Chile enfrenta un envejecimiento acelerado y en 2028 las defunciones superarán a los nacimientos
El Instituto Nacional de Estadísticas proyecta un complejo panorama para el país sudamericano, que tiene una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo: se espera que en 2026 sea de 0,92 hijos por mujer
La razón no se debe a una catástrofe ni a una pandemia o a una emigración masiva. Chile vive un proceso acelerado de envejecimiento, con una caída rápida de la fecundidad que hará que en 2028 haya más defunciones que nacimientos y que 2036 el número de su población comience a disminuir. Es decir, el país sudamericano, que hoy tiene unos 20,2 millones de habitantes, no pasará la barrera de los 21 millones de habitantes, y se proyecta que en 2070 tenga un poco menos de 17 millones residentes. Las razones de esto están en las transformaciones culturales, sociales, generacionales e institucionales que ha experimentado el país en los últimos 20 años.
Ese panorama lo dejó en evidencia el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) al presentar, hace una semana, los resultados de las Estimaciones y Proyecciones de Población, basado en tres componentes demográficos como son la fecundidad, la mortalidad y la migración. Y una de las cifras que más llamó la atención fue que en 2028, es decir, en dos años, las defunciones superarán a los nacimientos, lo que los expertos señalan como el inicio de un período de crecimiento natural negativo.
Entre los factores claves de esta nueva realidad se encuentra el aumento de la esperanza de vida en Chile. Si en 1992 era de 74,6 años, para 2026 se estima que será de 81,8 años (79,5 años para los hombres y 84,3 años para las mujeres). En 2070, en promedio, las mujeres superarán los 90 años (90,2) y la esperanza de vida de los hombres será 86,7 años (88,4 años, en conjunto).

Pero, más determinante, es la caída de la tasa global de fecundidad. En 1992 en Chile las mujeres tenían en promedio 2,4 hijos nacidos vivos. Pero ya en 2000 esa cifra estuvo por debajo del nivel de reemplazo (el valor para mantener una población estable sin depender de la inmigración), que es de 2,1 hijos. Y ha seguido bajando. En 2024 ya era de 1,06 y se espera que este año sea de 0,92 hijos por mujer, una de las más bajas del mundo. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en la región la tasa de fecundidad era de 1,8 en 2024. “Ningún país de la región ha mostrado una caída tan pronunciada [como la de Chile] en tan poco tiempo”, asegura el INE.
La socióloga Martina Yopo, especialista en maternidad, fertilidad y natalidad, dice que se trata de “cambios muy acelerados, que tienen que ver con transformaciones culturales, sociales e incluso institucionales más profundas (…). Por ejemplo, un aumento de la participación de las mujeres en el mercado laboral, pero específicamente en la educación superior. También una mayor prevalencia y legitimidad en el uso de métodos anticonceptivos, que ha sido clave en el descenso de la fecundidad adolescente”.
Ni siquiera la población migrante en el país sudamericano, que aumentó un 46,8% entre 2018 y 2023 y que ya constituye casi el 10% de los habitantes de Chile, ha logrado revertir esa tendencia de la población chilena. El estudio del INE asegura que las proyecciones apuntan a una reducción progresiva del saldo migratorio (diferencia entre inmigración y emigración) en el mediano plazo y que ésta se estabilizaría recién en 2040.
De acuerdo con información proporcionada por el INE a este periódico, “el porcentaje de nacidos vivos de madres extranjeras ha aumentado en los últimos años, llegando a representar casi un 20% de los nacimientos del país en 2022, según los datos de las estadísticas vitales”. Así, el organismo estatal concluye que la inmigración internacional “sí ha incidido en la ralentización de caída de la fecundidad”. Pero destaca que si bien las mujeres extranjeras tienen una tasa de fecundación superior a la de las chilenas su aporte “es pequeño y no logra revertir el descenso, si no que sólo atenuarlo”.

El descenso de la fecundidad ha hecho que desde hace un tiempo la pirámide poblacional de Chile no tenga forma de pirámide. Así, según el INE, en 2028 habrá más personas mayores de 65 que menores de 15 años. Mientras que en 2070 se espera que las personas de 65 años o más serán el 42,6% del total de habitantes y los menores de 15, apenas el 7,2% del total.
Para Yopo, académica del Instituto de Sociología de la Universidad Católica y doctora por la Universidad de Cambridge, por más que hagan los gobiernos y los países, la experiencia muestra que no hay vuelta atrás. “Hay que tener una cuota de realismo y asumir que no vamos a tener una fecundidad nuevamente por sobre el nivel de reemplazo”, asegura. Por lo mismo, lo que cabe es adaptarse a esa nueva realidad y prepararse a vivir en una sociedad con otras características, porque todos los sistemas sociales claves —como son salud, educación, pensiones, trabajo, economía— “están organizados bajo el principio del recambio generacional”.
“Hay que empezar a adaptar nuestros sistemas sociales clave a una realidad demográfica que llegó para quedarse, es decir, una población cada vez más reducida y más envejecida”, destaca.
De esta forma propone “volver a estimar las dinámicas de oferta y demanda en el sistema educacional, preescolar y también de educación superior” y “fortalecer la participación de las mujeres en el mercado laboral”. Considera que hay que “volver a discutir la edad de jubilación”, que actualmente está en 60 años para las mujeres y 65 años para los hombres. También “hay que invertir en un sistema de salud, donde haya una mayor planificación en torno a prevención”, y, de manera muy importante, en técnicas de reproducción asistida”, afirma.
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