Ir al contenido
_
_
_
_

Colombia ensaya su carrera presidencial (sin sus favoritos)

Las legislativas y las primarias de este domingo medirán fuerzas entre los bloques políticos, aunque los dos aspirantes que lideran las encuestas no participen en ellas

Elecciones en Cali, el 26 de octubre de 2025.Jair F. Coll

En Colombia, las elecciones presidenciales empiezan mucho antes de la primera vuelta. Este domingo los colombianos acudirán a las urnas para elegir a quienes competirán por sustituir a Gustavo Petro, aunque los dos favoritos en las encuestas no estén en la papeleta. Mientras el principal aspirante de la izquierda y el de la ultraderecha observan desde fuera, tres bloques que cubren todo el espectro ideológico celebrarán consultas internas que servirán para medir fuerzas, tejer alianzas y comprobar quién llega con impulso a la primera vuelta del 31 de mayo.

Ese mismo domingo también se elegirá un nuevo Congreso, que renovará 103 senadores y 183 representantes. La batalla parlamentaria suele pasar más desapercibida para los votantes, pero será decisiva para quien llegue a la Casa de Nariño: el próximo presidente tendrá que gobernar, como ya le ocurre a Petro, con un Parlamento fragmentado donde las mayorías se negocian voto a voto. “La elección del Senado será clave, aunque en un sistema tan fragmentado no se esperan cambios dramáticos y nadie tendrá mayoría para imponer nada”, explica un veterano político colombiano. “La gobernabilidad seguirá siendo difícil”.

El morbo estará en las consultas partidarias. La paradoja es que la carrera presidencial ya tiene dos protagonistas claros y ninguno participa en estas elecciones. Al senador Iván Cepeda, figura central de la izquierda colombiana y heredero político del proyecto de Petro, le prohibió participar el Consejo Nacional Electoral por una cuestión de forma. Y el abogado Abelardo de la Espriella, un agitador ultraconservador que ha construido su perfil a base de provocaciones y discursos de mano dura, no fue invitado a competir en la consulta de la derecha. “Abelardo entretiene. Es un personaje distinto al resto de candidatos”, reconoce un estratega involucrado en esta campaña.

Mientras ambos lideran las encuestas sin exponerse a esta primera cita electoral, las consultas pueden alterar el tablero lo suficiente como para complicarles la campaña. En la izquierda, Cepeda —que ronda el 38% de intención de voto, según el promedio de las últimas encuestas— teme que de la primaria progresista salga un rival con suficiente respaldo para disputarle el liderazgo.

Hasta hace poco ese adversario era Roy Barreras, un hábil negociador que ha transitado por varios partidos y que fue clave para construir la mayoría parlamentaria de Petro al inicio de su gobierno. Un competidor incómodo para el petrismo, capaz de movilizar maquinaria electoral y poner en riesgo el liderazgo del senador Cepeda, un candidato impulsado sobre todo por la popularidad de Petro y no tanto por su carisma.

Roy —como lo llama todo el mundo— vio una oportunidad cuando Cepeda quedó fuera de la consulta y aún hoy juega a insinuar que cuenta con el respaldo del presidente. Petro le ha dejado hacer, pero en los últimos días ha insistido a los colombianos a no participar en esa votación, algo que debilita a Roy.

Porque el objetivo de Roy no es solo ganar la consulta y llegar a la primera vuelta. Su meta es hacerlo con dos o tres millones de votos, la cifra con la que su entorno cree que podría negociar con Cepeda e incluso presionarlo para que sea él el que se retire, aun pagando la millonaria multa que eso conllevaría. Los tres millones de votos son improbables y el senador descarta los planes de su competidor. “No voy a renunciar. Yo nunca había pensado en ser candidato, me negué hasta el último instante, pero ahora lo asumo con todo, con mi vida. No se lo voy a entregar a nadie”, advirtió Cepeda a EL PAÍS hace unos días.

En las últimas semanas, sin embargo, el capital político de Roy Barreras —que no llega al 1% en las encuestas— se ha debilitado. Daniel Quintero, exalcalde de Medellín y político cercano al petrismo, aparece ahora con opciones de ganar la consulta progresista. Todo está por ver: la movilización de las maquinarias electorales, capaces de llevar a cientos de miles de votantes a las urnas, rara vez aparece en los sondeos.

En la derecha la disputa tiene otro tono, pero la tensión es la misma. Abelardo de la Espriella aparece segundo en las encuestas con alrededor del 23% de intención de voto. Su ascenso ha sido uno de los fenómenos políticos de esta campaña: un candidato radical, mediático, provocador y frontal contra el Gobierno de Petro que ha conectado con una parte del electorado conservador y con el hastío de cientos de miles de electores cansados de la violencia. Pero tras un inicio fulgurante, parece haberse frenado en una meseta que ha abierto espacio para otros aspirantes del campo conservador.

La principal amenaza podría salir precisamente de la consulta de la derecha. Allí compite la senadora Paloma Valencia, la candidata del expresidente Álvaro Uribe, que a sus 73 años sigue queriendo mandar en el país. Si Valencia logra movilizar varios millones de votos —su equipo habla de un objetivo de cinco millones—, podría presentarse como una aspirante no solo con capacidad de disputar el centro político y recortar terreno al outsider conservador, sino incluso de ganar la elección. La meta, en cualquier caso, se presenta a día de hoy demasiado ambiciosa.

Valencia representa una derecha más clásica en Colombia: firme en seguridad y crítica con el Gobierno de Petro, pero con un discurso más institucional que el de De la Espriella. Su estrategia pasa por atraer a los votantes moderados, que en elecciones anteriores han terminado inclinando la balanza. Tanto Valencia como De la Espriella quieren ganar a la izquierda, pero primero tienen que derrotarse entre ellos.

Entre esos dos polos intenta abrirse paso el centro político, que también llega dividido. Sus principales figuras buscan reconstruir un espacio político que ha perdido visibilidad en un debate cada vez más dominado por posiciones más duras. Se juegan la irrelevancia. “La mitad del país dice: no quiero votar ni por alguien de Uribe ni por alguien de Petro. Ese electorado moderado podría llegar al 50%, pero está políticamente fragmentado”, opina el politólogo Miguel Silva.

El líder de ese sector es, por ahora, Sergio Fajardo ―con alrededor del 5%, según el promedio de las encuestas―, que tampoco compite en las consultas. Profesor universitario y exalcalde de Medellín, ya ha intentado llegar a la presidencia en otras ocasiones, pero siempre se queda a medio camino. Sus críticos señalan su tibieza y su rechazo a las alianzas.

Y mientras Fajardo quiere llegar solo a presidir el país, la exalcaldesa de Bogotá Claudia López ha empezado a disputarle popularidad. López no solo aparece como clara favorita en la consulta del centro, sino que en varias encuestas ya adelanta a Fajardo en la carrera presidencial.

La jornada del domingo no elegirá al próximo presidente de Colombia. Pero sí dirá quién tiene votos, quién tiene maquinaria y quién llega realmente con fuerza a la verdadera batalla que se abrirá en mayo. Quien quiera ser presidente en Colombia tendrá que empezar midiendo el poder que tiene para serlo.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_