Ir al contenido
_
_
_
_

La elección de Juan Daniel Oviedo como fórmula de Paloma Valencia abre fisuras en el uribismo

Varias figuras del Centro Democrático cuestionan la decisión por las amplias diferencias entre los candidatos y le dan munición a otros candidatos presidenciales

Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo, en Bogotá, el 13 de marzo.ESTEBAN VEGA LA-ROTTA

La candidata de la derecha Paloma Valencia provocó un terremoto político al elegir a Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial para conseguir el voto de centro e impulsar su carrera a la Presidencia. Tanto la senadora uribista como el exconcejal bogotano han sido cuestionados en los últimos días por esta alianza: a pesar de que participaron en la misma consulta interpartidista, las diferencias en sus ideas son abismales. Valencia es una conservadora neta en sus posturas sobre la familia tradicional y se opone al acuerdo de paz de 2016. Oviedo es un hombre abiertamente gay, que defiende a las familias diversas y el tratado de paz con las FARC. Son dos universos difícilmente compatibles que han decidido aunar fuerzas para agrupar a los votantes. La apuesta ya ha provocado rechazo en algunos sectores del uribismo y pone a prueba la unidad del Centro Democrático en torno a su candidata.

La más crítica de esta alianza ha sido la senadora María Fernanda Cabal, una de las figuras con más poder mediático del partido. “La elección de Oviedo está teniendo un costo político para una campaña ganadora. Aquí introducen una corriente eléctrica que genera un electrochoque (...). Hubo un ruido con un costo innecesario; la izquierda nunca nos va a votar”, dijo la política en una entrevista. Aunque aseguró que seguirá apoyando la candidatura de Valencia, considera que la jugada fue desacertada por las “imposiciones” que fijó Oviedo en las primeras fases de las negociaciones: “En un país polarizado, su base electoral [el uribismo] es la que debe sentirse cobijada primero”.

Otros políticos también han manifestado su desconcierto. Josías Fiesco, representante electo por Bogotá y la cara de una derecha más radical, dijo a Caracol Radio que la decisión va a “generar un debate interno”. Aun así, mantuvo su respaldo a Valencia: “No me mata, pero respetamos y acompañaremos la decisión que ha tomado”. En una línea similar se pronunció el congresista electo Daniel Briceño, en una entrevista con EL PAÍS, un día antes del anuncio de Oviedo como fórmula, cuando ya era la opción más plausible para acompañar a Valencia. “Tenemos muchas diferencias con Oviedo, pero también algunas coincidencias, como su visión sobre el sistema económico y pensional”, afirmó entonces.

Muy crítico fue también Fernando Londoño, exministro de Álvaro Uribe y militante del Centro Democrático. “No acepto que sea vicepresidente el señor Oviedo”, comentó en su medio de comunicación. “No voto por el señor que no sabe si apoya o no el aborto y la marihuana. Respeto las tendencias sexuales de todo el mundo. Las respeto infinitamente, pero que ese hombre sea el jefe de mis hijos y de mis nietos, no. Eso no lo acepto”, señaló.

Las diferencias entre Valencia y Oviedo se han hecho más claras con el paso de los días. En una entrevista de ambos candidatos con la revista Cambio, publicada el domingo, los puntos de disenso se hicieron aún más explícitos: el futuro de la justicia transicional surgida del acuerdo de paz, la adopción de parejas homosexuales, la legalización de la marihuana. Para apaciguar las críticas, la candidata dejó en claro que respetará las sentencias de la Corte Constitucional que han zanjado discusiones como la despenalización del aborto o la adopción de parejas del mismo sexo.

La unión fue refrendada por el líder máximo del Centro Democrático, el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Antes de la escogencia de Oviedo, el exmandatario publicó en sus redes sociales varios mensajes velados en los que se mostraba abierto a cooperar con el centro político. “Es necesario entender los nuevos tiempos, escuchar con atención y respeto las ideas diferentes, sin abandonar los principios que nos guían”, aseguraba en una publicación en X, mientras se debatía públicamente la posible alianza. Tras el anuncio, Uribe reconoció que los candidatos “tienen diferencias y no las ocultan”, pero recalcó que “ambos respetan la Constitución, son categóricos en el respeto a los niños y ambos valoran y escuchan la diversidad del país”.

Las señales de apertura de Uribe son desconcertantes para quien haya seguido la política colombiana en las últimas décadas: hasta estas elecciones, el uribismo siempre se ha posicionado en una antípoda ideológica con casi todo aquel que no compartiera sus ideas, especialmente con los gobiernos del centrista Juan Manuel Santos y el izquierdista Gustavo Petro. Es por eso que en el Centro Democrático, usualmente monolítico, hay visiones cruzadas.

Un congresista que prefiere reservar su nombre para hablar con libertad explica que hay “varias inquietudes” sobre las exigencias que hizo Oviedo para ser el vice de Valencia. “Hay valores que defendemos y que no vamos a cambiar. Yo defendí el ‘no’ en el plebiscito de 2016 y lo sigo haciendo”, insiste. Preguntado sobre si Cabal —un verso suelto en el partido tras haber perdido la candidatura contra Valencia— está impulsando una división, responde: “No, como partido respaldamos a Paloma y su decisión de elegir a Juan Daniel porque necesitamos unirnos y batir a [Iván] Cepeda”.

Una oportunidad para sus contrincantes

La polémica con Oviedo ha dado munición a los contrincantes de Valencia, principalmente al ultraderechista Abelardo de la Espriella. Aunque el outsider ha manifestado en diversas ocasiones que la derecha se unirá en una previsible segunda vuelta, su entorno ha encontrado una oportunidad para marcar una distancia notable con el uribismo y así atraer al votante conservador más tradicional.

Carol Borda, representante electa por el partido Salvación Nacional, una formación ultraconservadora que avala la candidatura de De la Espriella, ha sido una gran detractora. “Estamos en tiempos en los que debemos permanecer unidos, pero me lo hacen muy difícil. La gente no quiere votar por una derecha progresista, tibia y que, al ceder terreno, terminó fortaleciendo a la izquierda”, expresó en un video de redes sociales.

El centro también ha aprovechado el acercamiento de Oviedo al uribismo. La centrista Claudia López le dedicó un mensaje: “Querido, ellos no van a cambiar su agenda antiderechos, esa que votó en contra de que pudiéramos tener derecho al matrimonio igualitario, esa que todavía estaba proponiendo este año que nos aplicaran terapias de reconversión. Ellos no van a cambiar de agenda, pero vos cambiaste de bando”.

En público, tanto Valencia como Oviedo se reafirman en su decisión de ir unidos en el tarjetón presidencial al subrayar que las diferencias los hacen más fuertes. Pero las presiones se acumulan, principalmente en el campo del aspirante a vicepresidente. Mientras la candidata se reunía este lunes con varios miembros de la comunidad judía colombiana, a quienes les propuso retomar la cooperación bilateral con Israel, muchos internautas le recordaban a él que hace solo unas semanas decía que las acciones militares israelíes constituían un genocidio. Cuanto más cede Oviedo, más desconcertado parece estar el centro que respaldó masivamente su proyecto político.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_