Abelardo de la Espriella redobla su ofensiva contra los periodistas que investigan su relación con Álex Saab
La amenaza de denuncia a la columnista Ana Bejarano refleja un patrón que mantiene el candidato presidencial desde sus tiempos de abogado penalista

La concurrida carrera presidencial en Colombia no contará con el general Óscar Naranjo como candidato, a pesar de los insistentes rumores que lo daban como una sorpresa de último momento. Al descartar esta semana esa posibilidad, el exdirector de la Policía Nacional, uno de los grandes expertos en seguridad en América Latina, también marcó distancia con Abelardo de la Espriella, el aspirante de ultraderecha que ha irrumpido con fuerza en las encuestas. “Yo con el doctor Abelardo de la Espriella tengo una diferencia abismal de vida. Él, haciendo uso legítimo de su profesión, a través de un bufete de abogados, se encargó de defender a muchos y a los más importantes criminales que yo perseguí justamente para llevarlos a prisión, para llevarlos ante la justicia”, le dijo el también ex vicepresidente a Caracol Radio.
Esa es una de las mayores debilidades del abogado. La candidatura de De la Espriella despierta resistencias, incluso entre sectores conservadores. Buena parte de esos reparos se debe a los muchos clientes que acumula como abogado penalista. Entre ellos se cuentan nombres muy polémicos como Alex Saab, el operador financiero de Nicolás Maduro en Venezuela, o David Murcia Guzmán, el creador de DMG, una pirámide financiera que estafó a más de 200.000 ahorradores. El ahora candidato emprende reiteradamente acciones judiciales contra los columnistas o periodistas de investigación que se atreven a examinar su pasado, en una estrategia que puede configurar prácticas de acoso judicial, según ha advertido la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP). La lista es larga.
El caso más reciente implica a la periodista y abogada Ana Bejarano. En un artículo de opinión publicado el 11 de enero en la revista Cambio, la columnista cuestiona a De La Espriella por mostrarse como un enemigo de la dictadura venezolana, cuando mantuvo su relación con Saab después de que este fuera señalado públicamente de ser el presunto testaferro de Maduro. La columna le cayó mal al penalista, que pidió una rectificación y advirtió con emprender acciones judiciales contra la periodista.
Bejarano afirma que las pretensiones del candidato son infundadas, pues su texto utiliza información de público conocimiento. “De La Espriella es alérgico a la crítica. Siempre lo ha sido. Pero cualquier persona que se someta a la elección popular más importante del país debe ser capaz de soportar el escrutinio y permitir un debate democrático”, sostiene en una conversación telefónica.
Desde la publicación de la columna, varias cuentas en redes sociales, simpatizantes con el candidato, han publicado imágenes de Bejarano deformadas con inteligencia artificial (IA). “Es un engranaje de censura. No es solo el acoso judicial: hay una respuesta coordinada de hostigamiento para acallar las críticas”. Tanto la FLIP como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) han rechazado las maniobras del penalista para intimidar a los periodistas.
Bejarano no ha sido el único blanco reciente de algún tipo de hostigamiento. La Silla Vacía investigó el “universo empresarial” que rodea a De La Espriella, quien alega que su fortuna le permite financiar su campaña de manera independiente. Encontró que “mucha de la narrativa alrededor de su éxito empresarial no está sustentada en sus estados financieros”, y que varios de sus socios tienen o han tenido problemas con la justicia.
Antes de publicar, enviaron preguntas que la campaña se negó a responder. “Una vez publicada nuestra historia, en la página oficial de la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella publicaron un artículo que reitera varias afirmaciones falsas sobre mí y sobre La Silla, que coinciden con las que también usaron cuentas que participaron en la campaña de desprestigio. La campaña nunca pidió rectificar la historia, ni podrían, pues todo estaba sustentado en documentos”, explica por teléfono Juanita León, la directora del medio. De nuevo, varias de esas publicaciones digitales utilizaron IA para desinformar o crear fotos falsas.
Un patrón repetido
La FLIP documentó que, entre 2008 y 2019, De La Espriella fue denunciante por los delitos de injuria y calumnia en 109 casos. La mayoría no prosperaba. Sofía Jaramillo, directora ejecutiva de la fundación, evidencia varios patrones. “Estas acciones suelen ser de documentos de más de 200 páginas y en muchos casos acaban archivadas porque carecen de sustento jurídico. Su objetivo no es ganar jurídicamente, sino presionar y desgastar a los periodistas”, apunta al teléfono.
La FLIP ha reseñado varios de estos casos. En 2021, inició una demanda civil contra la periodista Cecilia Orozco por haber informado de su defensa al exmagistrado Jorge Pretelt por corrupción. Un juez de Barranquilla desestimó el proceso. Pese a ello, en 2024, el penalista interpuso una tutela contra cinco periodistas del medio independiente Tercer Canal por opinar sobre su relación con Saab y el caso de DMG.
Jaramillo califica las actitudes de De La Espriella como “muy preocupantes”, más aún cuando aspira a la jefatura de Estado: “Los actores que aspiran a cargos públicos tienen una responsabilidad adicional de proteger a la prensa. Cuando se llega al poder, esa garantía debe ser más fuerte y por eso es peligroso que, desde ya, el candidato no entienda la importancia de un periodismo crítico”. De acuerdo con la organización, los casos de acoso judicial contra la prensa están al alza y prevé que esta dinámica se mantenga este año electoral.
El abogado de Alex Saab
Esas querellas contra periodistas han traspasado fronteras. Para De La Espriella, emerge como un punto particularmente sensible su pasado como abogado de Alex Saab, el misterioso empresario de Barranquilla preso en su día en Estados Unidos por lavado de dinero y operador financiero de Maduro. Liberado en diciembre de 2023 durante un canje de presos entre Caracas y Washington, el depuesto presidente de Venezuela lo nombró en octubre de 2024 ministro de Industria y Producción Nacional, pero acaba de ser apartado del Gabinete por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
Como “testaferro” de Maduro lo bautizó una conocida disidente del chavismo, Luisa Ortega Díaz, fiscal general de Venezuela entre 2007 y 2017, cuando huyó a Colombia por amenazas de muerte. En esos días, De La Espriella anunció que se proponía denunciar a Ortega por difamación. “Saab no hace parte del Gobierno venezolano, es un contratista del Estado que ha cumplido a cabalidad con todas las obras que ha ejecutado”, le dijo a El Heraldo de Barranquilla. “Si fuera socio de Nicolás Maduro, yo no estaría defendiéndolo. El país conoce mi posición frente al régimen de Venezuela”, aseguró. Para entonces, sin embargo, había amplios indicios de que Saab era cercano a Maduro. El medio venezolano Armando.info ya había documentado que estaba involucrado en el plan estatal de distribución de cajas de comida llamadas CLAP, un gran escándalo de corrupción –como recordaba Ana Bejarano en su columna–.
También en 2017, Saab demandó a los periodistas de Armando.Info por injuria continuada y agravada. Ante la falta de las mínimas garantías, tuvieron que salir de su país. “A nosotros nos demanda Saab, representado obviamente por un abogado venezolano, pero siempre supimos que el que estaba detrás de esa estrategia de presionar y acosar judicialmente a los medios era Abelardo, en un momento en que se estaba comenzando a revelar la gran olla podrida de quién era él”, dice Roberto Deniz, uno de los periodistas de Armando.info forzados al exilio.
De La Espriella “mantuvo alejados de las cárceles a Saab y su familia usando ardides que la justicia penal nunca se los cobró”, escribe el periodista Gerardo Reyes en su libro Alex Saab (Planeta, 2021). El premiado director del equipo de investigación de Univisión también fue blanco de acciones judiciales entre 2018 y 2019 por sus pesquisas sobre el operador financiero de Maduro y su socio, Álvaro Pulido. “De La Espriella fue el instigador de una demanda en mi contra en Miami por un perfil de Saab y Pulido. La demanda fue retirada y el caso fue sobreseído”, recuerda Reyes en declaraciones a este periódico. “Hay una palabra en español para esa costumbre que me gusta: querulante. Un querellante patológico”.
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