Las tres claves para que Colombia alcance su potencial
Los diagnósticos del Grupo Banco Mundial identifican tres condiciones —solidez fiscal, productividad y equidad— como esenciales para impulsar la creación de empleos de calidad y cerrar las brechas regionales en el país


Colombia enfrenta una contradicción económica evidente. Sobre el mapa, su posición es estratégica: es el único país de Sudamérica con costas en dos océanos, lo que le otorga una salida directa a los mercados de Asia y una conexión natural con Europa y Estados Unidos. Posee una biodiversidad que la sitúa como potencia ambiental y ha mantenido una estabilidad macroeconómica que la ha protegido de las crisis inflacionarias recurrentes en la región. Sin embargo, estas ventajas no se han traducido aun en un desarrollo homogéneo. El país acumula cuatro décadas de baja productividad y una desigualdad territorial que ha configurado dos realidades distintas: una conectada y moderna, y otra rural y rezagada.
En el contexto de la transición política, el Grupo Banco Mundial (GBM) identifica, a partir de sus diagnósticos técnicos, una serie de factores críticos para la creación de empleo y el crecimiento económico. Peter Siegenthaler, representante de país del Banco Mundial, nota en este momento una oportunidad para reflexionar sobre las prioridades de desarrollo que trascienden la coyuntura electoral. “La transición abre el debate público”, señala Siegenthaler. “Es un momento propicio para contribuir con ideas externas que ayuden a crear soluciones para los desafíos que el país enfrenta”. Estas contribuciones apuntan a una Colombia más sólida, más productiva y más equitativa.
Una Colombia más sólida: el requisito de la estabilidad
La estabilidad fiscal es una condición necesaria para cualquier avance. Tras el impacto de la pandemia, que exigió un aumento considerable del gasto público, el margen de maniobra del Estado se ha reducido. “El desafío es volver a una senda más sostenible en cuanto a la política fiscal. Concretamente, volver a situar al país dentro de los parámetros de la regla fiscal”, explica Siegenthaler.
Esta disciplina es la herramienta que permite al Estado financiar sus compromisos sociales a largo plazo. Recuperar la solidez fiscal —sustentada en análisis como la revisión del gasto público— es fundamental para mantener la confianza de los mercados, asegurar tasas de financiamiento competitivas y liberar recursos que hoy se destinan al servicio de la deuda para redirigirlos a inversión social e infraestructura.
Una Colombia más productiva: revertir la inercia para crear empleos de calidad
Si la solidez fiscal es la base, la productividad es el motor que requiere ajustes estructurales. Sin revertir su inercia en la productividad, Colombia difícilmente podrá crear las condiciones para producir empleos de calidad a gran escala – lo que el GBM ve como objetivo principal de desarrollo en Colombia y al nivel global. El diagnóstico del organismo es claro: en las últimas décadas, Colombia ha crecido por acumulación de factores —más mano de obra (principalmente en sectores de bajo valor añadido y de alta informalidad) y capital—, pero no por eficiencia. “Básicamente tienes 40 años sin crecimiento de la productividad”, apunta Siegenthaler, quien subraya un dato revelador: “La productividad industrial de Colombia se sitúa apenas en el 86% del promedio de América Latina”.
Para modificar esta tendencia, el GBM propone una mayor integración del sector privado en la solución de problemas públicos, especialmente en infraestructura y sostenibilidad. Carolina Cárdenas, representante para Colombia de la Corporación Financiera Internacional (IFC) —brazo del GBM enfocado en el sector privado—, explica la relación que deben seguir ambos actores para impulsar el desarrollo: “El sector público y el sector privado no compiten, tienen roles complementarios”.
Esta complementariedad se observa en proyectos logísticos clave. Un ejemplo es el cierre financiero por el IFC en 2023 del proyecto vial Buga-Buenaventura, una obra esencial para conectar el principal puerto del Pacífico con el centro del país, optimizando tiempos y costos para el comercio exterior.
Con el apoyo del GBM, Colombia es hoy líder regional en materia de sostenibilidad. El lanzamiento de la Taxonomía Verde en 2022 estableció un marco para clasificar inversiones ambientales, facilitando la atracción de capital extranjero. En el área de financiamiento climático, IFC apoyó junto a BBVA la emisión del primer Bono de Biodiversidad del sector financiero en 2024, un instrumento diseñado para financiar proyectos que protejan el capital natural. Poco tiempo después, IFC y Banco Davivienda firmaron un acuerdo para la emisión de otro bono de biodiversidad por valor de 50 millones en pesos colombianos.

Una Colombia más equitativa: integración territorial
Para el GBM la desigualdad regional alta del país no solo es un problema de una distribución desequilibrada de oportunidades económicas, sino también representa un freno importante al desarrollo económico. En su informe "Trayectorias: Prosperidad y reducción de la pobreza en el territorio colombiano" de 2024, el Banco Mundial advierte que la pandemia revirtió una década de avances sociales, afectando con mayor intensidad a las regiones periféricas y a poblaciones vulnerables.
Siegenthaler cita el caso de Urabá como un ejemplo de transformación potencial. “Es una parte del país históricamente dedicada al banano, pero con altos índices de pobreza y afectada por el conflicto”, describe. En esta región se construyó el Puerto Antioquia, una infraestructura moderna que cambiara la conectividad internacional del país, con el respaldo por la banca multilateral. “Este proyecto, si se desarrolla bien y se aprovecha para la zona, es un ejemplo de hacia dónde puede ir Colombia”, asegura. El objetivo es asegurar que esta región apartada pueda beneficiarse del nuevo puerto y la conexión vial para mejorar substancialmente el acceso de las comunidades locales a empleos de calidad y servicios públicos.
Para que los municipios gestionen su desarrollo, requieren capacidad técnica. En noviembre de 2025, el Banco Mundial aprobó un financiamiento para la ampliación del Catastro Multipropósito. Esta herramienta permitirá a los gobiernos locales actualizar su inventario predial, mejorando el recaudo tributario y otorgándoles autonomía para invertir en capacidades que respondan a necesidades locales.
En los centros urbanos, la equidad también pasa por la movilidad. Cárdenas destaca el respaldo del GBM a la Línea 2 del Metro de Bogotá, que será subterránea y beneficiará al occidente de la capital. La participación del GBM resulta determinante en la estructuración de mecanismos financieros sostenibles que permiten canalizar la inversión internacional hacia estos proyectos clave de transporte masivo.
“Lo que buscamos es generar empleos sostenibles y más formales”, apunta Cárdenas. “Nuestra estrategia plantea que aprovechar la ubicación geográfica y la riqueza natural de Colombia pasa, necesariamente, por conectar sus territorios y cerrar las brechas que han lastrado su desarrollo”.
Oportunidad histórica
En 2026, Colombia abre un nuevo capítulo en su historia. Al articular la estabilidad fiscal, un salto en la eficiencia productiva para la generación de empleo a una escala masiva y la integración de regiones históricamente marginadas, el país cuenta con la oportunidad su transformar su vasto capital natural y geográfico en bienestar colectivo.
El éxito de esta visión dependerá de la capacidad de los sectores público y privado para actuar de manera complementaria, traduciendo los diagnósticos técnicos en proyectos concretos que permitan a Colombia superar décadas de crecimiento limitado y consolidarse como un referente regional de desarrollo sostenible e inclusivo.