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El fin de la era Petro: arranca la campaña presidencial del 2026

La época electoral empieza con cinco incógnitas clave, como el poder que traerá Álvaro Uribe a su lista al Senado y el riesgo de que Donald Trump busque influenciar los resultados

A partir de esta semana, al presidente Gustavo Petro le quedan oficialmente siete meses en el poder, y comienza en Colombia una movida campaña electoral para encontrar a su sucesor. La izquierda lleva la delantera por el momento en las encuestas, impulsada por las reformas sociales del presidente como la laboral y la pensional, pero la derecha espera capitalizar el antipetrismo de los votantes afines y algunos del centro, preocupados por un posible crecimiento de la inflación y el aumento de la inseguridad en el país. Estas son cinco incógnitas que tiene Colombia por delante ante este año electoral.

Álvaro Uribe Vélez vuelve a medir su poder en las urnas

La primera convocatoria clave se dará en las elecciones legislativas, el 8 de marzo, cuando se escogen los miembros del Senado y la Cámara de Representantes. Allí un peso pesado es Álvaro Uribe Vélez, el único expresidente en las listas de candidatos. El líder de derechas, quien fue presidente del 2002 al 2010, luego saltó al Senado en 2014 pero abandonó su curul en 2020, cuando la Corte Suprema ordenó una medida de aseguramiento contra él por un proceso penal en el que se le acusaba de manipulación a testigos. La renuncia mudó su caso a la Fiscalía, donde había un fiscal amigo, pero después de muchos ires y venires, cinco años después el expresidente fue absuelto en segunda instancia. Ha decidido entonces volver a medir su poder electoral de forma desafiante: es el candidato número 25 en la lista cerrada de su partido, el Centro Democrático. Es decir, para llegar al Senado debe movilizar más de dos millones de votos, para que su partido gane al menos 25 curules y él vuelva al Legislativo.

La consulta de la izquierda sigue en la incertidumbre

El mismo día de las legislativas también están planeadas dos consultas en las que compiten precandidatos presidenciales, una para la izquierda y otra para la derecha, lo que puede jalonar más votantes a las urnas para que también apoyen las listas de las legislativas. Cuando Gustavo Petro participó en una consulta en 2022, por ejemplo, logró que su bancada del Pacto Histórico lograra la votación más alta al Senado. Pero la izquierda sigue sin saber si el Consejo Nacional Electoral permitirá que Iván Cepeda, el candidato oficial del Pacto Histórico y quien lidera en las encuestas, puede participar en la consulta de la izquierda, llamada Pacto Amplio, donde también estarían el exsenador Roy Barreras y el exgobernador Camilo Romero. La razón es que ya participó en una consulta el pasado mes de noviembre, cuando le ganó a la exministra de salud Carolina Corcho. La izquierda argumenta que esa fue una consulta interna y no interpartidista, como sería la de marzo, pero el CNE debe dar la última palabra.

La derecha aún busca el talón de Aquiles de Abelardo de la Espriella

Por ahora la derecha aparece como perdedora en las encuestas, especialmente si pasa a segunda vuelta el candidato de la ultraderecha, el abogado Abelardo De La Espriella, quien aparece de segundo en los sondeos, pero quien también aparece varios puntos por debajo del senador de izquierda en la segunda vuelta. Siete candidatos en la derecha han rechazado al penalista y han decidido irse a una consulta juntos para unir al antipetrismo, donde están la senadora Paloma Valencia del uribismo, la exdirectora de Semana, Vicky Dávila, el gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria, y otros políticos como Mauricio Cárdenas, David Luna, Juan Daniel Oviedo y Juan Manuel Galán. Ninguno supera los dos dígitos de intención de voto, pero la apuesta es sumar todos sus nombres para derrotar no solo a la izquierda, sino a quien se ha robado el voto antipetrista. La duda este mes es si se sumarán también el exministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, y el exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa. El centro político, representado hoy por el exgobernador Sergio Fajardo y por la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, por ahora no harán parte de ninguna consulta en marzo, y solo se medirán hasta la primera vuelta presidencial en mayo.

Petro no suelta la campaña para que se reelija su proyecto político

El presidente ha demostrado en 2025 que no tiene reparos frente a intervenir para que su proyecto político se reelija. Insistió en el segundo semestre del 2025 en que la izquierda debía hacer una consulta en noviembre para escoger candidato presidencial y candidatos al legislativo, cuando sus miembros tenían dudas sobre si seguir adelante con ella. Al final fue una movida política exitosa, ya que se movilizaron casi tres millones de votantes en unos comicios que usualmente no logran interesar a tantos ciudadanos. El Gobierno además ha oficializado, en cabeza del ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, y con un grupo de ciudadanos, una iniciativa en la registraduría para empezar a recoger firmas que apelen a una Asamblea Nacional Constituyente. Dicha recolección ocurrirá en los próximos tres meses, de enero a marzo, justo el mismo periodo de campaña electoral para las listas al Legislativo y la consulta de la izquierda, si la permite el CNE. El presidente incluso ha pedido, explícitamente, que los ciudadanos voten por aquellos que apoyen su deseo de convocar una nueva Constituyente que reforme el texto de 1991. “Ustedes, ciudadanos y ciudadanas, decidirán si la mayoría de ese nuevo Congreso no le quita la voz al pueblo, de la Asamblea Constituyente, o la vota”, dijo en sus redes sociales.

Donald Trump y Venezuela pueden ser determinantes en el resultado final

No quedan ya dudas de que al gobierno de Estados Unidos le interesa también meter la mano en los resultados electorales de América Latina. Así ocurrió en las legislativas de Argentina y en las presidenciales de Honduras de 2025, cuando el presidente Donald Trump condicionó su ayuda económica a que ganaran los candidatos afines a su proyecto político. Estados Unidos ya ha anunciado recortes económicos para Colombia, motivados por la animadversión que hay entre Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, contra el presidente colombiano, Gustavo Petro, a quien han tachado sin pruebas de aliado del narcotráfico. “No vamos a permitir que la actuación de un presidente, que al fin su término termina pronto, vaya a dañar la relación que existe”, dijo recientemente Rubio en una rueda de prensa, en referencia al fin de la era Petro. “Esperemos que exista la oportunidad de tener más cooperación”, añadió, un guiño a que gane un candidato afín a su gobierno. Una amenaza de aranceles, o de retener más dinero de cooperación, en ese sentido, no estarían fuera del libreto norteamericano. También puede tener efecto una posible agresión de Estados Unidos en territorio venezolano, un ataque que no solamente corre el riesgo de generar una nueva oleada de migrantes que abandonen Venezuela hacia Colombia, sino que llevará el tema de Nicolás Maduro y el futuro del vecino país al centro del debate electoral colombiano.

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Sobre la firma

Camila Osorio
Corresponsal de cultura en EL PAÍS América y escribe desde Bogotá. Ha trabajado en el diario 'La Silla Vacía' (Bogotá) y la revista 'The New Yorker', y ha sido freelancer en Colombia, Sudáfrica y Estados Unidos.
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