Kast llama en Europa a promover “familia, verdad y libertad” frente a los “ismos” de la izquierda
El presidente electo chileno lidera un acto ultraconservador en el Parlamento Europeo con Vox, grupos ultras y el think tank que trazó la ideología de Trump


El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, ha instado a los partidos ultras afines de Europa a promover de forma conjunta a ambos lados del Atlántico la “vida, la familia, la verdad y la libertad” frente a los “ismos” de las izquierdas como el “feminismo ideológico” o el “indigenismo radical” que, según ha afirmado en un foro ultraconservador celebrado en el Parlamento Europeo en Bruselas, constituyen un “poder malentendido” ante el que hay quedar una “batalla cultural, política y moral”.
“Hoy experimentamos los frutos de una cultura dominada por los ismos (…) el ambientalismo extremo que prioriza la naturaleza por sobre el ser humano, el animalismo radical que antepone a los animales sobre la dignidad del ser humano, el feminismo ideológico que enfrenta a hombres y mujeres en lugar de dignificarlos por igual, el indigenismo radical que reemplaza a la integración", ha denunciado Kast al cerrar en la Eurocámara la VII Cumbre Transatlántica, organizada por Political Network for Values (PNV [Red Política de Valores], una organización ultraconservadora que el chileno lideró entre 2022 y 2024, y que se opone al aborto y la eutanasia, denuncia lo que llama “ideología de género” y feminismo “radical”. Frente a ello, la organización, que tiene en el exministro español Jaime Mayor Oreja a su presidente de honor, defiende la familia —la compuesta por un padre y una madre— como la “unidad básica de la sociedad” y el derecho de los padres a educar a sus hijos “de acuerdo con sus convicciones morales o religiosas” sin la interferencia del Estado.
Frente a los “ismos” de izquierdas, ha continuado Kast en la sesión de clausura de una cumbre que ha contado con el apoyo de los grupos ultras europeos Patriots —donde milita Vox— y la Europa y Conservadores y Reformistas (ECR), no basta con “resistir”. También hay que “influir y ganar”, que es lo que se está logrando tanto en Europa como en América Latina, ha celebrado en referencia al giro a la derecha que han dado muchos países del continente americano y en Europa, donde en su primera visita como presidente electo tiene previsto reunirse también con los líderes ultras europeos Víktor Orbán de Hungría y Giorgia Meloni de Italia.
“Esto no es solamente una batalla cultural, también es una batalla política y moral”, ha recalcado en una sesión celebrada en una sala del corazón legislativo de la UE en Bruselas con la presencia del líder de Vox y presidente de Patriots Europa, Santiago Abascal, que ha denunciado la “demonización, ridiculización o silenciamiento” de sus políticas en Europa. El encuentro también ha contado con el apoyo de laboratorios de ideas muy afines al presidente estadounidense Donald Trump —reivindicado constantemente durante la cita— como la Heritage Foundation.
La cita ha reunido a una decena de eurodiputados ultras pero no a representantes ni del Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen, cofundadora de Patriots, ni de miembros de Alternativa por Alemania (AfD). Ambas agrupaciones han tomado en las últimas semanas distancias con el Gobierno de Donald Trump por sus amenazas a Groenlandia, advirtiendo de que la soberanía nacional es una de sus líneas rojas. Un gesto del que se ha desmarcado Vox, que ha eludido reiteradamente criticar a la administración estadounidense por sus amenazas contra la isla ártica y los países aliados europeos que apoyaron a Nuuk y Copenhague.
Abascal, no obstante, ha negado “divisiones” entre las fuerzas ultras a las que EE UU considera aliados en Europa. “No hay ninguna división en absoluto, cada uno tiene su criterio (...) Probablemente en Francia, este es un asunto que les preocupa mucho. Yo vengo de la campaña aragonesa y absolutamente ningún ciudadano, cuando digo ningún ciudadano es ningún ciudadano, me ha preguntado por Groenlandia. A los españoles nos preocupan otras cosas, nos preocupa Ceuta y Melilla”, ha replicado Abascal.
Libertad de expresión contra “cultura de la cancelación”
Oficialmente, el tema de la nueva cita de parlamentarios y políticos ultra era debatir sobre la “libertad de expresión” y los ataques a la que afirman está sometida por la “cultura de cancelación” de la izquierda.
Rápidamente, sin embargo, comenzó la defensa de las posturas más ultraconservadoras en contra de los derechos reproductivos, la libertad sexual —“ese colectivo denominado LGTBI” que alienta una “mentalidad contra natura”, como lo calificaron varios ponentes— y todo lo que consideran un ataque a la “civilización occidental” y los valores “cristianos” que afirman la sostienen.
“En España existe la libertad de expresión, por supuesto, pero para algunos”, ironizó la presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos. “Existe para atacar a los cristianos, para reírse de Jesucristo o tapar la corrupción”, pero “está prohibida si eres heterosexual, si crees en la santidad del matrimonio, para rezar el rosario o para decir que la biología es clara, que los padres tenemos derecho a educar a nuestros hijos”.
Entre los ponentes estaban también invitados la diputada ugandesa Lucy Akello, impulsora en 2023 de una de las leyes anti-LGTBI más duras del mundo, según la ONU, y que contempla la pena de muerte para la “homosexualidad agravada”. Ante una sala que la aplaudió tras su presentación por parte de la eurodiputada de Vox Margarita de la Pisa como una “voz firme alineada en la defensa de la familia como pilar fundamental”, Akello reivindicó la normativa como una ley que busca “proteger” a sus niños “para que no sean forzados a actividades homosexuales, no para matar a homosexuales”.
En el mismo panel, el argentino Santiago Santurio, diputado por La Libertad Avanza del presidente Javier Milei —“Argentina nos ha mostrado que hay antídoto al veneno que supone la ideología de género y el comunismo”, celebró De la Pisa al presentarlo— acusó a la izquierda de haber convertido la libertad de expresión en discurso del odio contra todo lo que no sean sus valores. “Se puede decir todo menos que un hombre es un hombre y una mujer es una mujer”, dijo Santurio, quien también acusó a los “medios” convencionales de denunciar la “transfobia y la homofobia, pero no la cristianofobia”. “Europa debe reivindicar sobre todo un nombre, Jesús. Cuando la izquierda oye ese nombre, tiembla”, proclamó por su parte Nikolás Ferreira, el joven parlamentario brasileño e influencer cristiano tránsfobo, otro de los invitados a una cita en la que también participaron legisladores ultras de Ecuador, Guatemala o México.
En el mismo día en que en Francia la justicia registró las oficinas de X en Francia y convocó a su dueño, Elon Musk, para que declare por manipulación de algoritmos, mientras que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se unía a los países que quieren limitar el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, desde el corazón legislativo de Europa se atacaban las leyes europeas digitales, especialmente la DSA, que busca que se persigan y eliminen los contenidos ilegales en redes sociales como X, Facebook o TikTok y combatir en ellas la desinformación.
En un discurso absolutamente en línea —y así reconocido— con las críticas y presiones del Gobierno de Trump a la UE por esta normativa, el eurodiputado esloveno Branko Grims, el único miembro del Partido Popular Euorpeo (PPE) que participó en la cita, calificó la DSA como una ley “totalmente inaceptable, totalitaria (…) que debe ser inmediata y totalmente revocada” mientras que el argentino Nicolás Mayoraz acusó a la normativa europea de “alentar a las plataformas digitales a convertirse en policías del pensamiento”.
La celebración del acto en espacio parlamentario europeo había sido denunciada por un grupo de eurodiputados de izquierda que pidió —sin éxito— a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, que impidiera la celebración del foro. En una carta, los 30 firmantes ―sobre todo verdes y de La Izquierda, pero también algunos liberales y socialdemócratas― alegaban que el encuentro reunía a “activistas que están en contra de la democracia, que abogan por la llamada terapia de conversión, defienden restricciones severas al aborto, vinculan a las personas LGBTQI+ con la pedofilia, que han sido condenados por violencia política contra legisladores transgénero (el mexicano Rodrigo Iván Cortés) y también promueven narrativas xenófobas, incluida la teoría conspirativa supremacista blanca del Gran Reemplazo”.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
























































