Díaz-Canel advierte a Trump: “Cualquier agresor externo chocará en Cuba con una resistencia inexpugnable”
El presidente cubano responde a los deseos del republicano de “tomar o liberar” la isla


El último mensaje público del mandatario cubano Miguel Díaz-Canel no llega con el mismo tono comedido con el que hace unos días expresó que Cuba estaba negociando con Estados Unidos. Si antes se mostró colaborativo para sentarse a la mesa, sus palabras del martes advierten a Donald Trump que “cualquier agresor externo” que avance sobre la isla “chocará con una resistencia inexpugnable”. “Estados Unidos amenaza públicamente a Cuba, casi a diario, con derrocar por la fuerza el orden constitucional. Y usa un indignante pretexto: las duras limitaciones de la debilitada economía que ellos han agredido y pretendido aislar hace más de seis décadas”, escribió el mandatario cubano en redes sociales.
El cambio en su retórica viene de la mano de otro vuelco en las declaraciones de Trump, cuando dijo a periodistas en el Salón Oval que él tendría “el honor” de “tomar o liberar Cuba”. “Creo que puedo hacer lo que quiera con ella. Es una nación muy debilitada en este momento”, aseguró. Hasta ahora, el republicano había mostrado interés en provocar un cambio en Cuba, pero que llegara por su propio peso. Es decir, que la asfixia económica que incentivó con la declaración de una emergencia nacional en enero pondría fin al cuerpo agonizante del castrismo, ahora sin la inyección de combustible del exterior. Sin embargo, Trump -el mismo que ejecutó la captura de Nicolás Maduro y luego se fue al otro lado del mundo a desatar una guerra en Irán- hablaba ahora, por primera vez, de una acción más directa sobre Cuba.
#EEUU amenaza públicamente a #Cuba, casi a diario, con derrocar por la fuerza el orden constitucional. Y usa un indignante pretexto: las duras limitaciones de la debilitada economía que ellos han agredido y pretendido aislar hace más de seis décadas.
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) March 18, 2026
Pretenden y anuncian planes…
Díaz-Canel, por su parte, no demoró en denunciar que desde la Casa Blanca “pretenden y anuncian planes para adueñarse del país, de sus recursos, de las propiedades y hasta de la misma economía que buscan asfixiar para rendirnos”. “Solo así se explica”, ha dicho, “la feroz guerra económica que se aplica como castigo colectivo contra todo el pueblo” cubano.
Aunque con un tono bastante menos directo, desde la captura de Maduro el Gobierno cubano ha dejado clara no solo su condena al intervencionismo de Estados Unidos y su política imperialista en la región, sino el derecho de la isla a la soberanía y la autodeterminación. Cuando en una comparecencia televisada el 5 de febrero Díaz-Canel reconoció por primera vez que estaban abiertos a un diálogo con la administración Trump, indicó que estos serían “sin presiones ni condicionamientos previos”. “Cuba es un país de paz. No constituye una amenaza para Estados Unidos”, dijo en ese momento.
En alguna que otra ocasión, el mandatario cubano salió al ruedo ante la insistencia de Trump de que Cuba era una nación fallida. “El colapso está en la mentalidad, está en la filosofía imperial, pero no está en la mentalidad de los cubanos”, aseguró. Tampoco la parte cubana ha dejado de resaltar durante todas estas semanas la doble asfixia que significa el embargo económico de hace seis décadas que mantiene Estados Unidos hacia Cuba.
No obstante, de un momento a otro las declaraciones desde La Habana empezaron a ser mucho más moderadas, en un momento en que se pensaba en que ya estaban sentados en la mesa de diálogo, por más que el Gobierno castrista lo estuviera negando. Cuando el pasado 25 de febrero cuatro exiliados cubanos -entre ellos un ciudadano estadounidense- fallecieron tras el ataque de Guardacostas a una lancha con diez personas a bordo que se arrimó a aguas cubanas desde Florida, el silencio de ambos países resultó revelador. Estados Unidos, de quien se esperaba una reacción más directa, como ha sucedido en el pasado, guardó silencio ante el incidente. Y Cuba, por su parte, se mostró bastante comedida en sus declaraciones. “El Gobierno cubano tiene disposición a intercambiar con el estadounidense sobre este hecho”, se leyó en nota del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, que resaltó además que “las autoridades del Gobierno estadounidense han mostrado disposición a cooperar en el esclarecimiento de estos lamentables hechos”.
La aparición en televisión nacional de Díaz-Canel el 13 de marzo llegó a despejar cualquier duda de que estuvieran sosteniendo algún tipo de diálogo. El mandatario confirmó las negociaciones “orientadas a buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales”. Aunque por estos días La Habana anunció la excarcelación de 51 presos -“nadie nos la impone, la decidimos nosotros soberanamente”, dijo Díaz-Canel- y han estado decretando medidas para que los cubanos residentes en el exterior entren a oxigenar la economía de la isla, unas palabras recientes del gobernante cubano resultaron ser reveladoras sobre un diálogo del que se sabe muy poco.
A dos días de reconocer que estaban negociando con Washington, Díaz-Canel compartió una imagen de la Protesta de Baraguá, un hecho altamente conocido entre los cubanos, donde el general Antonio Maceo tiene un encuentro con el general español Arsenio Martínez Campos el 15 de marzo de 1878, durante las luchas mambisas por alcanzar la independencia de España. En la reunión, el cubano le deja claro al español que no había pacto subordinado al poder. Ahora Díaz-Canel rescataba sus palabras: “Se dice Baraguá y nos asalta, desde la historia, la intransigencia de Antonio Maceo frente al Pacto sin independencia: “No nos entendemos” le dice a la contraparte española, y convoca a su tropa a “romper el corojo” en breve”, escribió en sus redes sociales.
La alegoría, que pasó por alto para muchos, da pistas de la presión que pueda estar ejerciendo Estados Unidos a la parte cubana en medio de la negociación. Aunque ahora el secretario de Estado, Marco Rubio, ha salido a desmentir las declaraciones de cuatro fuentes a The New York Times que afirmaron que la Casa Blanca estaba amasando una transición de Cuba sin eliminar a los Castro del poder, la idea filtrada apuntaba a que el plan era sacar a Díaz-Canel del tablero político. A Rubio también le parece demasiado poco lo que hasta ahora ha venido haciendo La Habana como parte del posible acuerdo. El cubanoamericano dijo que Cuba necesitaba hacer “cambios drásticos” en su política económica, después de que en la isla anunciaran que están preparados para entablar una relación comercial “fluida” con empresas estadounidenses. El resto de lo que se esté hablando resulta aún una interrogante.
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