Gloria de la Fuente, sobre la candidatura de Bachelet a la ONU: “Es el momento de América Latina y de una mujer”
La subsecretaria de Relaciones Exteriores de Boric revela cómo se fraguó la candidatura de la expresidenta de Chile, respaldada también por Brasil y México. Ante las críticas de Republicanos a la inscripción, dice: “No es un amarre. La política exterior es una política de Estado”

Gloria de la Fuente González (48 años, Santiago) es subsecretaria de Relaciones Exteriores del Gobierno de Gabriel Boric desde marzo de 2023. Dice que desde que está en el cargo, constató en distintos encuentros tanto bilaterales como multilaterales de la Cancillería chilena, con países de Europa, África y América, que “una pregunta recurrente” era si Michelle Bachelet, socialista y expresidenta de Chile (2006-2010, 2014-2018), se postularía a la secretaría general de Naciones Unidas (ONU) para suceder a Antonio Guterres. Ese hecho se oficializó el pasado lunes 2, y con una sorpresa: la candidatura no solo ha sido suscrita por Chile, sino también por México y Brasil.
Junto al canciller Alberto van Klaveren, de la Fuente ha tenido un papel clave en las gestiones de la postulación de Bachelet, quien fue la primera directora de ONU-Mujeres y exalta comisionada para los Derechos Humanos del mismo organismo. Como subsecretaria, además, ha sido una de las principales impulsoras de las políticas de género del Gobierno de Boric en el ámbito internacional, labor por la que ha sido destacada fuera de Chile. El más reciente reconocimiento es el Hän Honours, otorgado el miércoles 4 por Finlandia por su trabajo en la implementación de la política exterior feminista y en la promoción de la igualdad de género.
La cientista política recibe a EL PAÍS en su oficina en el piso 15 de la Cancillería, ubicada a pocos metros de La Moneda. Revela cómo se fraguó la candidatura de Bachelet, y defiende el momento en que se inscribió, a poco más de un mes de que asuma el presidente José Antonio Kast, de la extrema derecha conservadora, y cuya formación, el Partido Republicano, ha tildado como “un amarre” para la próxima Administración.
Pregunta. ¿Por qué inscribir la candidatura ahora? ¿Sabían que se les podría abrir un flanco con el presidente electo, José Antonio Kast?
Respuesta. Era una posibilidad. Se ha dicho que hay una suerte de improvisación, pero para nada fue así. La candidatura fue ocurriendo naturalmente y la decisión, bien generosa, que toma el presidente Gabriel Boric en su última Asamblea General de la ONU (septiembre de 2025), es despedirse y ocupar esta tribuna para lanzar la candidatura de Michelle Bachelet.
P. ¿Pero inscribirla a poco más de un mes para que Kast asuma la Presidencia?
R. Él tomó la decisión, después de una conversación con la expresidenta Bachelet, de hacer esto después del 11 de marzo. Obviamente, es el legítimo derecho que tiene un Gobierno entrante a tomar la decisión cuando estime que es relevante. Lo que el presidente Boric decidió y que, además, nosotros empujamos, fue hacer algo que para nadie puede ser sorpresa. Cuando fue a la Asamblea General, por supuesto que había una decisión de empujar la candidatura y generar condiciones.
P. ¿Cuán relevante es el respaldo de Brasil y México?
R. Con Brasil y México el apoyo fue evolucionando. Hay una inscripción de tres países con respecto a la candidatura, no son dos países amigos dando apoyo, aquí hay compromiso. Hay un desafío que trasciende más de lo que, probablemente, podamos mirar solo desde Chile. Por eso, es importante el apoyo de México y de Brasil en estas circunstancias porque proyecta un desafío y posiciona a América Latina como un actor clave.
P. Los republicanos han acusado al Gobierno de Boric de ejecutar “un gran amarre” con la candidatura de Bachelet para la futura Administración. ¿Qué opina?
R. Nos pareció muy razonable que, si hay una decisión detrás respecto a la proyección que tiene una figura como la expresidenta Bachelet, para empujar su candidatura había que hacerlo porque se gobierna hasta el último día. No creemos que haya un amarre, todo lo contrario: la política exterior es una política de Estado. Además, frente a un desafío tan relevante como este, que es la primera posición en Naciones Unidas, en un país que tiene una historia de multilateralismo, no podemos pensar que una discusión tan pequeña podría limitarnos. Por ejemplo, hace unos meses se eligió la presidencia de la Segib (Secretaría General de Iberoamérica) y no hubo ninguna duda en esta Administración de apoyar a Andrés Allamand, exministro del Gobierno de Sebastián Piñera [de la derecha tradicional]. Es una persona que no necesariamente confluye con esta Administración y, sin embargo, el presidente no dudó en apoyarlo en su reelección. Y fue porque entendemos que la política exterior es una política de Estado que se tiene que proyectar más allá de los gobiernos.
P. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo que “ya toca una mujer” en la Secretaría General de la ONU. ¿Concuerda?
R. Eso es un consenso que está instalado, probablemente desde la elección anterior de Naciones Unidas. Nunca ha existido una secretaria general. Es una conversación que se viene instalando porque la agenda de género ya lleva décadas.
P. ¿Importa que la jefatura de la ONU quede en manos de una mujer?
R. Sí, es difícil pensar en el organismo más importante del mundo en materia multilateral sin concebir que el 50% de la población también tiene que estar representado ahí. Es curioso, a lo menos, que solamente haya sido presidido por hombres en estos 80 años de las Naciones Unidas. Es el momento de una mujer. Es un signo de estos tiempos que haya una mujer en ese espacio, encabezando el desafío más importante que tenemos a nivel multilateral.

P. Se conoce de la cercanía de Bachelet con Lula da Silva. Pero, ¿qué hace que Sheinbaum apoye a Bachelet y no, por ejemplo, a una candidata propia como Alicia Bárcenas?
R. Alicia Bárcenas vivió muchos años en Chile, y para nosotros es muy cercana porque fue canciller del Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). Nosotros tuvimos una conversación muy abierta con ella. Y ellas [Bachelet y Bárcenas] son muy cercanas, eso les permitió hablar francamente. No había dos voces al respecto, y la coincidencia entre ellas fue que América Latina es primero. La región no tiene un secretario general desde Javier Pérez de Cuellar, siendo América Latina clave en el origen de la ONU. Es el momento de América Latina y de una mujer.
P. ¿Puede pesar, para el apoyo de Kast a la candidatura, la ideología de Bachelet, que es socialista?
R. Lo que ha hecho Bachelet en su historia, en el compromiso y las decisiones que le ha tocado ocupar, particularmente en el ámbito internacional, son posiciones en sintonía con la Carta de las Naciones Unidas. Si alguien cree que la Carta de la ONU, el compromiso con los derechos humanos, la agenda medioambiental, el desarrollo sostenible, es una agenda ideológica; se equivoca.
P. ¿Por qué?
R. Porque, como ha dicho Michelle Bachelet, ella tiene un compromiso con la Carta de las Naciones Unidas. Es un consenso de los 193 países que la componen y en esa convergencia hay naciones de distintos signos políticos, miradas, ideologías y regímenes que confluyen en un espacio común que define el camino. Es una agenda civilizatoria, de prosperidad y desarrollo.

P. Si el Gobierno de Kast no impulsa la candidatura, ¿se cae la postulación?
R. El ministro Alberto van Klaveren decía que “no queremos ponernos en ese escenario”, porque en realidad creemos que no debiera ocurrir. Ahora, si sucediera, no olvidemos que es una candidatura presentada por tres países, entonces, el impulso depende de otras naciones.
P. ¿Qué pasaría si Kast retira el apoyo de Chile a la candidatura?
R. Tendrán que decidir ellos. Es una candidatura de tres países. Creemos que el diálogo y esta mirada proyectiva de que la política exterior es el escenario en el que debiéramos tratar de jugar, sobre todo cuando se trata del prestigio de nuestro país en la arena internacional, que es parte importante de la identidad, del sello de Chile. Somos un país confiable, capaces de proyectar una mirada de Estado. Eso es un activo en nuestro país, que ojalá se mantenga.
P. ¿Qué viene en adelante?
R. Hay que seguir escuchando y haciendo gestiones, y entendiendo de que así como los presidentes Lula y Sheinbaum han tenido palabras de mucho elogio, reconociendo la trayectoria de Bachelet, esperamos la misma generosidad de quienes puedan dirigir los destinos de nuestro país, precisamente porque se trata de una chilena prestigiosa.
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