Abelardo de La Espriella revive su campaña al acusar a Petro de interceptaciones ilegales
El candidato de la ultraderecha se muestra como un perseguido político después de que el presidente mencionara una supuesta conversación privada del penalista para hacer fraude electoral


El flotador que el candidato presidencial de la ultraderecha esperaba le llegó desde la izquierda. El abogado Abelardo de La Espriella estaba desdibujado en la contienda presidencial desde el 8 de marzo, cuando la candidata del uribismo Paloma Valencia apareció como una contendora más fuerte que él para obtener el apoyo mayoritario de la derecha y robarse algunos votos del centro, y pasar así a la segunda vuelta electoral. Pero el presidente Gustavo Petro volvió a poner los reflectores en el candidato outsider este fin de semana cuando, en uno de varios trinos, mencionó “informes hechos desde inteligencia de conversaciones entre los hermanos Bautista y De la Espriella”. Los Bautista son la familia propietaria de Thomas Greg & Sons, una empresa colombiana que desde hace años ha producido los pasaportes del país, pero que Petro ha buscado desbancar para que ahora los haga la Casa de la Moneda de Portugal. De acuerdo con Petro, en las conversaciones de inteligencia, De La Espriella le promete de nuevo el millonario contrato de pasaportes a los Bautista, a cambio de que ellos le garanticen a él “ciertos algoritmos que le aseguren la presidencia”.
El presidente ha denunciado desde hace meses un posible fraude electoral después de que la firma de los Bautista ganara un millonario contrato de la Registraduría para apoyar la logística electoral, pero que no le otorga el poder algorítmico que reporta el mandatario. Organismos independientes no han dado cuenta de que la familia tenga el poder de “robarse” las elecciones ―en las que le ha ido bien al movimiento político de Petro―. Pero para De la Espriella la denuncia le cayó como un oportunidad para mostrarse como víctima de las “chuzadas ilegales” del Gobierno de Petro.
“Que nadie se llame a engaños: el régimen me quiere eliminar físicamente, es la única manera de sacarme del camino”, dijo en sus redes sociales. También afirmó a Petro que no conoce a los hermanos Bautista. “Si tienes grabaciones mías, te reto a que las muestres”, desafió. “Cuando recurren a interceptaciones ilegales, montajes judiciales, difamación y sicariato digital, es porque saben que se les acaba el tiempo”, añadió en otra de varias publicaciones en las que se mostraba como un perseguido político.
La oportunidad para De la Espriella llega en un momento en el que el servicio de inteligencia de Gustavo Petro está en medio de un escándalo delicado. Uno de sus hombres de confianza, Jorge Lemus, fue despedido la semana pasada como jefe de inteligencia financiera, después de que llevó a engaños al presidente sobre un posible complot en su contra. Este domingo, además, Noticias Caracol reveló que Lemus se reunió (cuando era jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia) con un emisario del zar del contrabando, Papa Pitufo, y le ofreció beneficios judiciales al acusado a pesar de que no puede negociar tales sin la Fiscalía. El mismo Petro contó hace un año que Pitufo quiso infiltrarse en su campaña presidencial de 2022, pero no que Lemus se reunía por la misma época con un emisario del criminal.
Lemus fue un hombre cercano a Petro, desde que ambos militaron en la guerrilla del M-19. Algo que no escapó a la campaña de De la Espriella. “Oye, Petro, revisa tu sistema de inteligencia, el que le entregaste a tus camaradas de la narcoguerrilla; si con esa información estás tomando decisiones, seguramente es la razón por la cual pareces fuera de tus cabales”, le reprochó al jefe de Estado.
El ataque incluso le ayudó a Abelardo de la Espriella a calmar algunas tensiones con el uribismo, con quien su bando estaba de pelea la semana pasada. Tanto la candidata Paloma Valencia como el expresidente Álvaro Uribe salieron en defensa del candidato ultra. El penalista, que se identifica a sí mismo como un tigre, le respondió a ella haciendo un guiño: “Sé que estaremos juntos: usted conmigo o la manada del Tigre con usted, para derrotar al heredero de Petro, Cepeda, en segunda vuelta”.
Pero los mismos candidatos creen que el señalamiento de Petro contra Abelardo de la Espriella busca realmente ayudar a su candidato en la izquierda. Así lo entendió por ejemplo el exsenador Roy Barreras, quien también ha competido por ser el candidato del oficialismo, pero quien va en la cola de las encuestas y votaciones.
“Yo no creo que haya interceptaciones ilegales contra Abelardo de la Espriella, pero todo este ruido le sirve”, dijo Barreras en un comunicado. “Necesita hacer ruido y figurar para poder intentar derrotar a su competidora directa, Paloma Valencia, y también le sirve al candidato oficialista, al senador Iván Cepeda, porque muchos prefieren que suba De la Espriella que es mucho más fácil de derrotar”.
Por la misma línea entendió la estrategia Francisco Santos, exvicepresidente de Álvaro Uribe. “Petro está haciendo con Abelardo exactamente lo mismo que hizo con Rodolfo: lo sube, lo mantiene arriba, lo necesita de candidato porque sabe que así gana fácil”, dijo en sus redes sociales. “Las grabaciones no son un escándalo, son una operación. El objetivo: que Paloma pierda espacio y que Abelardo se extienda y haga lo que Petro quería, su discurso de víctima”, añadió.
En la izquierda temen que Valencia pueda realmente desafiar al candidato del oficialismo si pasa a segunda vuelta, ya que ha logrado crecer de forma exponencial en las encuestas para empatar con el ultra en el segundo puesto, apelando a votos de la derecha y del centro. Cepeda, en cambio, se ha quedado cómodo en el bloque de izquierda sin hacer muchos llamados a la unión con amplios sectores distintos al suyo, lo que ha dejado la duda de que pueda apelar al centro indeciso como lo intenta Valencia. Mientras que las encuestas dicen que Cepeda ganaría tranquilamente si en segunda vuelta aparece el penalista, porque el votante de centro nunca se iría con el abogado. El ‘Tigre’ en todo caso está aprovechando la atención, una que revivió el ánimo en su campaña y que le llegó desde presidencia.
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