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VALLE DE APATZINGÁN, MICHOACÁN
Opinión

¿Por qué mataron a Bernardo Bravo?

El valle de Apatzingán, donde asesinaron al presidente de los productores de limón en Michoacán, es un ecosistema enmarañado, donde las fronteras entre empresarios, políticos, policías y criminales son difusas

Protection and safeguarding work in the lemon sector in Antúnez, Michoacán, November 2024.

El asesinato de Bernardo Bravo en Michoacán sacudió a todo el país. El presidente de los productores de limón del Valle de Apatzingán había colgado en sus redes varios mensajes contra los coyotes, una especie de intermediarios que estaban sangrando a los productores. Eso fue el viernes 17 de octubre. El domingo, su cadáver apareció en su carro en medio de una zona abandonada en Apatzingán. Según la fiscalía estatal, un grupo de esbirros lo llevaron a una de las casas de un jefe mafioso para matarlo. Las autoridades aseguran que fue la gente del Botox, detenido el mes pasado. Pero, ¿cuál fue el motivo del asesinato?

A César Sepúlveda, alias Bótox, llevaban siguiéndole la pista más de 10 años, acusado de ser el cabecilla de una red de extorsión en la zona, una inmensa huerta frutal de más de 100.000 hectáreas. Solo el limón puede dejar unos 700 millones de dólares limpios al año. Los extorsionadores exigen a los empacadores un porcentaje de lo que pagan a los productores por cada kilo de limón, entre dos y tres pesos. Mi compañero Pablo Ferri estuvo en la zona y le contaron varias fuentes que, además de la extorsión, el Botox andaba metido también en la propia producción, en concreto, del limón amarillo, menos valorado y con menos beneficios que el verde.

En ese ecosistema enmarañado, donde las fronteras entre empresarios, políticos, policías y criminales son más bien difusas, surge la pregunta de por qué mataron a Bravo, que antes de su muerte planeaba subir el precio del kilo de limón verde. En principio, su negocio no interfería con el del Botox, que negó en varios videos antes de su arresto ser el autor del asesinato. La Fiscalía de Michoacán señalaba que, en los últimos tiempos, el Bótox había robado una retroexcavadora de Bravo, por cuyo rescate pedía 400.000 pesos, según medios locales. O que le exigía a Bravo que le cediera huertas familiares.

La fiscalía también ha hecho pública la declaración de uno de sus secuaces del Botox. Un tal Pilones asegura que un par de semanas antes del asesinato había viajado con Bravo a un pueblo de Jalisco, no muy lejos de la frontera con Michoacán, para presentar al presidente de los productores al líder regional del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para pedirle que “le quitara de encima a Bótox, porque ya los traía cansados”. El desenlace de esta línea de investigación es que el Botox se enteró y decidió matar a Bravo. Pero, siguiendo la lógica de esta tesis, todo se enreda más. ¿Por qué Bravo habría ido a pedir “ayuda” a un líder local de la mafia de Jalisco cuando, en teoría, CJNG son socios del Bótox en Michoacán? ¿Quién es el Pilones? ¿Un productor, un empresario, un criminal?

Carlos Alejandro N, el Botox

Mi compañero Pablo cuenta que esta zona de Michoacán es un “ejemplo de cómo el crimen, la economía y la política está toda mezclada en un equilibro muy delicado en que, según el momento, se quiebra de un lado o de otro”. En la zona, los rumores también dicen que Bravo era más bien déspota y que se fue quedando solo. Incluso que su familia tenía laboratorios de metanfetamina y que el Bótox era su socio para mover la droga. Entre rumores y hechos confirmados, en Apatzingán muchos creen que el móvil del asesinato fue efectivamente que Bravo pidió ayuda en el lugar equivocado.

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