El año en que Pemex tuvo un respiro: la petrolera estatal de México reduce su deuda un 13% de la mano del Estado en 2025
Los resultados de la firma reflejan el saneamiento financiero estatal al mismo tiempo que su declive en la producción de hidrocarburos


Petróleos Mexicanos (Pemex) ha conseguido un breve respiro ante la titánica misión de salir a flote. La petrolera estatal ha mostrado el descenso de su deuda financiera hasta ubicarse en los 85.200 millones de dólares en 2025, un 12,7% menos que en 2024 cuando el indicador se situaba en 97.600 millones de dólares, según los resultados publicados por la firma este viernes. El espaldarazo que el Gobierno mexicano ha dado en los últimos meses a la petrolera con su plan para sanear la deuda de la empresa, gestionado desde la Secretaría de Hacienda, se ha reflejado en sus finanzas, a pesar de que la petrolera todavía mantiene una importante deuda con sus proveedores, registra pérdidas y continua con el declive de su producción.
La Administración de Claudia Sheinbaum emprendió en 2025 un plan para apuntalar las finanzas de la petrolera. La Secretaría de Hacienda diseñó un nuevo régimen fiscal con apoyos para la firma, además emitió notas precapitalizadas, realizó compra de bonos y creó un fondo para la inversión. Así, Pemex ha esquivado un nuevo año presionado por su impagable deuda. “Si el Gobierno federal no pusiera el hombro, Pemex estaría en franco declive”, apunta el consultor de energía Gonzalo Monroy. Los directivos de la petrolera no han dejado claro a los inversionistas hasta cuándo el Estado mexicano seguirá a cargo de la refinanciación de la deuda. La presidenta mexicana ha estimado que podría ser en 2027. “Con la información que se presentó hoy, creemos que el programa de apoyo podría estar garantizado hasta el final del sexenio, en 2030″, añade Monroy.
El relevante papel que el Gobierno mexicano ha tomado en el reflote de la petrolera también se ha reflejado en la deuda a proveedores que la firma mantiene. Pemex reporta que en 2025 ha pagado unos 33.700 millones de dólares con recursos propios, pero principalmente a través de un programa ejecutado por Banobras. La empresa estatal cuenta con unos 14.500 millones de dólares a través de esta herramienta para cubrir sus compromisos y ya ha utilizado 11.140 millones. “Este esfuerzo integral brindó mayor certidumbre a proveedores y contratistas, asegurando continuidad operativa y fortaleciendo la cadena de valor”, señala Pemex en un comunicado. La petrolera todavía adeuda en este rubro unos 24.000 millones de dólares.
La fragilidad de la petrolera estatal ha quedado a la vista también para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que en su último análisis sobre México, publicado esta semana, advierte del riesgo que supone para el Gobierno mexicano seguir con el respaldo financiero estatal. “La situación financiera [de Pemex] sigue siendo difícil, ya que la producción ha seguido disminuyendo y la liquidez ha sido insuficiente para cumplir con las obligaciones de deuda, tanto financieras como con proveedores, y mantener los proyectos en curso. Como se recomendó en anteriores Estudios Económicos de la OCDE sobre México, cualquier apoyo adicional a Pemex debe estar estrictamente condicionado a la mejora de su estrategia comercial y estructura de gobernanza, con el fin de limitar los costos fiscales adicionales”, señala la organización en su reporte.
Pemex ha mostrado en su último informe que su producción de hidrocarburos continúa en caída libre con una extracción de 1,6 millones de barriles diarios, un descenso de un 1,3% respecto al año anterior. La firma tiene como meta alcanzar los 1,8 millones de barriles diarios al cierre del Gobierno de Sheinbaum, sin embargo, esa misión se vislumbra compleja ante el declive de algunos de sus pozos, la antigüedad de la infraestructura y la reducida capacidad de inversión de la firma. “Sigue el declive de la plataforma de producción, no hay mayor inversión en nuevos pozos, las inversiones siguen registrando retrocesos año con año. Si quieren que Pemex sea independiente financieramente a partir del 2027, el reto es complicado porque la trayectoria operativa de Pemex no parece que vaya a dar para eso”, indica Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO).
El Gobierno mexicano ha apostado desde el 2025 a la celebración de contratos mixtos con la iniciativa privada. La petrolera ha firmado siete alianzas con empresas del sector energético –entre quienes destaca Carso Energy, la división de energía del magnate Carlos Slim– que aportan capital y tecnología para la exploración y explotación de diversos pozos en el país. Pemex así se asegura una participación del 40% en cada uno de los proyectos y consigue sumar barriles a su menguante producción. “Fomentar las alianzas privadas es un paso positivo, pero los nuevos proyectos podrían tardar alrededor de siete años en dar resultados, y se necesitan cambios adicionales para mejorar significativamente la posición financiera a corto plazo de la empresa”, advierte la OCDE. El esquema fue diseñado por la Administración de Sheinbaum a medio camino para atender también la demanda del sector privado por participar en la industria energética, un plan que quedó truncado tras la llegada de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) a la presidencia de México.
La petrolera estatal de México lleva en crisis desde principios del siglo XXI. Cada administración ha emprendido un plan distinto para mejorar su posición en el mapa global energético. La estrategia de Sheinbaum ha mostrado avances en la parte financiera: las firmas calificadoras han mejorado su nota. “Le suben la calificación por su cercanía al Gobierno, que es quien pone el dinero”, apunta Monroy. Al mismo tiempo, Pemex ha vuelto después de siete años al parqué de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) con una emisión de 31.500 millones de pesos para mejorar su perfil de deuda y diversificar las fuentes de su financiamiento.
“Pemex está cumpliendo y está avanzando. Tiene la capacidad para transformarse y sanear sus finanzas”, ha mencionado este viernes el director de la petrolera, Víctor Rodríguez Padilla, en una llamada con inversionistas. Los resultados de 2025 muestran las dificultades que la firma sigue enfrentado para salir adelante–sus pérdidas netas ascienden a 2.600 millones de dólares– al mismo tiempo que desvelan el golpe de timón que el Gobierno mexicano ha dado en los últimos meses en una nueva apuesta que reflejará sus efectos en los años por venir.
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