Juan Pablo Guanipa: “No tengo dudas: Venezuela va hacia unas elecciones”
El dirigente opositor cercano a María Corina Machado sostiene que ya está en marcha una transición política y que el chavismo ha perdido capacidad para imponer condiciones

Juan Pablo Guanipa, uno de los dirigentes más perseguidos por el régimen chavista, cuenta que, de los 260 días que pasó en la cárcel, los primeros 21 fueron particularmente infernales. Estuvo en una celda de 3x3 metros en la sede de la Policía Nacional Bolivariana de Maripérez, al norte de Caracas. La recuerda como una ergástula inmunda: calcinante de día, helada de noche, sin inodoro ni agua corriente, infestada de zancudos. Le pusieron un uniforme y pasó 21 días sin bañarse.
Tras ese período, afirma, el director del penal accedió a mejorarle las condiciones de reclusión. Le permitieron recibir comida de su familia, libros y salir al patio a tomar sol. En la cárcel, Guanipa se impuso una rutina para organizar el tiempo en cada rincón de la celda, con un cronograma de tareas que lo llevó a hacer ejercicios anaeróbicos por primera vez en su vida.
Abogado egresado de la Universidad del Zulia, Guanipa (Maracaibo, 61 años) es un político formado en el humanismo cristiano y hoy uno de los dirigentes nacionales de Primero Justicia. Suele recibir elogios por su firmeza y su aplomo frente al chavismo. En los últimos años ha encontrado una coincidencia de propósitos con María Corina Machado, y desde 2022 es uno de sus colaboradores más estrechos.
Pregunta. ¿Siente que el país camina hacia una transición política o, de nuevo, la oposición está contando los pollos antes de nacer?
Respuesta. Creo que estamos en un proceso de transición. Se está dando por etapas. A veces no vemos que deben cumplirse condiciones previas para que se dé ese proceso electoral. Estados Unidos, que ha pasado a ser un actor fundamental en la política interna, lo ha dicho. Marco Rubio lo ratificó en su reunión con los países del Caribe: vamos a una consulta electoral.

P. ¿No sigue el mundo militar demasiado alineado con los objetivos del chavismo?
R. En todos los centros de votación destinados a policías y militares en las elecciones presidenciales de julio de 2024 ganó Edmundo González. El anhelo de cambio es masivo en todos los estratos del país. Hay un Alto Mando comprometido con el régimen, cierto: ellos tendrán que salir. Percibo en el mundo militar un enorme hastío con todo lo que ha pasado. Estados Unidos tiene respecto a Venezuela prioridades económicas y políticas. Puede que hasta este momento hayan pesado más las económicas, como mecanismo de estabilización. Pero vamos hacia la agenda política, sin dudas.
P. ¿Llegó a imaginar que pasaría muchos años preso?
R. Siempre. Pensaba mucho en mi familia. Tengo cinco hijos y una nieta. Hemos pasado por procesos difíciles en los últimos tiempos; mi esposa falleció de cáncer hace poco. Este año se graduaron mis hijos gemelos, que tienen 16 años. Dejé de verlos y ahora están crecidos, casi que ni los reconocía. Antes de caer preso pasé 10 meses en la clandestinidad, en condiciones muy duras. En ese tipo de situaciones uno no sabe cuándo va a salir.
P. ¿Qué opina de la ley de amnistía y de la apertura política que ensaya el chavismo?
R. Si ya habían soltado a cientos de personas antes de aprobar la ley de amnistía, eso quiere decir que la ley no hacía falta para hacerlo. Lo necesario es voluntad política, disposición. Redactan una ley que establece límites y excepciones. Hay civiles y militares que no gozarán del beneficio. Tampoco las personas en el exilio. Es una ley incompleta.

P. ¿Qué opina de la invitación que le hizo Donald Trump a Enrique Márquez para asistir al discurso del Estado de la Unión?
R. Trump necesitaba mostrar a Estados Unidos los alcances y beneficios de la incursión en Venezuela. Para eso invitó a un preso político, una personalidad importante, que fue candidato presidencial y llegó a enfrentarse a Nicolás Maduro en el Tribunal Supremo de Justicia. Es lógico que lo haya hecho, y me parece que está muy bien.
P. Hay quienes especulan con que se trata de un mensaje sobre cómo en Estados Unidos estarían interpretando una transición política.
R. No lo creo. Los partidos democráticos podemos conducir este proceso. El procedimiento que debemos adelantar es el que está en la Constitución: se declara la vacante absoluta y se llama a elecciones. En mi opinión, el proceso iniciado el 22 de octubre de 2023, que generó las elecciones primarias y produjo la victoria de María Corina Machado, no ha concluido. Es muy legítimo que ella sea la abanderada del movimiento democrático. Esto se va a resolver con unas elecciones. Marco Rubio lo ha dicho con claridad.
P. Para el chavismo la posibilidad de que María Corina Machado sea candidata presidencial está descartada.
R. Ellos ya no están en condiciones de poner exigencias. Las cosas han cambiado. Oprimieron a este país e impusieron su voluntad por la fuerza, pero ahora hay actores más fuertes que ellos. Esa es la realidad.
P. ¿No le preocupa que la soberanía del país quede atrapada de esa manera por una potencia extranjera?
R. Yo lo veo como algo temporal. Estados Unidos, que a mi juicio se arriesgó, incursionó en Venezuela y sacó a Maduro, tiene cosas que decir sobre este problema. Se irán cuando se estabilice la situación y, luego de las elecciones, tendremos una relación normal y fluida con ellos. Como la debemos tener con Occidente, que es el espacio cultural natural de Venezuela, el occidente democrático.
P. ¿Qué opinión le merece el trabajo de los sectores de la oposición que han decidido participar en elecciones organizadas por el régimen?
R. No han tenido la altura que exige un momento tan delicado. Si decimos ser demócratas y se organiza una consulta ciudadana masiva en 2023, en la cual María Corina Machado gana con el 90% de los votos, ¿por qué no acatamos el dictamen popular? Algunos lo dicen abiertamente: que es fundamental estabilizar la economía y dejar las elecciones para 2030. Parece que creen que, para su sobrevivencia, es mejor mantener ahí a Delcy Rodríguez.

P. ¿Estaría dispuesto a formar parte de una agenda de reconciliación nacional?
R. Estoy dispuesto a reconciliarme con quien sea, pero con la verdad por delante. No me van a venir con el cuento de que los dos extremos cometieron errores y se hicieron daño por igual. No, señor. Aquí hay un grupo poderoso y minoritario enquistado en el Estado que ha reprimido a un país entero y gobierna de forma ilegal.
P. ¿Ha debatido estos temas con su hermano Tomás Guanipa, cercano políticamente a Henrique Capriles?
R. No. Nos vimos por última vez el día en que Pedro, mi hermano, que también estuvo preso, salió en libertad. Tomás y su esposa me llevaron comida y libros a la cárcel, estuvieron pendientes de mí, fueron solidarios. En lo político tenemos muchas diferencias. No me niego a que haya conversaciones: si queremos unir al país, tenemos que empezar por unir a la familia.
P. ¿No teme que lo vuelvan a encarcelar?
R. La forma en que me detuvieron para llevarme a arresto domiciliario, luego de haber sido excarcelado, fue humillante e inaceptable. Pensé que podía morir. Claro que puede volver a pasar: ellos todavía tienen el control de las fuerzas policiales. He sido muy claro en la defensa de mis derechos. Uno tiene derechos, y tiene derecho a defenderlos
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