Ir al contenido
_
_
_
_

Miguel Díaz-Canel: “Cuba está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos”

El presidente de Cuba asegura que pretende hablar con Trump “sin presiones” en su primer mensaje televisado tras la caída de Maduro

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel dejó claro, en medio de las tensiones con Washington, que “Cuba está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos”, una posición de “continuidad” que, según él, primero defendió Fidel Castro, y luego su hermano Raúl. Su aparición en la mañana de este jueves es la primera alocución televisada al pueblo de Cuba tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, después de que por varias semanas las autoridades cubanas se limitaran a enviar mensajes bastante moderados en X, donde ya habían dejado entrever la disposición a un diálogo con los estadounidenses. No obstante, el mandatario cubano insistió en que cualquier negociación se haría “sin presiones”, “sin precondicionamiento, en una posición de iguales, de respeto a nuestra soberanía, independencia y autodeterminación”.

“Hay muchas cosas en las que podemos trabajar juntos, sin prejuicios”, dijo Díaz-Canel, quien llegó a la sala de prensa vestido de negro, y se paró en un estrado junto al retrato de un Fidel joven. “De cuántas cosas privamos a ambos pueblos por esa política decadente, prepotente, criminal de bloqueo”. También sostuvo que, cualquier diálogo, sería en función de “construir una relación entre vecinos, civilizada, que le pueda aportar un beneficio mutuo a nuestros pueblos”.

Aunque el presidente Donald Trump declaró recientemente a bordo del Air Force One que su Gobierno ya estaría manteniendo “negociaciones a alto nivel” con La Habana, las autoridades cubanas hasta hoy niegan esta afirmación. En su intervención del jueves, Díaz-Canel no aludió al hecho de que ya estén manteniendo un diálogo con Estados Unidos, pero su viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, aseguró en una entrevista con la agencia EFE que “ese diálogo no se ha empezado”. “El Gobierno de Estados Unidos conoce perfectamente bien cuál es la posición de Cuba en disposición a sostener un diálogo, y no la ha rechazado”, indicó.

En medio del debate por el posible diálogo que pudieran sostener ambos gobiernos, los ciudadanos cubanos se han unido bajo el pedido de que, cualquier tipo de negociación, deberá tener como centro la liberación de los más de 1.000 presos políticos que permanecen en las cárceles de la isla. Por tanto, exigen una amnistía general, como la que anunció la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. Sería la primera amnistía desde la Revolución de 1959. “Es el mecanismo idóneo para abordar el conflicto estructural asociado a la prisión política, una práctica que ha sido norma durante décadas en Cuba y que responde al enfrentamiento sostenido del régimen con quienes se le oponen públicamente”, dijo a El PAÍS el jurista Eloy Viera Cañibe.

La aparición pública de Díaz-Canel llega en un momento de total incertidumbre para el país, que ya siente el peso de la falta de los casi 40. 000 barriles de petróleo diarios que llegaban desde Venezuela y las restricciones a un proveedor como México. Las colas para comprar combustible son kilométricas en la isla, el precio de la gasolina en el mercado negro se ha duplicado, y los apagones, que ya estaban a la orden del día, se han intensificado, acumulando hasta más de 20 horas diarias sin luz eléctrica. Según el mandatario cubano, la retórica del gobierno de Estados Unidos sigue siendo la de “la teoría del colapso”, mientras apuesta por la asfixia económica y la idea del “estado fallido”.

Ciertamente, la administración republicana no ha dado pistas de llevar a cabo en La Habana una operación militar como la que ejecutó en Caracas a inicios de mes, sino apostar por un ahogamiento económico del régimen, más ahora que decretaron la “emergencia nacional” y la imposición de un aumento de los aranceles a los bienes de aquellos países que provean con petróleo a la isla. A este panorama, Díaz-Canel ha respondido con un concepto bastante etéreo que ha repetido en días anteriores, incluso en otros momentos de la crisis extrema que el país atraviesa con más fuerza desde hace al menos cinco años: el de “resistencia creativa”, que se ha traducido en más hambre y vicisitudes para la familia cubana. “Sé que vamos a vivir tiempos difíciles, pero lo vamos a superar entre todos con resistencia creativa”, dijo el mandatario este jueves.

Otras preguntas fueron evacuadas en la sala de prensa donde solamente estaban presentes periodistas afines con el Gobierno cubano. Sobre la interrogante del seguimiento de las relaciones con Venezuela, ahora que Cuba ha comenzado incluso a devolver a la isla a algunos de sus profesionales de la Salud en misiones médicas, Díaz-Canel advirtió que los conveniones se mantendrán en la medida en que el Gobierno del país sudamericano lo requiera. “No imponemos colaboración, la compartimos cuando gobiernos o naciones nos lo piden”, dijo. “Se mantendrá la colaboración en la medida que se pueda, bajo estas restricciones”. Y añadió que “Cuba estará dispuesta a colaborar” mientras el Gobierno venezolano esté abierto a hacerlo.

En la Orden Ejecutiva que Trump firmó el pasado 29 de enero en la que declaraba la emergencia nacional para Cuba, enfatizó que el país representa “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior” estadounidense. Ahora Díaz-Canel también le salió al paso al republicano para negar la aseveración: “Nosotros no somos una amenaza”, dijo. Incluso rechazó que Cuba fuera "refugio seguro a grupos terroristas transnacionales, como Hezbolá y Hamás", en palabras de Trump.

“Nosotros no protegemos terroristas, ni hay fuerza militares en Cuba de otras naciones, no hay bases militares de otros países”, sostuvo Díaz-Canel, quien además aludió a la decisión de Trump, en su primer día en la Casa Blanca, de devolver a la isla a la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, de la que la había excluido Joe Biden seis días antes de acabar su mandato.

El futuro próximo de Cuba aún sigue siendo un enigma, pero la única certeza es que el pueblo teme que empeore una situación ya de por sí en sus límites. Fernández de Cossío adelantó en sus declaraciones que, ante este panorama, el país entraría en un “proceso de reorganización” que será “muy difícil para la población”, aunque por el momento no se ha detallado ningún tipo de estrategias o medidas a implementar. Por su parte, Díaz-Canel indicó que el país se estaría “preparando para si hay que pasar al estado de guerra en algún momento”.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_