Ir al contenido
_
_
_
_

De niña secuestrada en la selva a superviviente: “No quiero convertir el dolor en mi identidad”

Nada Itrab, rescatada con 9 años, escribe un libro con la periodista Neus Sala sobre su rapto, posterior calvario y resurrección

Nada Itrab, acompañada de la periodista Neus Sala, en el acto presentado por la reportera Mayka Navarro.Rebeca Carranco

La fiscal no había vuelto a ver a Nada desde que le hizo aquella trenza camino del hospital, en marzo de 2014. Acababa de llegar a España desde Bolivia, donde había estado siete meses secuestrada. “No me salió muy bien, no tenía ni idea de cómo hacer trenzas”, admite la fiscal, ante un auditorio lleno hasta la bandera en el espacio para las mujeres La Ciba, de Santa Coloma de Gramenet. En realidad, solo quería reconfortarla. De espaldas al público, la fiscal Laia Ladrón se dirige a ella. “He venido por ti”, le dice. “Y me falta darte un abrazo”, añade. Nada Itrab tenía 9 años cuando la fiscal, los Mossos y la Guardia Civil se conjuraron para sacarla con vida de la selva boliviana donde la había llevado su secuestrador. Ahora, a sus 22 años, solo desea que lo que ella sufrió valga para ayudar a otros niños y niñas. “No quiero convertir el dolor en mi identidad”, repite Nada, que se niega a ser víctima. “Soy superviviente”, se repite.

El auditorio viaja por un momento al pasado. A aquel septiembre de 2013, cuando sus padres denunciaron su desaparición. “Estuvimos día a día trabajando para su rescata”, explica la fiscal, sobre el equipo que formaron hace ya más de 12 años. Por primera vez, están juntos de nuevo. La excusa es la presentación del libro que Nada ha escrito junto a la periodista Neus Sala. En Yo soy Nada (Penguin) explican el secuestro, la liberación, su segundo calvario, y su segundo rescate. “Quiero que cualquier que lea el libro sueñe con cambiar el mundo”, afirma Nada, que expresa su voluntad constante de “denunciar la realidad” de la trata. “Desde mi privilegio de estar bien, no podía quedarme con esto solo como una pesadilla”, afirma.

En el público, la escucha el comandante de la Guardia Civil José Miguel Hidalgo, y su binomio inseparable en la UCO, Fandiño. Ambos viajaron a Bolivia dos veces, se subieron a un helicóptero, se adentraron en una “selva tropical inmensa”, hasta lograr rescatarla. Desde Barcelona, el equipo de secuestros de los Mossos d’Esquadra, liderado por el inspector Jordi Domènech, iban nutriéndoles de todos los detalles que conseguían con la familia y los pinchazos telefónicos. “Estábamos autorizados, pero por un tema económico, no nos dejaron viajar”, rememora el inspector, rodeado de los siete mossos con los que investigaron el secuestro.

Un caso diferente, en el que instinto policial sirvió para acelerar el proceso. Porque a Nada la metieron sus propios padres en la boca del lobo. Grover, un vecino supuestamente bien intencionado, dijo que se la quería llevar a Bolivia unos días. Y ellos firmaron ante notario un papel que lo autorizaba. Siete meses después, seguía sin volver, el vecino quería casarse con ella, y los investigadores sospechan que, además de esclavizarla trabajando en campos de coca en la selva, la agredió sexualmente. Sus padres también fueron condenados.

En 2014 la rescataron, luego volvió a España, estuvo en tutelada por la Generalitat, en la Dgaia, y sufrió una segunda etapa en la “que perdió la ilusión”, explica la periodista Neus Sala. Con más de 35 años a sus espaldas como periodista de sucesos, Sala decidió un día, hace cuatro años, saber qué había sido de aquella niña. La buscó, la encontró y descubrió… “Que no estaba legalizada, la habían regresado a sus padres, vivía en una casa ocupada, sin agua, sin luz. Que no podía seguir estudiando porque no tenia dinero para pagarse la facultad. Que no tenia cama, a veces no podía cenar”.

Neus primero llamó a la puerta de los políticos. “Nadie me respondió”, se queja. Así que luego recurrió “a los que siempre responden”, los policías que en el pasado ya la habían ayudado, como el comisario de la policía ya jubilado José Jacinto Pérez, conocido como Pepe de homicidios. Con ellos, logró regularizar su situación, buscarle apoyo, y después ya que La Ciba buscase un lugar para Nada en el que vivir. “Una vez hecha la historia mediática, apareció Igualdad. La DGAIA no ha aparecido aún”, denuncia la periodista. “La Nada es la cara de la trata, su voz”, repite, sobre la “víctima más empoderada” que ha conocido.

“El sistema ha fallado con ella. Debería haberla apoyado”, se queja el comandante de la Guardia Civil Hidalgo, sin miedo de que la primera fila esté llena de altos cargos de la administración. Desde la consejera del Interior, Núria Parlon, hasta el delegado del Gobierno, Carlos Prieto, o el general de la Guardia Civil, Pedro Pizarro. “Está claro que el sistema falló después”, admite la fiscal Ladrón. Pero a renglón seguido añade que “hubo mucho esfuerzo en su momento”, con policía, fiscalía y el juez al unísono para rescatar a una niña marroquí, perdida en una selva de Bolivia. Admite que se siente culpable por los pesares posteriores de Nada. “La atención a las víctimas debe ser integral y holística”, sigue. Pero también quiere defender el esfuerzo conjunto que hicieron en su día: “Logramos cosas tan imposibles como salvar a Nada”.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_