Del primer acusado de narcoterrorismo a uno de los jefes del Cartel Jalisco Nueva Generación: los nuevos capos entregados a Trump
La última tanda de envíos, que ya suman 92 presos, amplía y profundiza el cerco de EE UU con una mezcla de pesos pesados y un puñado de nombres que trascienden las seis organizaciones incluidas en la lista negra del Departamento de Estado


La nueva entrega de capos mexicanos a Estados Unidos supone una vuelta de tuerca más en la relación bilateral en materia de seguridad. Hace menos de un año, Donald Trump incluyó a golpe de decreto presidencial a seis carteles en la lista negra de organizaciones terroristas internacionales del Departamento de Estado. Desde entonces, ya van 92 reclusos enviados al otro lado de la frontera, incluidos algunos capos históricos con deudas pendientes de décadas con la justicia estadounidense, o pesos pesados de las mafias con más poder en la actualidad. Pero la ronda de este martes tiene una carga aún mayor porque escenifica la consolidación del nuevo tablero de juego impuesto por Trump. Entre los 27 presos trasladados, se encuentra el primer acusado por el delito de narcoterrorismo por los fiscales estadounidenses, además de un puñado de nombres que trascienden las seis organizaciones criminales incluidas en la lista negra.
El caso de Pedro Inzunza Noriega, alias El Señor de la Silla o El Sagitario, es paradigmático no solo por ser el primer capo en ser trasladado bajo la acusación de narcoterrorista. También por la velocidad con que ha trascurrido su captura y envío a una cárcel estadounidense. De 62 años y supuesto líder de la escisión sinaloense de los Beltrán Leyva, la Guardia Nacional lo detuvo en Culiacán, la capital de Sinaloa, el día de Nochevieja. Fue una operación limpia, sin un solo disparo. Menos de un mes después, y en medio de un escenario internacional cada vez más intimidatorio, coronado por la captura de Nicolás Maduro a manos de militares estadounidenses, Noriega vuela postrado en una silla de ruedas rumbo a una prisión del norte.

Junto a El Sagitario, la fiscalía estadounidense acusó en mayo de los mismos cargos de narcoterrorismo a su hijo, Pedro Inzunza Coronel, conocido como El Pichón, supuesto número dos de la organización tras su padre. El Pichón fue abatido en diciembre en un operativo de la Marina en Guasave, al norte de Sinaloa. “Juntos dirigen una de las más grandes y sofisticadas redes de producción de fentanilo en todo el mundo”, aseguró en mayo el fiscal Adam Gordon. Esta acusación los convirtió automáticamente en objetivos prioritarios a un lado y otro de la frontera.
Uno de los puntos centrales del caso en las cortes estadounidenses es la confiscación en diciembre de 2024 de aproximadamente 1.500 kilogramos de fentanilo en diferentes casas relacionadas con la familia Inzunza en Sinaloa. Se trató de una de las mayores incautaciones de esta droga, considerada el enemigo público número uno de Trump. Esta operación fue además uno de los primeros golpes que Omar García Harfuch dio como nuevo secretario de Seguridad de México justo antes del regreso del magnate republicano a la Casa Blanca. Estados Unidos considera a los Inzunza como los líderes de lo que queda de los Beltrán Leiva, antiguos socios y después enemigos, del Chapo Guzmán en el Cartel de Sinaloa. Las autoridades mexicanas colocan en todo caso otro nombre en la cúspide de la facción, aliada de los Mayos en la guerra intestina en Sinaloa. Se trata del Chapo Isidro, que hace unos meses entró en la lista de los 10 fugitivos más buscados por el FBI
Hasta 11 nombres vinculados a las distintas facciones de Cartel de Sinaloa, también conocido como del Pacífico, aparecen en la lista de los 37 presos que serán trasladados. El siguiente grupo con más presencia en la lista, con siete miembros, es el Cartel Jalisco Nueva Generación, la mafia más poderosa actualmente en México, organizada a modo de franquicia con decenas de grupos a lo largo y ancho del país que reivindican sus siglas: CJNG.
El nombre de más peso entre los siete es Armando Gómez Núñez, alias Delta 1. Detenido también recientemente, a mediados de diciembre, está considerado como el tercero al mando en la estructura interna del cartel en la zona metropolitana de Guadalajara. Gómez dirigía una célula de sicarios dedicados a secuestrar, torturar y asesinar personas, además de ser uno de los colaboradores más cercanos de Juan Carlos Valencia González, alias el R3, el hijastro el fundador y líder de cartel, Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho. Ambos, entre los más buscados por Estados Unidos. De las filas de CJNG destaca también la única mujer de la lista, María del Rosario Navarro Sánchez, alias La Señora, acusada también de narcoterrorismo.
Otro de los grupos con más presencia en la lista es el Cartel del Noreste (CDN), una de las seis organizaciones incluidas en la lista negra. Se trata de la marca de la principal escisión de Los Zetas en el oeste de Tamaulipas, principalmente en Nuevo Laredo. Pese a que hay escisiones con mayor alcance de los sanguinarios Zetas, como los Zetas Vieja Escuela, el Departamento de Justicia considera al CDN como la organización sucesora del cartel que implantó el narcoterror con episodios de violencia extrema hace poco más de una década. El capo de más envergadura de esta facción que se encuentra en la lista es Ricardo González Sauceda, alias El Ricky, “jefe regional en Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila del Cártel del Noreste”, según la ficha de la detención en febrero del año pasado. Las autoridades mexicanas indicaron que El Ricky era “el segundo hombre en importancia” dentro de la organización delictiva, por debajo de Juan Cisneros Treviño, alias Juanito Treviño.

En la primera tanda de traslados, en febrero del año pasado, ya figuraban capos históricos, como los antiguos líderes de Los Zetas, Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, conocidos como Z-40 y Z-42. O el septuagenario Rafael Caro Quintero, líder del Cartel de Guadalajara, acusado del asesinato en 1985 del agente de la DEA Enrique Kiki Camarena, lo que lo convirtió durante décadas en el objetivo más deseado de las autoridades estadounidenses. La segunda ronda de entregas, en agosto, incluyó a Abigael González Valencia, El Cuini, mano derecha y cuñado del Mencho. También Servando Gómez, La Tuta, que fue líder del otrora poderoso cartel Los Caballeros Templarios, así como Juan Carlos Félix Gastélum, El Chavo Félix, yerno de Ismael El Mayo Zambada, fundador del Cartel de Sinaloa, que también está en manos de Washington.
Esta tercera remesa amplia y profundiza el cerco con hasta 15 presos que no corresponden a ninguna de las organizaciones en la mira de la lista del Departamento de Estado. Nombres algo más fuera del radar pero que, según un documento interno sobre el traslado, corresponden a las investigaciones de diferentes brazos policiales de Estados Unidos, desde las omnipresentes CIA y DEA, hasta la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), el Servicio de Alguaciles de los Estados Unidos (USMS) o la Oficina de investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).
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