en Miami a 12 presidentes de la derecha latinoamericana
La idea del republicano es combatir el narcotráfico, la inmigración y reducir la influencia de China en la región
La Cumbre de las Américas, el encuentro trienal de líderes del continente previsto en la República Dominicana en diciembre pasado, se canceló después de que quedara claro que Donald Trump no asistiría. Las divisiones entre los gobiernos del continente eran demasiado profundas, se argumentó entonces. Este sábado, el presidente estadounidense presenta en su club de golf en Miami el Escudo de las Américas (“Shield of the Americas”), una nueva alianza con 12 líderes de la región afines a su ideología. Las metas son combatir el narcotráfico y la inmigración masiva, y reducir la influencia de China en la zona.
La reunión es un paso más, quizá uno de los más significativos, para poner en marcha la visión neoimperialista que destila en lo que la Administración republicana apoda la “doctrina Donroe”: ese nuevo “América, para los americanos” que proclamó James Monroe hace dos siglos y en el que la Casa Blanca considera que Estados Unidos debe ser la potencia hegemónica en el continente. Esa doctrina, reflejada en la Estrategia de Seguridad Nacional, declara la principal prioridad en política exterior de Washington. Aboga por estrechar los lazos con gobiernos y personalidades afines al trumpismo y fomentar su llegada o permanencia en el poder. Al mismo tiempo, prevé enfrentarse con los que considere hostiles, hasta el punto de deponerlos o amenazar con ello en los casos de Venezuela y Cuba.

Trump llega pletórico al encuentro. Alardea de que, tras el éxito de la intervención militar en Venezuela, el Gobierno tutelado por Estados Unidos que encabeza Delcy Rodríguez “está haciendo un gran trabajo” y el petróleo que el país sudamericano deja en manos de Washington “empieza a fluir”. Sus Fuerzas Armadas han anunciado una operación conjunta de gran calado contra el narcotráfico en Ecuador. Y en sus declaraciones sobre la ofensiva conjunta con Israel contra Irán, alude cada vez con más frecuencia a Cuba y vaticina casi a diario, y sin necesidad de que le pregunten, que el régimen castrista “está a punto de caer”.
En la cumbre participarán los presidentes de Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Costa Rica, Rodrigo Chaves; Ecuador, Daniel Noboa; República Dominicana, Luis Abinader; El Salvador, Nayib Bukele; Guyana, Mohamed Irfaan Ali; Honduras, Nasry “Tito” Asfura; Panamá, José Raúl Mulino; Paraguay, Santiago Peña, y Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissesar, además del presidente electo de Chile, José Antonio Kast. Quedan fuera gobiernos como México, Colombia o Brasil. No obstante, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dejó abierta la posibilidad de que se sumen otras naciones en el último momento, al confirmar esta semana de manera oficial una reunión que altos cargos de la presidencia ya habían anunciado en febrero.






Los participantes en la reunión del club de golf de Trump en Doral (Miami) “son los líderes de estos países que han formado una coalición histórica para colaborar y atajar a los carteles criminales narcoterroristas y la inmigración masiva, no solo hacia Estados Unidos, sino en todo el continente. Es algo que sigue siendo una clave y prioridad absoluta del presidente”, anunciaba Leavitt.
El Departamento de Estado ha descrito el encuentro como un momento en el que “Estados Unidos dará la bienvenida a nuestros mejores aliados de ideas afines en nuestro hemisferio para promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en nuestra región”. ”Esta coalición histórica de naciones colaborará para hacer avanzar estrategias que detengan la injerencia extranjera en nuestro hemisferio, la inmigración ilegal y masiva y los cárteles y bandas criminales y narcoterroristas”, ha dicho.
En vísperas de la cumbre, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, viajaba a Doral para visitar el cuartel general del Comando Sur, responsable de las fuerzas estadounidenses en América Latina, y reunirse con sus homólogos de la nueva alianza, en un encuentro bautizado como Conferencia Anticartel de las Américas. Allí, el jefe del Pentágono vinculaba la migración masiva al fin de la civilización “occidental y cristiana” en el continente: “Nos enfrentamos a una prueba esencial para determinar si nuestras naciones seguirán siendo naciones occidentales con características distintivas, naciones cristianas bajo Dios”, sostenía.

Hegseth también llamó a los países latinoamericanos a hacer más en la lucha contra el narcotráfico. “Apenas hemos comenzado a trabajar con ustedes. Ustedes deben hacer más y nosotros debemos hacer más para atacar a los grupos narcoterroristas en todas las áreas. Desmantelaremos las redes de narcoterroristas en este hemisferio y negaremos el acceso a los adversarios estatales que los apoyen”, exhortaba. Las fuerzas estadounidenses mantienen la campaña de bombardeos a supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico oriental, en la que han lanzado docenas de ataques y han matado a cerca de 150 personas.
También en vísperas de la reunión, Trump anunciaba el nombramiento como enviada especial para el nuevo grupo de Kristi Noem, destituida al frente del Departamento de Seguridad Nacional tras una gestión muy criticada de la política migratoria, de deportaciones masivas y de despliegue de la policía responsable del control de las fronteras e inmigración de Estados Unidos.
Al tiempo que la Administración de Trump ha alardeado de compromiso con la región —“nuestro hemisferio”, según memes del Departamento de Estado en redes sociales—, y organiza esta cumbre, también ha dejado de lado su participación en otros foros regionales. Se ha retirado de tres entidades y ha amenazado con recortar fondos a otras instituciones.

A lo largo de su primer año de mandato, Trump ha recibido en la Casa Blanca a buena parte de los líderes latinoamericanos, desde el salvadoreño Nayib Bukele al presidente de Colombia, Gustavo Petro, que visitó el Despacho Oval en febrero. El republicano no se ha recatado en expresar su apoyo a los candidatos de su preferencia en procesos electorales en la región: en octubre lo hizo a favor de Javier Milei en Argentina, al condicionar la ayuda económica estadounidense al triunfo de su aliado. En diciembre puso el proceso electoral en Honduras patas arriba al anunciar el indulto al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico en Estados Unidos y del mismo partido que Nasri Tito Asfura, el candidato conservador que se acabó imponiendo en esos comicios tras la acción del republicano.
La Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense también especifica como uno de sus objetivos en América Latina el eliminar, o al menos reducir, la influencia de China en la región, donde Pekín es el principal socio comercial de numerosos países. Fomentar las oportunidades de negocio para las empresas estadounidenses es otro.
La reunión de jefes de Estado en Doral durante este sábado se celebra apenas tres semanas antes de que Trump viaje a Pekín para reunirse con el presidente chino, Xi Jinping.
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