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El exministro francés Jack Lang, Andrés Mountbatten Windsor, Mette-Marit de Noruega… los tentáculos de Epstein se extendían por todo el mundo

La publicación de más de tres millones de documentos salpica a las élites económicas y políticas, y evidencia que las conexiones del pederasta llegaban hasta lo más alto

Epstein

“¿Crees que eres el demonio?”. Jeffrey Epstein hace una breve pausa y frunce el ceño al escuchar la pregunta. “No, pero sí tengo un buen espejo”, contesta con ironía el millonario pederasta tras dibujar una pequeña sonrisa. Su interlocutor no está conforme con la respuesta e insiste unas tres o cuatro veces. “No lo sé, ¿por qué dirías eso?”, se defiende Epstein. “El demonio me da miedo”, bromea el financiero antes de que se corte la grabación, que dura casi dos horas. Se trata de una entrevista con Steve Bannon, antiguo estratega de Donald Trump y polemista de extrema derecha, que forma parte de los más de tres millones de documentos, 180.000 imágenes y 2.000 vídeos que el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó la semana pasada.

La última entrega de los papeles de Epstein supone un nuevo testimonio de las conexiones del pederasta en las esferas más altas del poder y de cómo mantuvo relaciones con exmandatarios, diplomáticos, grandes empresarios, políticos reputados, intelectuales, artistas y miembros de la realeza. Aparecer en los documentos no significa de entrada ser culpable de ningún delito. Las últimas revelaciones, sin embargo, demuestran que ser un criminal confeso no impidió a Epstein seguir tratando con ricos y famosos, no le cerró oportunidades de negocio ni puso freno a las fiestas que organizaba en su isla privada, donde cometió cientos de los abusos por los que iba a ser juzgado en 2019.

“¿Qué día/noche será la fiesta más salvaje en tu isla?”, pregunta Elon Musk, actualmente el hombre más rico del mundo, en un intercambio de correos con Epstein en 2012, cuatro años después de que el financiero fuera condenado en Florida por prostitución de menores. El pederasta le pregunta quiénes vendrían con él para preparar un helicóptero que los lleve hasta Little Saint James, el islote que tenía en el Caribe. El dueño de Tesla le respondió que iría solo con su entonces esposa, la actriz británica Talulah Riley. Las piezas del rompecabezas que han dado a conocer las autoridades estadounidenses no permiten determinar si Musk visitó la isla. Él sostiene que no lo hizo.

Los papeles también han salpicado a Bill Gates, que ha ofrecido nuevamente disculpas esta semana por la amistad que mantuvo con Epstein. En esta entrega, el fundador de Microsoft ha tenido que dar explicaciones por un correo que Epstein se envió a sí mismo con el asunto “Bill” en 2013. En el documento, el financiero asegura que, tras acostarse con “chicas rusas” y contraer una enfermedad de transmisión sexual, Gates le pidió que consiguiera antibióticos para dárselos a escondidas a su entonces esposa, Melinda French Gates.

La mujer declaró esta semana en una entrevista con la cadena NPR que Gates tiene muchas preguntas que responder y que los nuevos detalles revelados la remitieron a “momentos muy dolorosos” de su matrimonio. La pareja se separó en 2021. Su exesposo rompió el silencio en una entrevista con la cadena australiana Channel 9 News. “Ese correo nunca se envió, es falso. Así que no sé qué estaba pensando [Epstein]. ¿Intentaba atacarme de alguna manera?”, declaró.

En el expediente se incluyen también denuncias y pistas que recibió el FBI relacionadas con el caso Epstein, que no derivaron en acusaciones formales. Varias de ellas apuntan a Trump, que fue un amigo cercano del pederasta hasta que se distanciaron en 2004, según la versión del republicano.

Un denunciante asegura, por ejemplo, que el actual presidente de Estados Unidos supuestamente organizaba fiestas en su residencia de Mar-a-Lago conocidas como las de “chicas de calendario”. “Epstein traía a las niñas y Trump las subastaba”, sostiene esta persona, cuyo nombre se desconoce y que asegura que cuando tenía 13 años fue violada por el mandatario. Otra chica afirma que fue abusada por Epstein y que en la residencia del pederasta en Nueva York había “grandes orgías” en las que participaban modelos y personajes como el expresidente Bill Clinton o Trump.

El FBI consideró que algunos denunciantes “no eran creíbles”, no aportaron suficientes pruebas o dieron testimonios inconsistentes, según los documentos. “Cabe aclarar que estas acusaciones son infundadas y falsas, y si tuvieran la menor credibilidad, sin duda ya se habrían utilizado en su contra”, afirmó la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, en un comunicado.

Howard Lutnick, secretario de Comercio de Trump, también ha estado envuelto en la polémica. Lutnick aseguró en octubre pasado que había terminado su relación con Epstein en 2005. Los papeles muestran que el funcionario estuvo en contacto en 2012 con el pederasta para visitar su isla privada. “No pasé ningún tiempo con él”, dijo el alto cargo a The New York Times.

Los últimos papeles han puesto en evidencia aparentes contradicciones en los relatos de quienes han salido mencionados. El caso más revelador es el de Mette-Marit de Noruega, esposa del heredero al trono, Haakon. La princesa ya había reconocido en 2019 que se relacionó con Epstein entre 2011 y 2013, pero los documentos muestran que su vínculo se extendió al menos hasta 2014 y que se reunieron varias veces. También intercambiaron decenas de mensajes subidos de tono.

En uno de ellos, Mette-Marit pregunta al pederasta si es “inapropiado que una madre propusiera dos mujeres desnudas en una tabla de surf como fondo de pantalla a su hijo de 15 años [Marius Borg Hoiby, juzgado esta semana por 38 delitos, entre ellos cuatro por violación]”. La princesa ofreció disculpas y reconoció su “falta de criterio” en un comunicado.

La desclasificación de los papeles sacudió a Noruega. Además del golpe a la reputación de la monarquía, los documentos dejan entrever que el ex primer ministro Thorbjorn Jagland (1996-1997) era cercano a Epstein: se llamaban mutuamente “amigos” y hablaban de mujeres. “He estado en Tirana [Albania], unas chicas extraordinarias”, escribió Jagland en 2012, cuando era presidente del Comité del Nobel. La Policía noruega anunció el jueves una investigación contra el exmandatario.

Borge Brende, presidente del Foro de Davos y exministro de Exteriores noruego (2013-2017), también ha sido señalado al revelarse que planeaba visitar la mansión de Epstein en Manhattan, donde varias víctimas dicen que fueron abusadas. El intercambio de correos se dio, además, en junio de 2019, menos de un mes antes de que el millonario fuera detenido en Nueva York por explotación de menores.

“La espero con ansias”, comentó Brende sobre la reunión. El Foro Económico Mundial anunció que iniciará una investigación independiente sobre la relación entre ambos. El diplomático aseguró en un comunicado que “desconocía el pasado y las actividades delictivas de Epstein”.

Las últimas revelaciones del caso también han impactado de lleno al Reino Unido. En 2006, Epstein y Andrés Mountbatten Windsor, hermano de Carlos III de Inglaterra, presionaron a una bailarina exótica para que participara en “varios actos sexuales” y un trío bajo la promesa de pagarle 10.000 dólares [cerca de 8.500 euros], según una carta que los abogados de la mujer enviaron al equipo legal de Epstein.

Andrés, al que le fue retirado el título de príncipe en octubre pasado, también aparece en una serie de fotografías que no se conocían. En varias de ellas, sale a cuatro patas sobre una chica postrada en el suelo, cuyo rostro se ha ocultado, pero de aspecto muy joven. Virginia Giuffre, una de las víctimas más conocidas de la red de tráfico de Epstein, acusó a Mountbatten Windsor de agredirla sexualmente cuando era una adolescente. El hermano de Carlos III niega las acusaciones. La familia de la víctima, que se suicidó el año pasado, afirmó esta semana que los nuevos papeles prueban que Giuffre decía la verdad.

La policía británica abrió esta semana una investigación contra el exministro Peter Mandelson, que también renunció a su escaño vitalicio en la Cámara de los Lores, por sus vínculos con Epstein y por filtrarle información confidencial. El escándalo ha sumido al primer ministro, Keir Starmer, en una profunda crisis interna, al desvelarse que había sido advertido sobre los nexos entre Mandelson y el pederasta cuando lo nombró embajador en Estados Unidos el año pasado. “Ninguno de nosotros conocía la oscuridad de esa relación”, justificó el mandatario tras ofrecer disculpas a las supervivientes de Epstein.

Sobre España, los archivos muestran que Epstein envió dos paquetes al expresidente José María Aznar, en 2003 y 2004. Fuentes oficiales del entorno de Aznar dijeron a EL PAÍS que el exmandatario “no conoce a ese señor”, en referencia al pederasta. En 2010, el financiero fue invitado a una cena con el exministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos y políticos de más de una decena de países, con la promesa de conversar a solas con cada uno de ellos, aunque no está claro si acudió.

Epstein también pidió referencias a sus contactos sobre Corinna Larsen, examante de Juan Carlos I. “¿Quiere convencernos de que hagamos negocios en Rusia? No la conozco, pero no me gusta cómo huele esto", escribió el pederasta a Olivier Colom, exasesor del presidente francés Nicolas Sarkozy, en 2013.

El escándalo también ha alcanzado a Francia. El exministro socialista francés Jack Lang, de 86 años, presentó ayer su dimisión como presidente del Instituto del Mundo Árabe (IMA) en una carta dirigida al ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot. El día antes, Lang afirmó: “Acepto plenamente los vínculos que pude haber formado en un periodo en el que nada sugería que Jeffrey Epstein podía estar en el centro de una red criminal”.

A Israel también llegaron sus tentáculos. En múltiples correos, Epstein dialoga sobre geopolítica y oportunidades de negocio con el ex primer ministro israelí Ehud Barak (1999-2001). “Tras los estallidos sociales en Ucrania, Siria, Somalia, Libia y la desesperación de quienes ostentan el poder, ¿no es una situación perfecta para ti?”, le planteó el financiero al exmandatario en uno de ellos, en 2014. “Tienes razón, en cierto sentido. Pero no será fácil transformarlo en flujo de caja”, le contesta Barak, que no oculta su cercanía con el pederasta. “Estoy orgulloso de poder decir que eres mi amigo”, le escribió el exmandatario.

En Eslovaquia, el exministro de Exteriores Miroslav Lajcák ha sido expuesto a un inmenso escrutinio por un hilo de mensajes inapropiados que intercambió con Epstein en 2018, cuando aún ocupaba el cargo. “¡Saludos desde Kiev! Solo para confirmar que las chicas aquí están tan hermosas como siempre”. Entre bromas machistas, el pederasta no dejó pasar la oportunidad de pedirle un favor: “Me encantaría reunirme con [Serguéi] Lavrov [jefe de la diplomacia rusa] y contigo”.

Lajcák renunció a su actual puesto como asesor del primer ministro, el ultraconservador Robert Fico, el pasado 31 de enero. “El hecho de que alguien se comunique con un depredador sexual no lo convierte en un depredador sexual”, dijo a Radio Eslovaquia.

La telaraña de Epstein también llegó a Latinoamérica. En Colombia, el expresidente Andrés Pastrana (1998-2002) ha estado en el ojo del huracán por estar en contacto con dos figuras clave del círculo del pederasta: Ghislaine Maxwell, su expareja y cómplice, y el agente de modelos Jean-Luc Brunel, implicado también en la trama de tráfico de personas. El pederasta también envió un paquete al exmandatario en 2003.

Pastrana ha calificado como “calumnias” los intentos de vincularlo con Epstein y se ha escudado en que los contactos que mantuvo con él fueron antes de que se le condenara en 2008. Algunas de las comunicaciones con Maxwell y Brunel que aparecen en esta remesa son de 2009, pero su contenido no sugiere ninguna conducta inapropiada. En 2021, Maxwell fue condenada a 20 años de prisión como cómplice de la red de tráfico del pederasta. Brunel se suicidó en prisión en 2022.

A menudo, Epstein presumía de sus contactos e influencia. En un correo de 2016, cuenta que conoció al expresidente mexicano Carlos Salinas de Gortari en una “cena de billonarios”. En otro mensaje de 2019, le ofrece a un amigo “una reunión con el presidente de Mongolia en su yurta [tienda de campaña]” y remata: “No es broma”.

“Los líderes mundiales no son intelectuales ni científicos ni grandes pensadores, son grandes políticos, en general”, afirma Epstein sin ocultar cierta autocomplacencia, en la entrevista con Bannon. En la charla, parte de un documental que nunca vio la luz titulado Los monstruos: la vida de Epstein en la élite global, el pederasta admite que es un depredador sexual, pero sostiene que es un criminal de baja peligrosidad. Y defiende que la fortuna que amasó como asesor financiero no es “dinero sucio”, aunque reconoce que “la ética siempre es un tema complicado”. Se cree que la conversación data de 2019, unos meses antes de que fuera hallado muerto en su celda en Nueva York.

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