Peter Mandelson renuncia a su escaño en la Cámara de los Lores presionado por el escándalo Epstein
La policía ha abierto una investigación preliminar por los manejos del exministro británico con el financiero


La presión era ya insoportable incluso para el “príncipe de las tinieblas”, que había logrado sobrevivir a numerosos escándalos durante su larga vida política. Peter Mandelson ha renunciado a su escaño en la Cámara de los Lores, tal y como le habían exigido tanto el primer ministro, Keir Starmer, como multitud de compañeros del Partido Laborista y la oposición en bloque. Su escandalosa relación con Jeffrey Epstein, y los detalles presuntamente delictivos que han surgido al publicar el Departamento de Justicia de Estados Unidos nuevos documentos del multimillonario pedófilo, han puesto contra la pared a Mandelson. El hombre que fue clave en la construcción del Nuevo Laborismo de Tony Blair ha visto cómo su atracción por el dinero y las altas esferas, así como sus amistades peligrosas, han acabado por atarparle y poner fin con escarnio a su trayectoria pública.
Mandelson estaba en situación de excedencia en la Cámara de los Lores desde que se desplazó a Washington, en febrero del año pasado. Apenas duró ocho meses en aquel puesto, al surgir las primeras pistas sobre su relación íntima y cómplice con el multimillonario pedófilo. Aunque esas informaciones, que destacaban los mensajes de ánimo enviados a su amigo después de ser condenado por acosar sexualmente a una menor, son apenas nada comparado con lo que se ha conocido esta semana.
La Policía Metropolitana había iniciado este mismo lunes una investigación preliminar sobre las supuestas filtraciones que el veterano político envió a Epstein cuando aún era miembro del Gobierno laborista de Gordon Brown, en 2009, en medio de la crisis financiera. Mandelson le sugirió en una ocasión que maniobrara para “amenazar suavemente” al entonces responsable de Economía, Alistair Darling, con el propósito de frenar una subida de impuestos sobre las bonificaciones de los banqueros.
Aunque lo que ha provocado la ira de Starmer y su equipo en Dowing Street ha sido conocer que Mandelson envió al financiero el correo electrónico confidencial que un asesor económico del entonces primer ministro Brown envió a éste con el plan para la venta de determinados activos inmobiliarios del Estado. El propósito era lograr dinero para aliviar la deuda, pero la información privilegiada hubiera ayudado a Epstein a lograr pingües beneficios para sus multimillonarios clientes.
Starmer ha expresado este martes su rabia por el asunto a los miembros del Ejecutivo y se ha mostrado dispuesto a impulsar una investigación para llegar hasta el final sobre los manejos de Mandelson, a quien cometió el error de nombrar embajador en Washington antes de que estallara todo el escándalo de su relación con Epstein.
El primer ministro ha lamentado este martes ante los miembros de su Gobierno que “Mandelson hubiera decepcionado a todo el país”, y se ha asegurado de que uno de sus portavoces transmitiera públicamente esta decepción, así como la satisfacción ante el hecho de que el político ya no fuera miembro de la Cámara de los Lores. En cualquier caso, retiene su título de Lord, y sería necesario un acto legislativo para arrebatárselo.
Todos los partidos de la oposición habían reclamado en bloque que se abriera una investigación en toda regla para llegar hasta el final respecto a las presuntas maniobras de favor llevadas a cabo por el veterano político en interés de su amigo Epstein.
Mandelson se ganó su apodo de “príncipe de las tinieblas” durante las décadas de política activa en las que demostró con creces su habilidad para tejer alianzas, establecer conexiones y codearse con los poderosos. Aunque venía de una fuerte tradición familiar laborista, su obsesión por el dinero y el lujo eran mayores que su vocación de servicio público. “No tenemos ningún problema en que la gente se haga asquerosamente rica”, dijo en 1998. Una frase que le perseguiría toda su vida, a pesar de que cada vez que se la recordaban, protestaba porque la leyenda se hubiera olvidado de añadir la última parte de la cita: “...siempre que pague sus impuestos”.
Los hechos que se han conocido en los últimos días, incluido un préstamo que Epstein le concedió de 75.000 dólares, o el dinero que el financiero destinó a sufragar los gastos educativos del entonces novio y hoy esposo de Mandelson, Reinaldo Avila da Silva, muestran que su afán por la redistribución económica era aún mayor cuando el beneficiario era él.
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