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Markwayne Mullin se distancia de Kristi Noem en sus planes para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional

El senador por Oklahoma se retracta de sus comentarios contra Alex Pretti, el ciudadano muerto por agentes migratorios en Minneapolis, en una tensa audiencia en el Senado

Markwayne Mullin declara ante la Comisión de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado, en Washington, el 18 de marzo.Evan Vucci (REUTERS)

El senador republicano por Oklahoma Markwayne Mullin se sometió este miércoles a las preguntas del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado, que votará el jueves su nominación como próximo secretario del Departamento de Seguridad Nacional. Mullin, a quien el presidente Donald Trump propuso para sustituir a Kristi Noem y llevar las riendas de uno de los departamentos más importantes de la Administración republicana, quiso marcar distancias con la funcionaria destituida.

La falta de financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) —sobre la que no hay acuerdo en el Senado—, las operaciones de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la personalidad de Mullin coparon la mayor parte de las preguntas en las más de tres horas que duró la comparecencia. Mullin se esforzó en diferenciarse de su antecesora, cuyo manejo ha llevado al departamento a su mayor crisis de confianza por parte de la población.

“Cada persona tiene un estilo de liderazgo diferente”, aseguró Mullin. “Mi estilo de gestión se basa en empoderar a las personas. Y, como dije en mi declaración inicial, quiero proteger la patria. Quiero brindar tranquilidad y devolver la confianza a la agencia”.

Noem deja un departamento en sus peores horas, lastrado por una cruzada contra los migrantes, que ha sido prioridad del Gobierno desde que Trump regresó a la Casa Blanca. En poco más de un año de gestión, la violación de los derechos de los migrantes, la brutalidad de los agentes en sus detenciones y las deportaciones ilegales han hecho mella en el departamento. Uno de los mayores errores de Noem fue la defensa de los agentes que mataron a tiros a los ciudadanos Alex Pretti y Renee Good en enero durante las operaciones contra los migrantes en Minneapolis. La secretaria calificó a las dos víctimas de “terroristas domésticos”.

El senador demócrata de Michigan Gary Peters le recordó que en aquel momento, Mullis calificó a Pretti como “un individuo perturbado que vino a causar el máximo daño”. El senador de Oklahoma dijo arrepentirse de sus palabras. “Probablemente debería haber retractado esas palabras. No debería haber dicho eso”, reconoció. “A veces cometeré un error y lo reconoceré. En ese caso, me precipité. Respondí de inmediato sin tener los datos. Es mi culpa. Eso no volverá a suceder como secretario”, agregó. Mullin no quiso, no obstante, retractarse de sus declaraciones sobre Good, cuando el DHS justificó su muerte por considerar que amenazaba al agente del ICE que le disparó. Dijo que esperaba que hubiera una investigación del caso.

“Dígamelo a la cara”

El senador Rand Paul (republicano por Kentucky) abrió la sesión con un enfrentamiento personal con Mullin que se refiere a los comentarios que este dijo en relación a un ataque físico que Paul sufrió por parte de un vecino y que le dejaron seis costillas rotas y varias secuelas. Criticó que, en aquella ocasión, Mullin dijera que merecía el ataque y le llamara “serpiente”. “Dígamelo a la cara”, le espetó. “Me pregunto si alguien que aplaude la violencia contra sus oponentes políticos es la persona adecuada para dirigir una agencia que ha tenido dificultades para aceptar límites al uso apropiado de la fuerza”. Paul reprodujo una grabación de Mullin durante una audiencia de 2023 en la que discutió con Sean O’Brien, presidente del Sindicato Internacional de Camioneros, y lo retó a una pelea. En respuesta, Mullin señaló que O’Brien se encuentra presente en la sala de audiencias y que habían resuelto sus diferencias.

Trump optó por sustituir a Noem después de varios escándalos sobre su gestión. Además de las desafortunadas declaraciones de la secretaria sobre los asesinatos en Minnesota, la relación extramarital con un asesor y su abuso de poder, la gota que colmó el vaso fue la realización de un vídeo de propaganda sobre su gestión con un presupuesto exorbitante que, según aseguró, había autorizado el presidente, pero resultó no ser cierto. Su despido llegó después de numerosas llamadas por parte de los demócratas para que la relegara del cargo.

Mullin surge como una figura más respetada por la oposición y como uno de los más fieles aliados del republicano. Durante la audiencia en el comité del Senado, Mullin confirmó la estrecha relación que tiene con el presidente, que, según dijo, es más de amistad que política.

A petición del senador republicano Ron Johnson, de Wisconsin, Mullin contó cómo le unió a Trump la forma en que el presidente se portó cuando uno de sus seis hijos sufrió un accidente en 2020 que le dejó daños cerebrales, ofreciendo su ayuda y preocupándose por él. Durante el relato, Mullis se emocionó y tuvo que secarse las lágrimas. El senador Richard Blumenthal, de Connecticut, le dijo: “Espero que sea tan emocional con los niños que están detenidos en Dilley y otros campos en los Estados Unidos de América, donde han sido sometidos a condiciones que indignarían y enfurecerían a muchos estadounidenses”.

Mullin evitó responder directamente a algunas preguntas sobre los cambios que quiere en el DHS, como si seguirá el objetivo de detener a 3.000 migrantes al día, una cifra que propuso Stephen Miller, el principal asesor de Trump en materia migratoria, para conseguir la tan reiterada mayor deportación de la historia que persigue el republicano. Sí dejó entrever que no seguirá la orden del DHS de allanar viviendas sin una orden judicial, una práctica de los agentes del ICE. “No entraremos en una casa ni en un negocio sin una orden judicial, a menos que estemos persiguiendo a alguien que entre en una casa o en un negocio”, declaró.

En toda la comparecencia, el senador quiso mostrar un tono conciliador con los demócratas y aseguró que colaboraría con ellos. “Todos tienen mi número de teléfono y no lo voy a cambiar. Responderé a todas las llamadas y los mensajes que me manden”. También quiso calmar los ánimos entre el Gobierno central y las ciudades santuario, aquellas que protegen a los migrantes y a las que la Administración de Trump ha recortado los fondos por no colaborar con los agentes del ICE. Mullin dijo que espera dialogar con ellas y que cree que muchas de las diferencias son “malentendidos”.

Cuando fue preguntado por las elecciones, no quiso entrar en pormenores sobre los comicios de 2020, tras los que apoyó a Trump en su denuncia de que fueron fraudulentos, pero respondió a los senadores demócratas que desplegaría agentes federales en las elecciones de medio mandato, previstas para noviembre, si hay alguna amenaza concreta.

Un viaje sin aclarar

Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cuando los senadores Peters y Paul exigieron que Mullin aclarara un viaje que hizo en 2016 fuera de Estados Unidos y que el nominado no quiso explicar y del que solo dijo que era clasificado y no estaba autorizado a revelar. Los senadores le instaron a que explique el viaje y su misión antes de votar su nominación, prevista para el jueves.

En cuanto al bloqueo del DHS, que acumula más de un mes sin presupuesto por la falta de acuerdo entre los legisladores, demócratas y republicanos se culparon mutuamente de la situación, que ha dejado a unas 260.000 familias sin recibir su salario. Los demócratas han propuesto aprobar la financiación de otras agencias dependientes del DHS, como FEMA o la Guardia Costera, pero exigen la reforma del ICE antes de aprobar otros fondos para la agencia migratoria.

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