Un francés de 24 años se presenta en el hospital con un obús de la I Guerra Mundial en el recto
Los médicos tuvieron que operar al paciente, que podría ser acusado de posesión de munición, con ayuda de los artificieros


La memoria de la I y II Guerra Mundial sigue causando episodios insólitos. El hospital Rangueil de Toulouse tuvo que movilizar la madrugada del 1 de enero a efectivos de distintas disciplinas sanitarias y militares para resolver de la mejor manera posible un asunto médico con connotaciones militares.
Un hombre de 24 años acudió a urgencias quejándose de fuertes dolores rectales. Al ser interrogado por el origen de aquellos males, tuvo que admitir que se había introducido un objeto, sin precisar su naturaleza. El dolor era demasiado intenso como para andarse con rodeos. Pero no aportó algunos detalles cruciales. El personal sanitario procedió a operarle, como ocurre siempre en casos parecidos donde algún tipo de práctica sexual desemboca en una situación impredecible de esa naturaleza. El problema, cuando había ya comenzado la extracción del objeto no identificado, descubrieron que se trataba de un obús relativamente pequeño de la I Guerra Mundial: medía unos 20 centímetros de largo y algo más de tres de diámetro.
El personal sanitario tuvo que interrumpir el procedimiento asustado por la posible detonación de la bomba. El hospital, poco habituado a este tipo de protocolos, alertó de inmediato a las autoridades y hacia la 1.40, los policías llegaron al lugar y “activaron la intervención de los artificieros”. El grupo estableció así un perímetro de seguridad para neutralizar el artefacto y que la operación pudiera seguir su curso, aunque nadie supiera todavía si todo aquello podía saltar por los aires en cualquier momento.
Las primeras comprobaciones, sin embargo, concluyeron que el obús estaba fechado en 1918 (I Guerra Mundial) y no presentaba riesgo de explosión. Superada la tensión, los agentes avisaron al grupo de apoyo judicial (GAJ), que “abrió diligencias por posesión de munición de categoría A”, según publicó la Dépêche, el periódico que dio la exclusiva del particular caso clínico. O militar. La “posesión” a la que hace referencia la denuncia, en este caso, podía resultar bastante relativa, pero tal y como publicó el mismo periódico, una fuente cercana al caso aseguró que el paciente será “escuchado en los próximos días para explicar el origen del obús”. La fiscalía de Toulouse, no dará curso al procedimiento porque se trata de munición desmilitarizada.
Lo más sorprendente, sin embargo, es que no es la primera vez que alguien se presenta a un hospital con un proyectil explosivo de ese tipo alojado en su recto. Ya en 2022, en Toulon, un abuelo de 88 años se presentó en el hospital con un obús parecido en el mismo lugar. En 2021 ocurrió algo parecido en el Reino Unido. Aunque esta vez el objeto fuera algo más moderno y remitiese a la II Guerra Mundial.
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