La uribista Paloma Valencia arriesga a la derecha al apostarle a la diversidad con Juan Daniel Oviedo
La senadora elige a un hombre gay y defensor del Acuerdo de Paz de 2016 como compañero de fórmula en las presidenciales, pero ella mantiene su oposición al pacto y su defensa de la familia tradicional


Colombia tiene una candidata opcionada en convertirse en la primera presidenta de su historia, que hoy escogió como fórmula vicepresidencial a un hombre abiertamente gay. La senadora Paloma Valencia ha anunciado que Juan Daniel Oviedo, un economista que ha cautivado al electorado del centro político, será su fórmula vicepresidencial para las elecciones el próximo 31 de mayo. Se trata de una fórmula sorprendente porque, paradójicamente, no la levanta el progresismo que siempre ha defendido esa agenda de la diversidad: la enarbola una candidata de la derecha.
El anuncio es pragmático y al mismo tiempo muy arriesgado para Valencia. Pragmático, porque se trata de los dos ganadores en la consulta presidencial de la derecha del pasado domingo, que ella ganó con 3 millones de votos, y a la que él arrastró 1,2 millones de apoyos para quedar con el segundo puesto. Así, la senadora apuesta a conquistar un voto más de centro con alguien que piensa distinto a ella: él reconoce un genocidio en Palestina o algunos aciertos del Gobierno de izquierda de Gustavo Petro, y defiende el Acuerdo de Paz del 2016. La política caucana sabe que arriesga mucho al levantar la bandera de la diversidad con Oviedo: su elección puede espantar al sector más conservador del país, el que nunca votaría por alguien que asocian a una supuesta “ideología de género” y nunca apoyarían el Acuerdo. El peligro es que miles de electores de derecha prefieran irse con el ultra Abelardo de La Espriella, una amenaza que ella reconoce desde el primer momento e intenta atajar con sus palabras.
“Yo no voy a ceder a mis convicciones, ni jamás he dado el brazo a torcer frente a las cosas en las que creo. Yo voy a seguir defendiendo los militares de Colombia que merecen una justicia justa”, dijo en el discurso oficial en el que presentó a Oviedo, sobre el mediodía de este jueves. “También seguiré defendiendo la familia, que es un núcleo central en mi discurso, porque las familias fuertes son una Colombia fuerte. Y quiero ser muy clara en decir que nosotros creemos en la libertad de la familia en inculcar los valores de sus hijos, en defender su educación, y el Estado no tiene por qué adoctrinarlos ni ideológica ni políticamente”, añadió frente a las cámaras.
Juan Daniel Oviedo estaba a su lado, sonriente, mientras la escuchaba decir palabras que no lo representan. Se mostraba satisfecho de unirse con ella para derrotar al oficialismo. “Esta es una coalición en la que somos capaces de reconocer nuestras diferencias, pero unirnos alrededor de un propósito que es indispensable en este momento de Colombia y es mirar hacia el futuro y reconocer que voces distintas pueden aportar a la construcción de ese futuro en el que todos quepamos: en el que los campesinos, los informales, los indígenas, la población negra, la población con discapacidad, las mujeres, la población con orientación sexual e identidad de género, quepa”, dijo el economista, enarbolando la diversidad que usualmente enarbola el petrismo. “Porque un país que no reconoce sus realidades, queda condenado a los populismos de izquierda y de derecha”, agregó Oviedo en la presentación de la llave electoral.
La apuesta de Valencia es distinta a la que hizo el contradictor principal, el candidato de izquierda Iván Cepeda, quien eligió una fórmula vicepresidencial que viene del epicentro del progresismo y de su partido, el del Pacto Histórico: la senadora indígena Aida Quilcué, caucana como Valencia. Fue un guiño a la diversidad étnica del país, pero un énfasis en una vieja apuesta de su sector más que una búsqueda para convencer a los indecisos. Eso ocurrió el lunes, y en las 72 horas siguientes Valencia mantuvo la atención, llamando a políticos de la derecha y del centro con el discurso de apertura a la diversidad. En un eco a lo que hizo el hoy presidente Gustavo Petro en la campaña de 2022, cuando pidió a Francia Márquez ser su fórmula luego de que ella fuera la gran sorpresa electoral de las consultas: Valencia también le extiende la mano a quien logró demostrar que moviliza a miles. Incluso su mentor político, el expresidente y líder de la derecha Álvaro Uribe, la respaldó en su decisión y en su apuesta a la diversidad: “construye complementos,no antagonismos”.
Con la escogencia del Dr Juan Daniel Oviedo, nuestra candidata Paloma honra la libertad para el beneficio colectivo por oposición al estatismo esclavizante; reconoce calidades humanas y patrióticas; construye complementos no antagonismos; respeta el
— Álvaro Uribe Vélez (@AlvaroUribeVel) March 12, 2026
ánimo de la consulta, la…
Paloma, como se conoce, entra en un terreno nuevo y complejo de navegar: abrazar la diversidad sin que parezca que traiciona a la uribista que ha sido toda la vida. Desde hace más de una década, es parte del amplio grueso de la derecha se ha opuesto al Acuerdo de paz. Entre los argumentos están que este buscaba inculcar un supuesta “ideología de género” en la educación: un bulo en el que supuestamente se inculcarían a los niños banderas feministas y LGBT en los colegios públicos. En la campaña legislativa, el jefe del partido que avala a De la Espriella, el ultraconservador Enrique Gómez, repetía esas viejas consignas para diferenciarse de los candidatos de la centroderecha: “La ideología de género rompe la soberanía de los padres sobre esa educación. Colombia es una sociedad creyente y practicante, pero prohíben la enseñanza espiritual en la red pública”.
El mismo Abelardo fue señalado de homofobia la semana pasada, cuando habló de forma despectiva de Oviedo. Si bien Valencia y sus coequiperos en la consulta defendieron al economista, ella cuidó cada una de sus palabras para apoyarlo sin condenar directamente la homofobia: “Querido Juan Daniel, eres una persona maravillosa tal y como eres”.
Valencia ha sido una de las políticas más reconocidas de su partido, el Centro Democrático. Siempre se ha mostrado orgullosa de ser sobrina-nieta de Josefina Valencia, la primera senadora conservadora y figura fundamental para lograr el derecho al voto para las mujeres colombianas a mitad del siglo XX. Ha repetido que tiene la firme aspiración de ser la primera mujer presidente del país. Pero habla con el cuidado de quien sabe que al asumir banderas progresistas, arriesga a espantar a parte de su electorado tradicional. Rechaza, por ejemplo, llamarse feminista y enarbolar algunos de sus reclamos. “No soy feminista en el sentido del feminismo como una parte de la izquierda. Yo no desprecio a los hombres, ni considero que el aborto sea un derecho”, dijo en diciembre a EL PAÍS.
Al mismo tiempo que la ultraderecha es una amenaza para la fórmula Valencia-Oviedo, la izquierda busca demostrar que el economista no es tan de centro. Varios congresistas del Pacto Histórico han recordado que Oviedo ha votado por Uribe Vélez en el pasado y que fue el director nacional de estadísticas durante todo el Gobierno del uribista Iván Duque. “Decir que piensan distinto los que participaron en el mismo gobierno suena a engaño”, dijo, en esa línea, Petro en un mensaje poco antes del anuncio oficial. La derecha de De la Espriella prepara motores para convencer al electorado de que la fórmula de Valencia ya no es uribista sino de centro, mientras que la izquierda se prepara para decir que Juan Daniel Oviedo nunca ha sido del centro. La senadora pudo haber escogido la fórmula perfecta para agrandar su electorado, o pudo haber prendido una dinamita que la lleve a perder al votante de la derecha.
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