Una joven ultraconservadora que cree que Chile vive una crisis moral, al frente del ministerio de la Mujer
Judith Marín, de 30 años, de origen popular, evangélica y enemiga del aborto, dijo el año pasado que la existencia del ministerio que encabezará había que “evaluarla” y que podría “fusionarse” o “reenfocarse”

Ni abogados que defendieron a Pinochet o gerentes sin experiencia en gestión pública. Al día siguiente de que José Antonio Kast presentara a los ministros que lo acompañarán en el inicio de su Gobierno en Chile, desde el 11 de marzo próximo, el nombramiento más criticado fue el de Judith Marín. Quien asumirá al frente del ministerio de la Mujer y Equidad de Género, y que con 30 años se presenta como la más joven del futuro gabinete, ha sido cuestionada desde la izquierda por sus posiciones muy conservadoras, por ser una ferviente evangélica y por su oposición a la vigente ley de aborto en tres causales.
Como era de esperar, su designación marcará un fuerte contraste con la actual titular de esa cartera, Antonia Orellana, feminista, militante del izquierdista Frente Amplio e impulsora del aborto libre. Sin embargo, la ministra saliente, a través de la red social X, le mandó un saludo a Marín con deseos de “éxito (…) en su gestión” y le ofreció toda la “colaboración” para un “traspaso ordenado” del cargo. “Gracias Ministra Antonia Orellana y a todo su equipo, trabajaremos por todas las mujeres de Chile, incluyendo todos los logros y avances que hemos tenido”, le respondió Judith Marín.
Pese a sus 30 años, la futura ministra ha sido muy activa tanto en su militancia política como religiosa. De origen popular, nació en diciembre de 1995. Se crió en el sector de El Bosque, en el sur de Santiago y luego estudió pedagogía en castellano en la Universidad de Santiago de Chile (Usach). Así, se convirtió en la primera universitaria de su grupo familiar. Tenía apenas 20 años cuando se casó, en marzo de 2016.
En su paso por la universidad, presidió la organización de Jóvenes Cristianos Evangélicos de la Usach. Durante 2017 participó activamente en la oposición al proyecto de la ley de aborto en tres causales (en casos de violación, inviabilidad fetal y peligro de vida de la madre). Así la muestran registros de la época, videos del momento en que es desalojada del Congreso por la policía de Carabineros, donde alcanza a decir “¡Vuélvanse al Señor!”, portando una pancarta con mensajes similares.
Ese mismo año, Marín —como parte de organizaciones evangélicas juveniles— fue una de las firmantes de una carta dirigida al Consejo Nacional de Televisión, luego de que se presentaran denuncias en contra de un programa de televisión por supuestamente promover discursos discriminatorios. Eso luego de que un personaje televisivo dijera que había dejado la homosexualidad tras un proceso de conversión religiosa. En la carta firmada por Marín se pedía desestimar las denuncias y se aseguraba que no es “correcto que se fomente la homosexualidad en Chile”, sino que “es necesario que se muestren las otras posturas, creencias y experiencias como una alternativa válida y real para otros”.
Sus vínculos con la política activa comienzan al trabajar como asesora del diputado de Renovación Nacional (RN), Eduardo Durán, hijo de un conocido exobispo metodista. Incluso, más tarde, fue Durán quien apoyó a Marín —como militante de RN— en su candidatura como concejal por el municipio de San Ramón, en el sur de la capital, cargo que obtuvo en las elecciones de 2021.
Sin embargo, poco después se sumó al Partido Social Cristiano (PSC), de extrema derecha. Bajo esas banderas buscó sin éxito ser reelegida concejal por San Ramón en 2024 y llegar a la Cámara de Diputados en los comicios de noviembre pasado por un distrito del sur de Santiago. En todas esas campañas se mostró en contra del aborto: “Defendemos la vida desde la concepción hasta la muerte natural”, afirmaba.
En esta última carrera electoral le gustaba presentarse como “Marín, pero de derecha”, para aclarar que no tenía nada que ver con la histórica dirigenta del Partido Comunista de Chile, Gladys Marín, fallecida en 2005. También refrendó su condición de cristiana evangélica. “Nuestro país está atravesando una crisis espiritual, una crisis social, moral y política, y más que nunca los hijos de Dios tenemos que levantarnos”, asegura en un video colgado en las redes sociales del PSC.
Fue consultada por el medio Puranoticia sobre la posibilidad de eliminar el ministerio de la Mujer en un eventual Gobierno de Kast, a lo que respondió dubitativa: “Estaríamos por evaluarlo y evaluar de qué forma seguimos manteniendo este sello de la mujer que es sumamente relevante. A veces, fusionar también es un buen concepto a utilizar, más que eliminar o redireccionar, reenfocar y darle la utilidad que debe tener”.
Ascendió en la estructura del PSC hasta ocupar la secretaría general de esa tienda política. Desde esa posición comenzó a colaborar activamente en la campaña a la segunda vuelta de Kast y su nombre comenzó a tomar fuerza en el entorno del actual presidente electo. En el material de prensa en que se anunciaron los ministros del futuro Gobierno, en el apartado de Judith Marín se destaca que su serie favorita de TV es The Chosen —sobre la vida de Jesús— y una frase de la próxima ministra, donde vuelve a apuntar a la crisis moral: “Tenemos que cambiar la falta de valores y recuperar el respeto”.
Pasaron pocas horas desde su nombramiento y llegaron las críticas. La diputada y senadora electa socialista Daniella Cicardini escribió en X que la próxima ministra es “anti mujeres, homofóbica, y pretende obligar a las mujeres a tener al hijo de su violador”. Mientras que la parlamentaria del Frente Amplio Emilia Schneider dijo que “me parece una pésima señal que este ministerio tan relevante quede en manos del Partido Social Cristiano, un partido que representa a la derecha más conservadora”. La designación de Judith Marín “es una burla para las mujeres. Tendremos una ministra anti derechos, que quiere hacernos retroceder en el aborto y que no cree necesario su propio ministerio”, planteó la diputada del Frente Amplio Javiera Morales.
En su defensa salió la diputada social cristiana Francesca Muñoz, para quien en la izquierda “están demostrando una esencia totalitaria porque ella ni siquiera ha asumido y ya la están criticando”. El diputado Eduardo Durán dijo lamentar “esta política de cancelación permanente de la izquierda respecto de los nombramientos que ha hecho el presidente Kast. ¿Que es evangélico? Nadie pregunta si un ministro es católico o judío”. En tanto la presidenta del PSC, Sara Concha, negó en radio Cooperativa que Marín tenga en carpeta “retroceder en derechos”, como el aborto en tres causales “establecido por ley”.
Kast, en tanto, destacó este miércoles en la Universidad Católica que pese a los 30 años de Marín, tiene experiencia, pero por sobre todo cuenta con “energía y voluntad para sacar las cosas adelante”.
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