La campaña de Iván Cepeda prepara la llegada de los verdes, con la Constituyente como último obstáculo
A la espera de cerrar un acuerdo programático, las mayorías de la Alianza Verde cierran la puerta a respaldar a otros candidatos


La izquierda colombiana redobla su apuesta por sellar alianzas con sectores afines, pero distintos al oficialista Pacto Histórico. La Alianza Verde, el fragmentado partido que en otros tiempos fue una referencia para el centro político, prepara su llegada a la campaña presidencial del senador Iván Cepeda, el favorito de las encuestas para suceder a Gustavo Petro. A la espera de concretar un acuerdo programático, la dirección nacional de la colectividad a la que pertenecieron en su día Antanas Mockus o Claudia López –que sigue en la carrera presidencial– ha decidido darle prioridad a la sintonía con las reformas sociales del Gobierno, por encima de los escándalos de corrupción que cuestionan desde sus propias filas.
La decisión de la dirección nacional de abrir ese diálogo, muy criticada por los inconformes, no implica una adhesión inmediata, como la que ya había oficializado hace unos días el senador verde Ariel Ávila. Habrá una comisión que será la encargada de construir un acuerdo programático con la campaña de Cepeda, y ese acuerdo implica que se reconozcan las propuestas de los verdes, ha asegurado Rodrigo Romero, uno de los tres copresidentes del partido. En ese propósito emerge como un obstáculo la iniciativa para convocar una Asamblea Constituyente para cambiar la carta política de 1991, una idea en la que ha insistido Petro pero que enfrenta enormes resistencias, desde distintas orillas. “Para el Partido Verde eso no es viable, el Verde no apoya una Constituyente”, ha advertido Romero.
“El único tema que genera desconfianza en grandes sectores del Verde es el de la Constituyente. En lo demás hay total coincidencia”, refrenda el senador Ávila en una conversación telefónica. “La izquierda ya tocó su techo, lo único que puede hacer es crecer hacia el centro, centroizquierda. Necesita siete, ocho o hasta diez puntos. Yo creo que el centro no quiere volver al pasado con el uribismo, y lo que necesita son certezas: certidumbres económicas, sociales y políticas. Nada de aventuras fiscales ni Constituyente”, abunda en su diagnóstico. A Cepeda le siguen en las encuestas dos aspirantes de derecha: la también senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, el partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe, y el ultra Abelardo de la Espriella, que se intercambian el segundo lugar.
El de los verdes es un camino semejante al del acuerdo que selló el mes pasado Cepeda con el exministro de origen liberal Juan Fernando Cristo, y su partido En Marcha, el primer gesto de apertura con el propósito de convocar una coalición electoral más amplia para la primera vuelta del 31 de mayo, a la que han bautizado como la Alianza por la Vida. Entonces, a pesar de su respaldo, Cristo advirtió que es necesario rectificar el rumbo de aquellas políticas que no tuvieron los resultados esperados. Un ejemplo es la desgastada paz total, que se proponía negociar en simultáneo con todos los grupos que siguen en armas. Además, tildó de “inconveniente” e “inoportuna” la idea de convocar una Constituyente.
“No creemos ciegamente en que somos triunfadores, encerrándonos en nuestro universo político. Vamos a buscar las alianzas necesarias. Las estamos construyendo”, defendía Cepeda el mes pasado en una entrevista con EL PAÍS, una de las pocas que ha concedido en una campaña en la que ha asistido a pocos espacios de debate para privilegiar los discursos en plaza pública. Su estrategia pasa por aliarse con otras fuerzas políticas, entre ellas los verdes y algunos sectores del liberalismo disidente. “No soy un partidario a ultranza de la Constituyente. Es una posibilidad, pero para mí lo que se requiere es un diálogo que nos lleve a un acuerdo nacional que puede tener en su ruta reformas constitucionales”, concedía entonces.
En medio de diferencias irreconciliables, en el verde sobreviven varias tendencias, entre ellas la de Carlos Amaya, el gobernador de Boyacá, que en este momento se impone como la mayoritaria –y es aliado de Petro, a pesar de que en la segunda vuelta de hace cuatro años se inclinó por Rodolfo Hernández–. También hay una más progresista, de centroizquierda, a la que pertenece el senador Ávila, e incluso algunos sectores próximos a la derecha, como el del senador Jota Pe Hernández, que ya han dado los primeros pasos para buscar una escisión. El partido, a pesar de sus matices, defendió tradicionalmente causas como el medio ambiente, la educación y la paz. También la lucha contra la corrupción, pero esa bandera se destiñó por el escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, que salpicó a varios dirigentes verdes, entre ellos Carlos Ramón González, prófugo de la justicia colombiana, y que llevó a que tanto Mockus como López renunciaran al partido.
La negociación con el Verde corresponde a una nueva fase de la campaña de Cepeda, que llega después de que designó como compañera de fórmula a la senadora Aida Quilcué, también del Pacto Histórico. Aunque esa decisión afianzó los vínculos de su partido con el movimiento indígena, también desaprovechó la oportunidad de cortejar a otros sectores necesarios para alcanzar las mayorías que necesita cualquier candidato en una segunda vuelta –o para ganar en primera, como se propone el Pacto–.
La senadora María José Pizarro, su jefa de campaña, celebró la decisión mayoritaria del Verde. “Estamos tendiendo puentes, ya han llegado una serie de adhesiones, acompañadas de acuerdos programáticos, esto implica que todos los acuerdos que construyamos para este segundo gobierno progresista también serán acuerdos sobre la mesa, de cara a la gente, porque se trata de cambiar también la cultura política de nuestro país”, afirmó esta semana en un debate en el programa Hora 20, de Caracol Radio, en alianza con EL PAÍS. “Iniciaremos lo más pronto posible, inclusive la construcción de los acuerdos con el partido Alianza Verde, para que sean unos acuerdos que podamos presentar sobre la mesa y garanticen lo que será el segundo gobierno progresista”, reiteró.
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