Juan Daniel Oviedo, el tecnócrata gomelo que quiere llegar a la Vicepresidencia
El economista bogotano es la fórmula de la uribista Paloma Valencia tras sumar en la consulta presidencial más de un millón de votos

Juan Daniel Oviedo no era protagonista del guion de la campaña presidencial de Colombia. Pero el economista bogotano de 48 años, exdirector del centro de estadísticas oficiales DANE, ha irrumpido allí a punta de una personalidad llamativa, de posturas argumentadas e independientes y del apoyo del veleidoso e incierto voto que en el país se suele llamar de opinión. Así, obtuvo más de 1,2 millones de votos el domingo pasado en la Gran Consulta de la derecha —casi el 18% del total de las tres consultas paralelas para elegir candidatos presidenciales— y se convirtió en el segundo candidato más votado de la jornada, solo por detrás de Paloma Valencia, de quien será fórmula vicepresidencial. Su resultado prácticamente dobló el de la consulta de centro. Quien hace siete años era un académico, y hace tres un tecnócrata, se graduó de político de carrera.
Oviedo llegó a la escena pública entre 2018 y 2022, cuando dirigió el DANE por decisión del entonces presidente uribista Iván Duque. Primero lo ayudó su forma de hablar, muy sonora y que para muchos delataba ser un ‘gomelo’ bogotano; es decir, un miembro de la clase alta capitalina, algo que encajaba para muchos en su visión sobre el Gobierno de derechas. Luego, en la pandemia, el país pedía cifras y certezas, y el director de una entidad usualmente ignorada pasó a ser el señor de los datos. Además, Oviedo madrugaba, se ponía el chaleco institucional y monitoreaba el abastecimiento de alimentos en las plazas de mercado. Construyó una imagen de funcionario cercano y proactivo que rompía con el perfil gris de la entidad. Esa reputación lo volvió transversal de una manera poco común en la política colombiana: el entonces candidato de izquierda Gustavo Petro dijo en 2022 que le gustaría mantenerlo en el cargo si ganaba la presidencia. No lo hizo, pero el espaldarazo del futuro presidente le dio confianza. “Si el presidente no hubiera dicho que quería que siguiera, no estaría acá”, reconoció Oviedo sobre su llegada a la política. Sabía que el reconocimiento se evaporaría si no actuaba. Actuó: fue candidato independiente a la Alcaldía de Bogotá en las elecciones de octubre de 2023.

La decisión de buscar el gobierno de la capital tiene que ver con su vida. Nació en Bogotá y se crió en un barrio de clase media del occidente de la ciudad. Cuenta que quiso ser médico, pero el pánico a la sangre lo desvió hacia las ciencias sociales y las matemáticas. Estudió economía en la muy tradicional Universidad del Rosario —becado— y luego hizo una maestría en Economía Matemática y Econometría, y un doctorado en la Universidad de Toulouse, en Francia. A su regreso, en 2006, fue asesor de varias entidades estatales. Hizo carrera de la mano de la entonces ministra y luego senadora uribista María del Rosario Guerra, a quien describe como una figura materna. Pero su perfil nunca encajó del todo en la derecha tradicional: es abiertamente homosexual, apoyó la despenalización del aborto, defiende el Acuerdo de Paz que firmó el expresidente Juan Manuel Santos en 2016 en contra de la derecha colombiana. Tiene posiciones progresistas en derechos individuales que incomodan a los sectores más conservadores de la coalición que se ha ido conformando a partir de la consulta.
El acento es parte de su personaje. Habla con una dicción tan marcada, propia de los jóvenes de clase alta de la capital conocidos como “gomelos”, que muchos la describen como impostada. Oviedo no se amilanó. Se apropió del apodo “el gomelo más gomelo de Colombia” y lo convirtió en marca. Pero insiste en que el estereotipo no lo define. En 2023, como un gesto deliberado, se mudó temporalmente con su novio Sebastián Reyes a Bosa, una localidad de clase popular, tras el desafío de un influencer.

Desde pequeño, el rechazo fue su cotidianidad. Creció en un hogar que describe como disfuncional, con un padre ausente que tenía otras familias. Fue víctima de matoneo escolar. A los 10 años, su abuelo materno, a quien adoraba, enfermó de cáncer y decidió por pudor no tener contacto con él, pese a que vivían bajo el mismo techo. Oviedo todavía se conmueve cuando habla de él. Dice que esas experiencias lo curtieron. “Desde muy pequeño el rechazo ha sido mi cotidianidad”, ha dicho. En la campaña a la alcaldía de 2023 encontró una continuidad con esa historia: lo llamaron uribista, petrista, advirtieron que podría ser inhabilitado. “Todo el discurso busca invisibilizarme”, señalaba en ese entonces.
No ocurrió. Sin maquinaria ni una estructura partidista, recolectó más de 200.000 firmas para presentarse como independiente con su movimiento Con Toda por Bogotá y obtuvo 614.000 votos, el 20% del total. Derrotó al candidato del partido de Gobierno, Gusatvo Bolívar, y quedó segundo, solo detrás del hoy alcalde Carlos Fernando Galán. La clave, según analistas, fue su capacidad para traducir con simplicidad los temas gruesos de la cotidianidad. Una combinación que algunos describieron como única: centroderecha en economía, centroizquierda en derechos individuales, una personalidad chispeante.

Para las consultas presidenciales de 2026 repitió la fórmula a escala nacional. Recolectó más de 877.000 firmas con su movimiento Con Toda por Colombia y sumó más de 600.000 votos fuera de Bogotá. Fue de los pocos aspirantes de la Gran Consulta que reconoció logros del Gobierno Petro —específicamente en empleo y crecimiento económico—, lo que le valió ataques de algunos de sus compañeros. Su visibilidad creció aún más cuando el ultraderechista Abelardo de la Espriella hizo comentarios homofóbicos sobre él a días de las elecciones. Los demás aspirantes de la consulta se solidarizaron. El episodio lo posicionó hacia el centro en un momento clave.
Su resultado del 8 de marzo va más allá de su propia candidatura: miles de votantes que en el pasado han apoyado a candidatos presidenciales actuales que representan el centro, como Claudia López y Sergio Fajardo, se movieron hacia la derecha. Oviedo fue el recipiente de ese desplazamiento. Ahora, como fórmula de Valencia, su identidad política ya tensiona una coalición que a la vez disputa el voto más duro de la derecha con De la Espriella. El tecnócrata que madrugaba a Corabastos con su chaleco del DANE llega a la campaña presidencial con un músculo electoral en crecimiento y con una historia personal que difícilmente pueden replicar otros aspirantes.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































