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El ultra Abelardo de la Espriella capitaliza la división en la derecha tradicional colombiana

El candidato atrae a políticos y figuras de los partidos hegemónicos con la promesa de ser el aspirante conservador con más opciones para quitarle el poder a la izquierda

Abelardo de la Espriella en Bogotá, el 4 de diciembre de 2025.

La derecha tradicional colombiana no encuentra cómo lidiar con el fenómeno que representa el outsider ultraderechista Abelardo de la Espriella. El abogado penalista no solo lidera todas las encuestas en este espacio político, sino que ha comenzado a sumar apoyos en fuerzas del uribismo y del conservadurismo en su órbita para llegar cómodo a una eventual segunda vuelta. Parte de su estrategia se ha concentrado en capitalizar la división en la derecha clásica —que pierde popularidad—, convenciendo a figuras conocidas de adherirse en su campaña.

El último en apostar por el meteórico ascenso de De La Espriella o El Tigre, como se hace llamar, ha sido el alcalde de Medellín, Fico Gutiérrez. Su movimiento, Creemos, selló esta semana una alianza con el candidato, con cuyo apoyo busca dar el salto a la política nacional con listas al Senado y a la Cámara. El pacto no es menor: Gutiérrez fue el candidato presidencial de la derecha en 2022, consiguió casi 700.000 votos en las elecciones regionales de 2023 y Creemos tiene la mayoría en el Concejo de la segunda ciudad de Colombia. El regidor mantiene hasta hoy altos niveles de aprobación. Pese a que Antioquia sigue siendo un bastión del uribismo, esa fuerza política que capitanea desde hace dos décadas el expresidente antioqueño Álvaro Uribe Vélez, no contar con Fico puede restarle votos de cara a las legislativas y, después, en las presidenciales.

Para acusar aún más la pérdida de popularidad del uribismo —que pasó de tener 51 congresistas en 2018 a 29 en 2022—, este año se suman las luchas internas. El Centro Democrático, el partido fundado por Uribe, eligió como candidata a Paloma Valencia, senadora y mano derecha del exmandatario. Su elección no fue bien recibida por la también congresista María Fernanda Cabal, que anunció su salida de la formación política, junto con su esposo, José Félix Lafaurie. La pareja pide una escisión formal, y han insinuado que no son los únicos que buscan una salida negociada. Varios columnistas y opinadores cuestionan si el retiro de Cabal implica un apoyo a De La Espriella en el futuro, pues son muy afines en ideología.

Al Centro Democrático le ha costado en los últimos años agrupar las fuerzas de la derecha. En las elecciones de 2022, no consiguió que Fico se uniera al partido porque este evitaba ser comparado con el entonces presidente Iván Duque, que acabó su mandato con baja popularidad. Tampoco consiguió amarrar al outsider Rodolfo Hernández, que pasó sin un partido hegemónico a la segunda vuelta contra Gustavo Petro. Por el lado del Partido Conservador, el diagnóstico tampoco es saludable. Aunque tiene gran poder en las regiones, aun no se decide por un candidato para las presidenciales, lo que pone en evidencia las fisuras dentro de su directiva nacional.

La estrategia de no negociar

Oswaldo Ortiz, candidato al Congreso por Salvación Nacional, el pequeño partido de derecha que apoya De La Espriella, afirma que el penalista ha ganado popularidad porque no está a dispuesto a negociar con la izquierda. “Todos los que en algún momento fuimos miembros de otro partido tradicional encontramos ahora una persona coherente y con principios que está dispuesto a ir en contra de lo que ha levantado Gustavo Petro”, comenta quien fuera candidato al Senado por el Centro Democrático.

Sin criticar a su anterior partido, Ortiz opina que el movimiento fundado por Uribe “no es la derecha colombiana”. “Tiene matices de derecha, con matices progresistas y de centro. Tiene algunos principios conservadores, pero se confunde: ser antiguerrilla no es ser de derecha”, asegura. Por el contrario, sostiene que De La Espriella sí enarbola principios conservadores como los valores tradicionales de familia, la propiedad privada, la libertad económica. Lo hace, recalca, “sin acolitar” a la izquierda.

Abelardo tiene la capacidad de llamar la atención, pero no genera persuasión. Hace sus discursos para los que ya están convencidos de votar por él.

No son pocos los políticos que a inicios de la década estaban cobijados por el Centro Democrático y que hoy han girado más a la derecha, con la candidatura del penalista. Destacan casos como el de Carlos Felipe Mejía, cofundador del partido uribista y exsenador por el mismo. Hoy es el segundo renglón al Senado por Salvación Nacional. En la misma lista están Ramón Elías López, exsenador por Cambio Radical, o Juan Camilo Ostos, exviceministro en el Gobierno de Iván Duque. Varios medios locales especulan que De La Espriella sellará una alianza con la familia Char, una estirpe de políticos y empresarios de la costa caribe, cuya cara más visible es Álex Char, hoy alcalde de Barranquilla.

Las legislativas, una elección clave

La próxima cita electoral, las legislativas del 8 de marzo, será decisiva para medir el sustento del fenómeno de De La Espriella, considera Camilo Rojas, estratega político que ha trabajado con varias campañas de derecha. “El día después de las elecciones al Congreso se hará un análisis muy obvio: si pudo Abelardo superar el umbral para que Salvación Nacional y Creemos entren al hemiciclo. Si lo hace, llegará con más fuerza a la primera vuelta. Si no, muchos observarán que no tiene el arrastre suficiente”, reflexiona el experto.

Para Rojas, la nula negociación con otras fuerzas —lo que el candidato Ortiz ve como una fortaleza— le impide a De La Espriella crecer más en las encuestas. Los más recientes sondeos lo ponen casi siempre de segundo, tras el petrista Iván Cepeda, y con un promedio del 20%, una cifra en la que se ha estancado. En casi todas las mediciones, el candidato de la izquierda lo supera en un eventual balotaje.

“Abelardo tiene la capacidad de llamar la atención, pero no genera persuasión. Hace sus discursos para los que ya están convencidos de votar por él, pero no tiende puentes con otros sectores políticos que lo pueden ver como un peligro”, añade. Según las últimas encuestas, aun hay porcentajes de indecisos de hasta el 30%, que serán cruciales para obtener cualquier mayoría.

Pese a la sacudida que supone el penalista para la estabilidad de la derecha tradicional, los políticos conservadores repiten una misma idea: apoyarán a quien sea que pueda derrotar a la izquierda, incluido De La Espriella. El mismo expresidente Uribe, considerado el líder natural del espacio, abrió la puerta a colaborar con él “si pasa a segunda vuelta”. Varios de los candidatos de la llamada Gran Consulta —que agrupa a la centroderecha— también han dado indicios en esa dirección. Son las figuras de centro las más resistentes a admitir a un candidato de ideas radicales que hace poco hablaba de “destripar” a la izquierda y de sacar a Colombia de las Naciones Unidas.

En el caso de que el autodenominado Tigre llegue a la Casa de Nariño, la gobernabilidad dependerá de esa misma derecha tradicional con la que ha competido. Según Rojas, lo más probable es que el uribismo y otros partidos alineados avalen sus propuestas y exista un estilo de cohabitación, con una lógica similar a la de Javier Milei en Argentina al inicio de su mandato. Antes de ese escenario, De La Espriella deberá vencer a los otros candidatos de la derecha clásica, que, gracias a una gran maquinaria electoral en las regiones, han podido mantenerse en el poder durante décadas.

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