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Abelardo De La Espriella prepara su primer pulso electoral con el partido Salvación Nacional

El abogado ha reforzado su campaña para impulsar a un pequeño partido conservador en las legislativas

Enrique Gómez y Abelardo De La Espriella, el 1 de febrero de 2026.ASUS (EnriqueGomezSN)

Aunque las elecciones presidenciales en Colombia serán solo a fines de mayo, en un mes los candidatos presidenciales tendrán un primer pulso para medir sus fuerzas políticas. Eso incluye a quien se ha posicionado en la extrema derecha, el abogado Abelardo de La Espriella, quien aparece como el segundo candidato con más apoyo en las encuestas pese a que nunca se ha lanzado a un cargo de elección popular. Aunque no irá a una consulta interpartidista el 8 de marzo, ese día también tendrá su primer pulso de poder: se trata de las elecciones legislativas para las que De La Espriella, quien se identifica como ‘El Tigre’, ha impulsado a un partido que hace dos décadas dejó de tener representación en el Congreso, llamado Salvación Nacional. Los dos, tanto el candidato como su movimiento, se sienten optimistas con su primera prueba. “Tenemos que ser coherentes: la consulta de nosotros es la lista del Tigre”, dijo esta semana el penalista al número 8 en su lista al Senado, el influenciador Alejandro Bermeo.

“Estoy convencido de que será una prueba de la convicción, del aterrizaje al voto”, dice por teléfono Enrique Gómez Martínez, director del partido y el número 1 en la lista al Senado. “Con el viento de Abelardo queremos superar la barrera del millón de votos. Él hoy incluso nos dijo que vamos por millón y medio de votos”, añade el político de origen conservador. Esto es mucho menos de lo que recibió la derecha del Centro Democrático del popular expresidente Álvaro Uribe hace cuatro años (casi 2 millones de votos), pero un salto mortal para lo que recibió Salvación Nacional en esa misma elección (unos 30.000 votos, solo el 0,18% del total).

El partido no superó el umbral para tener al menos una silla en el legislativo, pero este año su director cree que pueden llegar a elegir 10 senadores con el impulso que les ha dado De La Espriella. “También tenemos ilusión con 4 y 5 cámaras competitivas”, añade, en referencia a las listas a la Cámara de Representantes que se eligen ese mismo día, por departamento. Ve con optimismo sobre todo Boyacá, Huila, Bogotá, Norte de Santander y Tolima, aunque espera sorpresas en otros lugares.

Hay, como siempre, un viento en contra. Salvación Nacional compite con las listas del Centro Democrático, jalonadas por la popularidad de Álvaro Uribe, quien va con el número 25 de una lista cerrada al Senado, y la bancada que ya tiene en el Congreso; y las tradicionales, como las estructuras del partido Conservador, el partido que hace cuatro años obtuvo la segunda mayor votación, con más de dos millones de votos. El voto de la derecha, en otras palabras, es muy competido.

A su favor, tiene algunas señales. Una son los casi cinco millones de firmas de ciudadanos que el abogado logró recoger y presentar ante la Registraduría para apoyar su candidatura presidencial. La segunda son las encuestas a favor de De La Espriella. Y la tercera, que algunos de quienes estaban en esos partidos en la derecha, desde los más de opinión a los más tradicionales, se han ido a las toldas de Salvación Nacional.

Está, por ejemplo, el político de Caldas Carlos Felipe Mejía, quien fue senador del Centro Democrático del 2014 al 2022 y ahora es el número dos en la lista. O Juan Carlos Salazar Uribe, quien fue representante del Valle del Cauca hace más de una década por un partido asociado a figuras de prácticas más clientelistas, el PIN. O Sara Castellanos, que viene de ser concejal de Bogotá por el Partido Liberal, y representa los sectores cristianos, como hija de los pastores que lideran la iglesia Misión Carismática Internacional. También llegaron a la lista Alejandro Ospina Angarita, de un sindicato de la industria petrolera; el general retirado Jorge Enrique Mora López, apoyado recientemente por el general retirado Eduardo Zapateiro, enemigo histórico de Gustavo Petro.

No son los pesos más pesados de la política, pero con el impulso de Abelardo, como muchos lo llaman, ven nacer una nueva derecha. “Sin duda alguna, Salvación Nacional es la nueva derecha”, dice Oswaldo Ortiz, quien fue candidato del Centro Democrático en 2018 y en esta ocasión prefirió apoyar al aspirante de la ultra derecha, porque considera que el partido de Uribe Vélez se movió demasiado al centro. “Salvación Nacional conecta el acuerdo sobre lo fundamental de Álvaro Gómez Hurtado, con el poder que tiene Abelardo De La Espriella como el outsider“, añade. Ortiz aspira también al menos a millón y medio de votos al Senado: “Están menospreciando al tigre, y vamos a salir mordiendo”.

Álvaro Gómez Hurtado, un político a la derecha del tradicional partido conservador, fundó y lideró la disidencia de Salvación Nacional hasta que fue asesinado en 1995. El movimiento recuperó su personería jurídica en el 2021, como una forma de reivindicación a los pequeños partidos que desaparecieron porque sus líderes fueron asesinados en el marco del conflicto armado (las antiguas FARC han reconocido, ante el tribunal JEP, ser las autoras del asesinato). Con la dirección de Enrique Gómez, sobrino del fundador y nieto del expresidente conservador Laureano Gómez, sus alfiles guardan el mismo perfil: más a la derecha que los partidos que se dicen de derecha, como explica el candidato Ortiz.

“Por ejemplo, el tema de libre mercado no es lo mismo para el Centro Democrático y para Javier Milei”, cuenta, quien se ve más afín a la postura del presidente argentino. Critica que el expresidente Iván Duque, del Centro Democrático, “amplió ministerios en vez de reducir ministerios, amplió impuestos en vez de reducir impuestos”. Quiere ver menos políticas asistenciales (“en el gobierno de Iván Duque el asistencialismo se disparó”); nula participación del gobierno para definir el salario mínimo con los empresarios y sindicatos; una política más abierta para la venta de armas a ciudadanos como la que ve la Florida, Estados Unidos, donde Ortiz vive.

Abelardo De La Espriella no conformó las listas de Salvación Nacional al legislativo, pero recibió su aval. Empezó a hacerle campaña de forma muy activa en las últimas semanas, cuando quedó claro que no iba a hacer parte de la gran consulta de la derecha y, sobre todo, después de que el partido cambió su logo para mostrarse como el del candidato ultra: añadió un tigre al arcoíris que lo representaba desde hace 35 años. “El día que decidieron poner el logo del tigre en el logo de Salvación Nacional, cambió por completo la esencia mercadeable del partido”, dice Ortiz.

El cambio ocurrió en diciembre y el abogado anunció, el 13 de enero, “apoyar decididamente la lista de Salvación Nacional”. “Lo más difícil de esta campaña ha sido enseñarle a bailar champeta a Enrique Gómez”, dice un video reciente del candidato bailando con la cabeza de lista al Senado. Apareció en la última semana en el Huila, con la candidata Ana María Rincón, excongresista del partido de La U; en Boyacá, junto a Juan Camilo Ostos, viceministro de Transporte durante el Gobierno Duque; pasó por el Quindío para apoyar al empresario Andrés Felipe Duque; fue a Neiva, para repetir su apoyo al general Mora en Norte de Santander. Falta un mes para las elecciones, y aún muchas ciudades por recorrer para el que será su primer pulso electoral.

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