La operación en Venezuela para capturar a Maduro amenaza con ensanchar el cisma en el movimiento MAGA
Sectores de las bases republicanas y algunos políticos del partido cuestionan la coherencia de la intervención en el país sudamericano con la promesa de poner a “Estados Unidos primero”


En los círculos MAGA (Make America Great Again, como se conoce al movimiento de base de apoyo al presidente Donald Trump), estos días el debate es en gran medida semántico: ¿Qué significa realmente el lema “America First” (Estados Unidos primero), una parte central de la ideología trumpista? Algunos argumentan que significa absoluto aislacionismo, y que, por lo tanto, la operación en Venezuela en la madrugada del sábado para capturar al presidente Nicolás Maduro y los posteriores comentarios de que Estados Unidos va a “dirigir” el país sudamericano, es una traición a la promesa de campaña de Trump de priorizar sobre todas las cosas los asuntos que aquejan a la población estadounidense directamente. Otros rechazan la acusación de incoherencia y defienden que la intervención en el país sudamericano está inherentemente dentro del interés nacional, abrazando la renovada Doctrina Monroe, ahora rebautizada como Donroe por el presidente Trump.
El debate puede ser semántico, pero hurga en las grietas de una de las columnas vertebrales del trumpismo y amenaza con ensanchar los cismas que han ido aquejando a la coalición MAGA en este primer año de la segunda presidencia Trump; como el manejo de la saga Epstein, el apoyo irrestricto a Israel, el rescate a Argentina o los ataques a la infraestructura nuclear iraní. Desde que emergió como candidato presidencial por sorpresa hace ya más de una década, Trump ha criticado las incursiones estadounidenses en Iraq y Afganistán para reemplazar los gobiernos de ambos países como errores capitales de la política exterior estadounidense. Y, en general, ha rechazado el involucramiento directo de Estados Unidos en conflictos extranjeros. En ese contexto, la operación de captura de Maduro y la volátil situación que ha generado parece ser una instancia de exactamente lo que lleva años criticando con vehemencia.
La cuestión ha requerido la intervención del vicepresidente J.D. Vance, que ha explicado lo que parece ser la posición oficial. En una publicación en X, intentó zanjar la discusión elaborando los argumentos que defienden que la operación para capturar a Maduro, y, más ampliamente, la presión militar que se ha puesto sobre Venezuela en los últimos meses, está justificada al estar en el supuesto interés nacional de acabar con el narcotráfico, aunque los expertos señalan que las drogas que salen de Venezuela son relativamente pocas y dirigidas principalmente a Europa.
El texto estaba alineado con la que es la línea oficial desde hace meses y respondía claramente a las dudas sobre si presionar a Venezuela es la manera más efectiva de enfrentar el narcotráfico. Pero también introducía una idea estrenada en los últimos días por Trump: entrar a Venezuela es también recuperar el petróleo legítimamente estadounidense, supuestamente robado por el régimen chavista. “Veo muchas críticas sobre el petróleo. Hace alrededor de 20 años, Venezuela expropió propiedad petrolera estadounidense y hasta hace poco ha usado esa propiedad robada para financiar sus actividades narcoterroristas. Entiendo la ansiedad sobre el uso de la fuerza militar, ¿pero se supone que simplemente vamos a permitir que un comunista nos robe nuestras cosas en nuestro hemisferio sin hacer nada? Los grandes poderes no actúan así”, escribió Vance.
You see a lot claims that Venezuela has nothing to do with drugs because most of the fentanyl comes from elsewhere. I want to address this:
— JD Vance (@JDVance) January 4, 2026
First off, fentanyl isn't the only drug in the world and there is still fentanyl coming from Venezuela (or at least there was).
Second,…
Pero los mensajes de los más altos miembros del Gobierno de Estados Unidos no han estado completamente en línea entre ellos. El propio presidente Trump inicialmente dijo que Estados Unidos iba a “dirigir” Venezuela. Pero más adelante, el secretario de Estado, Marco Rubio, dio unos pasos hacia atrás, señaló que no había tropas estadounidenses en territorio venezolano y aseguró que estarían negociando con Delcy Rodríguez, que ha asumido este lunes como presidenta en sustitución de Maduro.
La opacidad sobre lo que viene después ha sido el blanco de las críticas de Steve Bannon, el ideólogo que acompañó a Trump en sus inicios políticos y todavía es una figura eminente en el ecosistema MAGA a través de su pódcast, con millones de oyentes. “La falta de un marco claro para el mensaje sobre una posible ocupación tiene a la base desconcertada, por no decir enfadada”, afirmó Bannon, en comentarios al New York Times. “Mientras que el presidente Trump defiende la defensa hemisférica, Rubio confunde con su discurso sobre la eliminación de Hamás y Hezbolá”. En su pódcast, elogió la ejecución de la operación militar, pero también soltó el interrogante sobre si la situación actual podría derivar en algo como el “fiasco en Iraq bajo Bush”.
Entre los influencers trumpistas más jóvenes, que tienen una masiva presencia online, las opiniones en contra del operativo han sido fuertes y teñidas de la conspiranoia, que es marca de la casa y que, especialmente, en lo que atañe a Israel, ya ha mostrado ser un punto de contención importante. Candace Owens, que tiene 7,5 millones de seguidores en X, aseguró que “Venezuela ha sido ‘liberada’ como Siria, Afganistan e Iraq. La CIA ha llevado a cabo otra toma hostil de un país a las órdenes de psicópatas globalistas”.
Entre los políticos republicanos, las reacciones han sido relativamente comedidas mientras se espera que haya un poco más de claridad sobre lo que podría suceder en el futuro inmediato. También de cara al regreso este mismo martes de las sesiones en el Congreso, que ya ha dado señales de que planea investigar los hechos que llevaron al ataque sin su consentimiento, constitucionalmente requerido.
Solamente algunos de los que ya habían básicamente roto relaciones con Trump por desacuerdos anteriores han criticado sin ambages la captura de Maduro y la idea de tomar control de Venezuela. Marjorie Taylor Greene, que este lunes se ha vuelto excongresista tras dejar su escaño a raíz de su desencuentro público con el presidente, publicó una larguísima publicación en X el sábado, en la que desmenuzó su lectura de la situación, y el domingo habló con la cadena NBC: “Este es el mismo plan de Washington con el que estamos tan cansados y que no sirve al pueblo estadounidense, sino que en realidad está al servicio de las grandes corporaciones, los bancos y los ejecutivos petroleros… La Administración Trump hizo campaña para hacer Estados Unidos grande de nuevo, eso es poner a Estados Unidos primero, quiero ver que la prioridad sea una política doméstica que ayude a los estadounidenses permitirse el costo de la vida”.
I’ve served on the Homeland Security Committee for the past three years. I’m 100% for strong safe secure borders and stopping narco terrorists and cartels from trafficking deadly drugs and human trafficking into America.
— Rep. Marjorie Taylor Greene🇺🇸 (@RepMTG) January 3, 2026
Fentanyl is responsible for over 70% of U.S. drug…
La situación ha obligado a los más fieles seguidores del presidente Trump a hacer algunas piruetas lógicas para justificar la intervención. El representante Jim Jordan, un republicano de Ohio que apoya el aislacionismo en materia de política exterior, pareció respaldar la idea de que America First era compatible con invadir otro país y dictar sus asuntos. La línea argumentativa es que, ya que lo que sucede en el hemisferio occidental y especialmente en el continente americano está dentro de la esfera de influencia estadounidense, cualquier acción militar está justificada como parte del interés nacional.
Con este tipo de argumentos, o solo con silencio, por ahora Trump se ha salvado de una dañina crítica en masa por parte de sus seguidores. También ha evitado, por el momento, un movimiento serio, aunque sea liderado solo por un puñado de congresistas republicanos, dada la estrechísima mayoría en el Congreso, que obligue al presidente a rendir cuentas ante los legisladores.
Una operación puntual y quirúrgica, como la que derivó en la captura de Maduro, es más fácil de tragar que una invasión a gran escala. Pero los enormes interrogantes sobre lo que viene después no ofrecen certeza de que Estados Unidos no se va a ver atrapado en un conflicto directo con Venezuela que requiera el despliegue de miles de tropas en el terreno. Si ese escenario llega a darse, la ruptura MAGA estaría probablemente más cerca que nunca.
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