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DONALD TRUMP
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La hora de los depredadores

Hombres brutos, bárbaros, analfabetos funcionales, deliran con conquistar países como si el mundo fuera un juego de Risk

Hoy quiero recomendarles el libro que lleva el mismo título de esta columna. Y eso que solo recomiendo libros cuando realmente me han emocionado. Y si me he emocionado, en este caso, es porque Giuliano de Empoli pone en palabras nuestra época. Le saca una instantánea al presente político, cultural y emocional y nos la pone enfrente. Eso lo hace describiendo los trajes de los hombres más poderosos del mundo al asistir a la Asamblea General de la ONU el año pasado. Y digo hombres porque son hombres. Nayib Bukele, Donald Trump, Nicolás Maduro, Vladimir Putin, Xi Jinping, Mohamed bin Salmán, Javier Milei. Todos hombres. Todos depredadores.

Un ardor guerrero se expande como fuego en el bosque. Como si de la excepción, la violencia autoritaria y la ruptura de las reglas de juego estuviese pasando a ser la regla. Porque ya no es solo cosa de regímenes aislados. Ahora hay una urgencia, un afán conquistador, vengador, destructor. Vladimir Putin ocupó Crimea en 2014, con ello rompió el tabú que prohibía a un país recurrir a la fuerza para modificar sus fronteras, dice de Empoli. La invasión a Ucrania en 2022 ratificó este mensaje. Y con ello, la guerra volvió a estar de moda. Ahora quienes la invocan ganan elecciones. Hombres brutos, bárbaros, analfabetas funcionales, deliran con conquistar países como si el mundo fuera un juego de Risk y se lanzan a la caza de otro territorio por el petróleo, por el agua, por el oxígeno, por lo que sea que quieren poseer y solo quieren comprobar que pueden hacerlo a punta de fuerza bruta.

En los últimos cinco años el gasto público en armamento ha tenido un incremento del 34% a nivel mundial. El ataque cuesta cada vez menos que la defensa. Irán está más cerca de la bomba nuclear que nunca. Rusia amenaza de forma velada con ella en su agresión a Ucrania. La inteligencia artificial puede ser utilizada para crear armas biológicas, químicas, radiológicas y nucleares. Entretanto, fenómenos del momento como Nayib Bukele se autodenominan “el dictador más cool del mundo mundial”, y muchos lo llaman “el milagro Bukele” por haber reducido todos los indicadores de criminalidad en El Salvador. ¿Pero a cuenta de qué? ¿A cuenta de quién? ¿Violando los derechos humanos de cuántos? Estas preguntas parecen haber perdido piso. Ya no parecen importar. Solo importan los resultados, no los procesos. Hay que avanzar con el acelerador a fondo en un mundo predador por ni decir caníbal, donde la lógica de los autócratas parece ser la de aniquilar antes de ser aniquilados. Como si estuviéramos en una película de Ciencia Ficción. Pero no estamos viendo Los juegos del hambre. No estamos viendo Avatar, donde los depredadores somos los humanos acabando con otras especies vivas, somos nosotros mismos en el año 2026 en tiempo real y esto está pasando.

En el mundo en que vivimos la emergencia parece no dar tregua. Y entonces llegan los villanos con sus trajes desquiciados, como el de Bukele en la Asamblea de la ONU hace dos años, mitad Guerra de las Galaxias, mitad Simón Bolívar, el superhéroe de nuestros días en túnica púrpura aparece para prometer salvarnos cuando más lo necesitamos. Vienen a salvarnos de la criminalidad, de la inmigración, del desplazamiento forzado, de ser refugiados, del desempleo, de la ruina, del hambre, de los codeudores, de la hipoteca, de la inflación, del coste de la vida. Vienen armados de promesas y de misiles y de bombas para cumplirlas. Es como si el Aladino de nuestra infancia ahora apareciera con una metralleta y una sonrisa tierna para garantizarnos que si dejamos todo en sus manos, la historia tendrá un final feliz.

La condición que nos impone este nuevo ídolo satánico es la de no hacer preguntas, solo entregarnos por completo a su voluntad. Y entonces aparece Donald Trump invadiendo Venezuela para llevarse a Nicolás Maduro sin importar que con ello esté rompiendo todas las reglas del juego, poniendo la democracia en peligro y violando derechos de lesa humanidad. ¿Y ahora qué sigue? ¿China irá por Taiwan? ¿Israel terminará de arrasar a Palestina? ¿Rusia se apoderará de Ucrania? Todas esas películas que vemos en la cama un domingo por la noche, las que nos hacen temer lo peor, son la realidad que está ocurriendo allá afuera. Pero es como si no nos diéramos cuenta. Lo cierto es que el futuro más temido está pasando ahí afuera, ya comenzó.

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