LIV se reinventa y los 10 primeros de cada torneo puntuarán para el ‘ranking’ mundial
La Liga saudí, que arranca este miércoles una nueva temporada, consigue una aceptación a medias tras variar su identidad y pasar de 54 a 72 hoyos mientras ve partir a algunas figuras


Renovarse o morir. LIV, la revolucionaria Liga saudí de golf, comprendió finalmente que debía alterar parte de su adn si quería sentarse en la mesa de los grandes circuitos. La aceptación requería un precio a pagar aunque eso significara renunciar a su identidad. Este miércoles comienza en Riad una nueva temporada y algo sustancial ha cambiado en su esencia. La competición que fichó a algunos de los mejores jugadores a golpe de petrodólares y que partió con un rompedor esquema ha vendido un pedazo de su DNI y ha copiado al golf tradicional. Ya no se jugará a 54 hoyos (de ahí su nombre, LIV es 54 en números romanos) y tres rondas, sino a 72 hoyos y cuatro vueltas, como toda la vida. El peaje ha permitido que este martes el OWGR (Official World Golf Ranking) anunciara que concederá puntos valederos para su listado a los 10 primeros clasificados de cada cita saudí.
Official World Golf Ranking Board Announces Decision on LIV Golf Application.
— OWGR (@OWGRltd) February 3, 2026
Read more here - https://t.co/31gNGJmhXg#OWGR#OfficialWorldGolfRanking pic.twitter.com/l6Ijo2fm66
La medida supone una victoria a medias para LIV. Los rectores del golf mundial abren las puertas de sus salones a la Liga saudí, pero con restricciones. El OWGR explicó que “hay varias áreas en las que LIV Golf no cumple con los estándares de eligibilidad”, de ahí que solo acepte premiar a 10 de los 57 golfistas de cada torneo. Para el resto, nada de nada. Los jefes del ranking recuerdan que LIV no alcanza el mínimo de 75 jugadores que establece su reglamento, que no hay corte, que las vías de acceso son “restrictivas” y que la meritocracia pesa menos que el reclutamiento por otros factores como la nacionalidad de los golfistas. En definitiva, sí pero no.
La concesión sentó como un caramelo amargo en LIV. “Limitar los puntos únicamente a los 10 primeros perjudica de forma desproporcionada a los jugadores que rinden de manera constante a un nivel muy alto pero acaban justo fuera de ese umbral, así como al talento emergente [...] Ningún otro circuito o liga competitiva en la historia del OWGR ha sido sometido a una restricción semejante. El juego merece transparencia. Los fans merecen credibilidad. Los jugadores merecen un sistema que les trate igualitariamente”, se quejó la Liga saudí.
LIV Golf statement on OWGR decision pic.twitter.com/YUuWQ2wAvU
— LIV Golf (@livgolf_league) February 3, 2026
En el camino hacia esa tímida aceptación, LIV ha sacrificado su personalidad y algunas de sus estrellas se han sentido traicionadas. “Nosotros no firmamos jugar 72 hoyos. Se supone que teníamos que ser diferentes”, ha clamado Bryson DeChambeau antes de la cita de esta semana (de miércoles a sábado de 16.00 a 21.00, Movistar Golf). El estadounidense acaba su vinculación a fin de campaña. Jon Rahm, impulsor del giro y descendido al puesto 97 en la clasificación mundial, sí lo bendice: “Estoy contento”.
El cambio de formato no llega solo. Debajo de la nueva piel, todo el organismo de LIV se ha visto sacudido. Por primera vez la puerta de salida se ha abierto y han volado algunos de los mejores cromos de su colección. Los estadounidenses Brooks Koepka y Patrick Reed, ganadores de grandes, han abandonado el barco saudí para regresar al circuito americano del que huyeron para llenarse los bolsillos. El primero vuelve de manera directa tras aceptar unas penalizaciones deportivas y económicas y beneficiarse del Programa de Reincorporación de Miembros del PGA Tour; el segundo, con menos caché, deberá transitar un curso por el circuito europeo.
La misma oferta que Koepka han tenido sobre la mesa Rahm, DeChambeau y Cameron Smith hasta este pasado lunes. Los tres explicaron en un acto organizado por LIV que se quedaban donde estaban. En sus breves respuestas no había ninguna defensa del valor deportivo de la competición que les paga, ninguna emoción. Apenas se remitieron a su contrato.

La marcha de algunas figuras, el cuestionamiento de DeChambeau al cambio a 72 hoyos y la ausencia de grandes fichajes reflejan las horas bajas que vive LIV pese al respiro del ranking mundial. De fondo late la sensación de que la Liga no ha cumplido con todas las expectativas con las que partió: no ha habido acuerdo con el PGA para unificar el calendario, los jugadores se desenvuelven en un entorno menos competitivo (solo Koepka en el PGA 2023 y DeChambeau en el US Open 2024 han ganado un grande estando en sus filas), la repercusión de la competición es discreta y el abismo económico que provocó su mudanza ya no es tal. El circuito americano ha multiplicado sus premios, ha creado torneos más selectos y ha lanzado un Programa de Participación Accionarial que convierte a sus miembros en socios. Dinero responde a dinero.
Sin músculo deportivo ni tanta chequera, LIV palidece pese a algunos retoques estéticos. Desde la cita de Riad, en horario local nocturno, el ganador de cada torneo recibirá más puntos para su propia clasificación que el curso anterior (200, 113 y 75 para los tres primeros en lugar de 40, 30 y 24), la nómina de jugadores sube a 57 (otra patada al 54) y aumenta hasta el 20% el porcentaje de golfistas que perderán la categoría al final del curso, los clasificados del puesto 47 al último.
También crece el dinero destinado al golf por equipos, casi la única marca que aún les distingue: de cinco a 10 millones por semana para el mejor conjunto. Después de cerrar un acuerdo de patrocinio con Rolex, LIV repartirá 470 millones en 14 torneos, con parada española en Valderrama del 4 al 7 de junio. Una cita del calendario está aún pendiente de sede.
Rahm vuelve al ruedo después de un parón desde el Open de España del pasado octubre, su mayor paréntesis sin jugar. El vasco, que espera que el circuito europeo deje de multar a los jugadores de LIV, se ha coronado las dos últimas temporadas como el campeón individual, pero el curso pasado no ganó ninguna copa por primera vez en su carrera como profesional. También en 2025 levantó el trofeo por equipo con Legión XIII, cetro al que ahora aspiran unos Fireballs que componen el primer conjunto íntegramente español: Sergio García, David Puig, Josele Ballester y Luis Masaveu. Otros cuatro equipos representan a un país: los estadounidenses Hyflyers, los ingleses Majesticks, los australianos Ripper y los sudafricanos Southern Guards.
Esta especie de selecciones nacionales son otro de los ganchos de LIV para remontar el vuelo cuando han dejado de ser como eran por un puñado de puntos.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
























































