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Cäcilie Schildberg, politóloga: “Esperamos que la faceta más pragmática y moderada domine al Gobierno de Kast”

La representante en Santiago de la Fundación Friedrich Ebert, ligada al Partido Socialdemócrata alemán, aborda con cautela —y alguna duda— la llegada de la nueva Administración de derechas a La Moneda

Cäcilie Schildberg en Santiago (Chile), el 9 de marzo.CristobalVenegas

Cäcilie Schildberg (Essen, Alemania, 49 años) parece consciente de las dificultades de sus interlocutores chilenos para pronunciar su nombre: Tse-tsi-li-e. También, de que usa a veces la primera persona del singular —“yo creo”— y a veces, la primera del plural —“esperamos que”— aunque la convicción sea la misma: como representante en Chile de la centenaria Fundación Friedrich Ebert [Friedrich Ebert Stifung, FES], ligada al Partido Socialdemócrata alemán (SPD), esta doctora en ciencia política hermana la opinión propia con la posición organizacional.

Llegó a Chile días antes de que Gabriel Boric asumiera el Gobierno, hace cuatro años. Ya desde 2010 trabajaba en la FES, cuyas oficinas locales se ubican en una espaciosa casa esquina de mediados del siglo XX, en el municipio de Providencia. La tarde de este lunes recibió ahí a EL PAÍS, instalada en una oficina donde se impone un retrato fotográfico de Friedrich Ebert, presidente de Alemania entre 1919 y 1925. Entrados en materia, asoma una Schildberg cordial en el trato y aplicada en las respuestas.

Cuenta que la cooperación de la FES en Chile tiene que ver con “actores que comparten los valores básicos que tenemos”, dígase valores progresistas. Actores que van “de la centroizquierda a la izquierda”, aunque también se entienden con gente en torno a la Democracia Cristiana (DC) y al Partido Comunista (PC). “Nuestras contrapartes son centros de pensamiento como Rumbo Colectivo, Fundación Nodo XXI y el Instituto Igualdad”, precisa.

Pregunta. Ya encima del cambio de mando, ¿qué escenario político se dibuja hoy en Chile?

Respuesta. Un escenario bastante estable: hay una economía estable, una democracia que funciona bien, con instituciones validadas. Siempre habrá desafíos, que ya ha vivido el Gobierno de Boric y que deberá enfrentar el próximo, como la seguridad, pero Chile sigue siendo uno de los países más estables de la región.

P. ¿Advierte temor?

R. Sobre todo en nuestras contrapartes de la sociedad civil chilena hay temores. Todavía no sabemos cómo se va a posicionar el próximo Gobierno y hemos visto diferentes facetas de José Antonio Kast. El Gobierno de emergencia fue un eslogan de campaña muy exitoso; pero viendo datos, como la inflación, no se sostiene la tesis de un país al borde del caos. Hubo una estrategia de campaña que funcionó bien, dada la crisis de seguridad, pero incluso en ese aspecto ha habido noticias de mejora, como la disminución en los homicidios.

P. Para la presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, el verdadero Gobierno de emergencia fue el de Boric.

R. No hay una situación de emergencia en Chile: hay un problema de seguridad, con nuevas formas de delitos y de crimen organizado, que son muy serias y que deben abordarse, pero yo sería cuidadosa con ese término.

P. El ‘cordón sanitario’ de la izquierda frente a Kast funcionó en 2021, no así en 2025, donde además hubo un candidato a su derecha. ¿Qué viene?

R. Se necesita un diálogo: esperamos que se dé en el Parlamento y que se puedan construir acuerdos amplios, pero no sabemos si eso va a pasar. También hay organizaciones feministas, oenegés de la sociedad civil, preocupadas por las reformas sociales, por posibles retrocesos en derechos de las mujeres. Pero tenemos que ver cómo se va a posicionar el nuevo Gobierno respecto a estos temas.

P. A propósito del quiebre del presidente electo con Boric previo al cambio de mando por el caso del cable chino, hay quienes distinguen entre un Kast acusador, impugnador, y otro moderado, pragmático.

R. Esperamos que la faceta más pragmática y moderada sea la que domine en este Gobierno. Lo digo desde la fundación, pero también desde Alemania, porque tampoco se sabe bien qué dirección va a tener este Gobierno en política exterior; y con el reciente viaje de Kast a EE UU, uno puede tener dudas respecto de cuál va a ser su posicionamiento. Hasta ahora, Chile ha colaborado con Europa, y uno se pregunta si eso seguirá siendo así.

P. ¿Qué le sugiere al nuevo cuadro de las derechas chilenas?

R. Están en una reestructuración o reorientación, porque tenemos otra extrema derecha, la de Johannes Kaiser, que no entró al Gobierno. No sabemos cuál será su rol y cómo presionará desde la derecha al Gobierno, ni que pasará con la UDI [un partido de la derecha tradicional], que estará a la izquierda de esa derecha. Se ha dicho que esto podría moderar al Gobierno, un poco como pasó con Giorgia Meloni en Italia, que para tener mayorías necesitó a distintas fuerzas. Ahora que tuvieron más votos, los republicanos han mejorado su posición, mientras la UDI ha decaído un poco. Pero en Chile eso puede cambiar en cuatro años.

P. ¿Qué papel podría jugar el Partido de la Gente (PDG)?

R. Tras leer sobre las [próximas] elecciones [presidenciales] en Colombia, donde también el centro está muy debilitado, yo creo que la pregunta por el centro político también será muy importante en Chile: ¿Quién va a tomar ese espacio y cómo? Habrá que ver si el PDG puede mantener este espacio, si se va a desarmar —como ya ha ocurrido— o si van a negociar todo. Será interesante también ver qué hará la izquierda: si logran coordinarse y, por lo menos, tener unidad en algunos temas.

P. ¿Ha visto una reflexión en la izquierda?

R. Ha habido un proceso de reflexión y de revisión de la experiencia que tuvieron. Ahora, probablemente vamos a tener diferentes oposiciones que intentarán coordinarse, y espero que lo logren en puntos clave para la izquierda, para la ciudadanía y para el país. Que sean constructivos, con propuestas. Espero que se pueda salir de esta lógica de las oposiciones muy duras, porque la actual oposición también ha sido muy dura. Uno no puede quedarse siempre en esta lógica de ataque y contraataque, que no sirve y que la gente tampoco valora. Pero eso no solamente depende de las izquierdas.

P. ¿Y cómo prevé la movilización en las calles?

R. Dependerá mucho del [nuevo] Gobierno, de que logre dialogar con la sociedad civil. Si deja de lado este diálogo, puede ser difícil, porque es un canal muy importante para expresar lo que la ciudadanía necesita, para que esta se sienta incluida y considerada desde el Gobierno. Sería fatal si no trabajara en acercase a la sociedad civil. Como en Chile ya hay una distancia bastante grande entre la política y la ciudadanía, creo que sería inteligente mantener esos diálogos.

P. En una columna de noviembre, usted planteó que “un error central de la izquierda chilena” fue su incapacidad de “transformar la ira social en un progreso concreto y tangible”, a propósito del fallido proceso constituyente de 2021 y 2022.

R. Creo que esa fue una oportunidad histórica que se perdió, lamentablemente, aunque la derecha también dejó pasar una ocasión en 2023, pero ellos no tenían tantos problemas con la Constitución. En Europa hubo mucho interés en este proceso: Chile fue el ejemplo de un proceso extraordinario, y eso se perdió. Fue un golpe duro para el mundo progresista en Chile, donde ha habido reflexiones y aprendizajes que seguirán después del Gobierno [de Boric]. Y también puede verse que la ciudadanía chilena no quiere ideologías extremas: quieren soluciones para sus problemas del día a día.

Ahora, la derrota del proyecto constitucional fue difícil, pero Chile era otro en ese momento. El enfoque cambió mucho por la crisis de seguridad, y fue difícil para el Gobierno reinventarse en un nuevo escenario. Y, claro, uno podría decir que se necesitan de antemano estrategias en todos los ámbitos, pero eso también se le podría decir al nuevo gobierno, que dice que solo quiere gobernar en tres temas, y eso tampoco va a ser posible. En primer lugar, va a ser difícil cumplir con las promesas hechas en estos pocos temas, porque son problemas muy complejos, y segundo, los demás temas van a venir igual: ahí se van a tener que posicionar, lo que va a ser difícil con la nueva composición del Parlamento.

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