Tras las pistas de Luciano Kulczewski, el arquitecto chileno de culto del siglo XX: “Al igual que Gaudí, tiene un lenguaje propio”
Un catálogo de 101 proyectos, muchos de ellos desconocidos, contiene ‘La obra de Luciano Kulczewski’, libro recientemente publicado. Sus autores destacan el estilo peculiar que dejó en Santiago: “Nunca usó el ‘Art Nouveau’ y el ‘Art Déco’ a la manera tradicional”


En las cornisas de la Casa Taller del arquitecto chileno Luciano Kulczewski (1896-1972) —obra que diseñó para vivir con su familia y que está ubicada en el barrio Lastarria, en el centro de Santiago de Chile— se puede observar esculpido un hombre con un sombrero y bigote prominente y, cercano a él, una salamandra que pareciera querer escaparse. En las cornisas, también hay un niño sentado, el rostro de un hombre con una pipa, un girasol, y una variedad de animales que son más cercanos a un mundo de fantasía que al real. Asimismo, en la Casa Taller están edificados dos torreones, uno con aspecto medieval y, el otro, más renacentista, y los ventanales de la construcción son de estilo gótico.
Esa combinación de particularidades en la obra y, especialmente, las ornamentaciones que la visten, hacen que para un ciudadano de la capital chilena sea fácil reconocerla como una creación de Kulczewski.
El nombre del arquitecto sigue presente en el imaginario colectivo, pero a la vez, su figura y la totalidad de su trabajo continúan siendo un enigma. Esa especie de tinieblas llevaron a los arquitectos Ronald Harris y Elvira Pérez, y al constructor civil Francisco Prado —todos académicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile— a una investigación de dos años en la que lograron hacer un catálogo de 101 de sus edificaciones, muchas de ellas desconocidas, y que quedaron plasmadas en el recién publicado libro La obra de Luciano Kulczewski (Ediciones ARQ, 2025).







El estudio aborda tres aspectos: la biografía del arquitecto, nacido en la sureña ciudad de Temuco, quien además fue uno de los fundadores del Partido Socialista de Chile y mantuvo una estrecha relación con el presidente radical Pedro Aguirre Cerda; el contexto de su trabajo, realizado principalmente en la primera mitad del siglo XX, época en la que Santiago vivió un gran desarrollo urbanístico, y el propio corpus arquitectónico de Kulczewski en su diversidad.
La tarea de recopilar las obras fue similar a un encargo detectivesco, reconocen los autores de la investigación. “Hay que recordar que Kulczewski no fue profesor universitario, ni escribió un libro. Entonces, todo lo que podemos inferir de su trabajo es a partir de lo existente”, dice Ronald Harris a EL PAÍS a través de una videollamada. Así, ordenaron el material de las construcciones que ya estaban documentadas, estudiaron el archivo fotográfico que el propio arquitecto donó a la Universidad de Chile y a la Pontificia Universidad Católica, y luego, a través de pistas que les iban dando y documentación en municipalidades, identificaron más de una decena de obras que se desconocía que eran de autoría de Kulczewski.

Sobre el interés que despierta este arquitecto, Harris comenta que para las personas es fácil identificarlo por el aspecto ornamental de sus construcciones: “Es muy interesante y peculiar, porque Kulczewski nunca usa los estilos -como el Art Nouveau y el Art Déco- a la manera tradicional, sino que hay una parte de su imaginario que se mezcla y hace que sea casi único”, explica.
“Se le considera también arquitecto de la cultura pop, un personaje cool, que las personas, más allá de la academia, lo reconocen. Por ejemplo, el Colegio de Arquitectos ubicado en La Alameda, el Hotel Luciano K y la Casa Taller, son obras suyas que llaman la atención por su creatividad (...) Además, tiene obras emblemáticas que nosotros creemos que fueron fundamentales en la construcción de la ciudad de Santiago, como es el acceso al cerro San Cristóbal en el Parque Metropolitano, que fue el inicio de este gran proyecto de infraestructura urbana”, complementa Elvira Pérez.
A Luciano Kulczewski se le suele comparar con el arquitecto catalán Antoni Gaudí. Sobre este símil, los autores indican que lo que realmente comparten es la unicidad de su trabajo. “Al igual que Gaudí fue único para Barcelona, Kulczewski tiene un lenguaje propio, que nosotros llamamos lenguaje kulczewskiano, que es libre, en el sentido de que evoluciona en el tiempo. Por lo tanto, él fue bastante versátil según los requerimientos de cada uno de los proyectos que le encargaban”, señala Pérez.

De los 101 proyectos catalogados por los investigadores, un 78% corresponde a viviendas, entre ellas, casas particulares, edificios de renta, edificios colectivos y conjuntos habitacionales. Estos últimos, también están grabados en la memoria colectiva, como la población Los Castaños en la comuna de Independencia, en la zona norte de Santiago; el Conjunto Virginia Opazo en el centro de la capital o la treintena de casas de la calle Keller en la comuna de Providencia. “La obra de Kulczewski está muy vinculada a poblaciones para la clase media y los mismos propietarios de estos conjuntos han reconocido su valor y promovido que sean declarados zona típica o adquieran algún grado de protección dentro de la lista ley de Monumentos Nacionales para que su integridad pueda preservarse”, subraya Ronald Harris.
Y es que el trabajo de Kulczewski en estos inmuebles lograba que cada una de las casas fueran distintas a través de los detalles que incluía. “Si uno revisa estos conjuntos, puede ver que hacía pequeñas diferenciaciones ornamentales, logrando que el propietario sintiera que su casa era única y tuviera un sentido de pertenencia distinto”, apunta Pérez. Esas decisiones arquitectónicas se relacionan con la visión que tenía de la calidad de vida en las urbes, dicen los autores, y en el libro reproducen una cita del propio Kulczewski: “La vivienda debe estar bien situada, de acuerdo con las necesidades de trabajo de sus ocupantes, debe ser bien construida, confortable y bella, no importa su costo”.
A la vez, Kulczewski fue moderno a la hora de proyectar la ciudad de Santiago: “Buscó soluciones habitacionales y tipologías nuevas, como son los primeros edificios de uso residencial en altura. Ese es el caso del Hotel Luciano K en la calle Merced. Él trabajó para una ciudad contemporánea, dio alternativas más allá de su aspecto estilístico”, indica Harris. “Entonces, fue moderno en tecnología, en sistemas constructivos, en pensar desde el mundo inmobiliario y en resolver el tema social de la vivienda, lo que hizo un arquitecto muy completo”, recalca Elvira Pérez.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































