El audio sobre un supuesto complot de narcos que puso en alerta a Petro antes de su reunión con Trump
Una grabación, que tiene credibilidad en el alto Gobierno, refiere un plan de narcotraficantes para acusar al presidente de Colombia de complicidad con el crimen

Un audio de siete minutos puso en alerta al presidente Gustavo Petro el pasado enero. Faltaban pocos días para reunirse con Donald Trump en la Casa Blanca, cuando el presidente escuchó una grabación a la que ha tenido acceso EL PAÍS: dos hombres —uno colombiano, otro ecuatoriano— hablan sobre un plan para frenar la extradición de capos del narcotráfico a cambio de “cantar” contra el mandatario ante autoridades estadounidenses. Dos fuentes de alto nivel familiarizadas con la inteligencia colombiana dan credibilidad al audio. Más allá del contenido de esta revelación, la grabación permite entender en qué apoyos se sostienen las denuncias de conspiración del presidente.
— Quieren agarrar a los manes y hacerlos cantar en contra de Petro, dice el ecuatoriano.
— ¿Los gringos?
— Sí. Nosotros casi no nos vamos a meter ahí
El audio apunta a la existencia de maniobras transnacionales para construir pruebas contra el mandatario de izquierdas, a la vez que deja varias incógnitas: hasta dónde llega la supuesta conspiración y quién está detrás. La dimensión estadounidense atraviesa cualquier interpretación, pero no necesariamente la explica. En el audio, los interlocutores mencionan a “los gringos” como actores relevantes. Las dos fuentes consultadas coinciden en señalar que la grabación puede interpretarse como una pieza que ayuda a interpretar los acontecimientos ocurridos en los últimos meses, desde las actuaciones de Ecuador en la frontera a las acusaciones de Washington contra Petro.
El presidente colombiano ha sido objeto de señalamientos sin pruebas desde distintos frentes. Donald Trump lo llamó “líder del narcotráfico”. Las autoridades norteamericanas lo han señalado como responsable político de un aumento en la producción de cocaína. El 24 de octubre de 2025, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra Petro bajo acusaciones vinculadas al narcotráfico. La medida se produjo en medio del deterioro de las relaciones con el republicano y fue acompañada por la decisión de Washington de no certificar a Colombia en la lucha contra el narcotráfico. Señalamientos similares han sido amplificados por sectores cercanos al expresidente Álvaro Uribe y algunos actores de diáspora conservadora en Miami. Las acusaciones, sin embargo, no han sido respaldadas por pruebas públicas ni por decisiones judiciales.
Tras meses de escalada, el pasado 3 de febrero Petro llegó a la Casa Blanca con la prioridad de desmentir el relato que lo había convertido en un criminal. “Si el presidente de Estados Unidos dijo algo de eso es porque le llegó información”, explica una de las fuentes conocedoras del audio y que participó en la preparación de la reunión en Washington. “En ese contexto, hubo quienes hicieron llegar audios o información a Estados Unidos sobre supuestos vínculos del presidente con el narcotráfico, que se apoyaron en elementos que buscaban parecer creíbles”, explica una de las fuentes. “Y justo en ese lapso previo a la reunión con el presidente Trump, ocurren varias cosas. Uno es ese audio. ¿Coincidencia?”.
El audio inicia con el ecuatoriano explicándole al colombiano:
— Quedó firmado en acta que se conformó un grupo especial, avalado por la embajada de Estados Unidos, en el que se tiene que reportar cada mes, cada fin de mes, situaciones en frontera con el objetivo de tener algo en contra de los de allá.
A partir de ahí, describe a su interlocutor, que habla poco, un plan que involucraría a varios grupos armados colombianos en una negociación sobre sus capturas. Durante cerca de dos minutos, da nombres concretos de jefes de los Comandos de la Frontera, del ELN, del frente Carolina Ramírez y de estructuras más pequeñas como los Comuneros del Sur. Se trata de las organizaciones que operan a lo largo de la frontera entre Colombia y Ecuador.
El presidente Petro ya denunció la existencia de esta grabación, según una persona conocedora de la situación. El lunes 16 de marzo, en un Consejo de Ministros televisado y en el contexto de la crisis diplomática con Ecuador, reveló su existencia. “Hay una grabación, que creo que debe hacerse pública. No la hicimos nosotros porque eso proviene de Ecuador”, dijo ante su gabinete. Petro hablaba de la bomba ecuatoriana encontrada en territorio colombiano, por lo que dejó la impresión de que la grabación se trataba de un video sobre ese episodio. Pero hablaba de este audio, asegura la fuente.
La grabación llegó a EL PAÍS poco después de que, el pasado 20 de marzo, The New York Times revelara que dos fiscales federales estaban investigando posibles encuentros de Petro con narcotraficantes y si su campaña presidencial solicitó donaciones a estos. Aunque este martes el mismo diario aclaró que el mandatario no enfrenta cargos penales en ese país, la zozobra se mantiene.
Esa posibilidad encaja en la conversación, cuando el ecuatoriano desarrolla su cometido: “La misión que tengo yo es ir a la Interpol a retirar esas difusiones [circulares rojas, la solicitud dirigida a las fuerzas del orden de todo el mundo para detener provisionalmente a una persona en espera de su extradición]. ¿Con qué objetivo? Con el objetivo de que quieren agarrarlos, quieren agarrar a uno de estos manes y hacerlo cantar en contra de Petro.
Antes de llegar a oídos del mandatario colombiano, el audio circuló por un circuito de inteligencia de ese país, que es difícil de reconstruir. Lo que sostienen dos fuentes con conocimiento del caso es que los estadounidenses han sido informados sobre esta grabación y que su contenido fue discutido por asesores del presidente colombiano en reuniones con agencias de inteligencia estadounidenses y funcionarios del Gobierno Trump. Una tercera fuente, que también da credibilidad al audio, asegura que el material está siendo examinado por servicios de inteligencia de otros países y que es uno de los elementos en los que el mandatario apoya su denuncia de un posible entrampamiento.
Uno de los alias que aparecen en el audio es el de Araña (Giovanny Andrés Rojas), máximo jefe de los Comandos de la Frontera, preso en la cárcel La Picota, en Bogotá, y reclamado varias veces en extradición por Estados Unidos desde mayo de 2025. Según la grabación, el interlocutor lo menciona como uno de los posibles objetivos dentro de un esquema que plantearía beneficios judiciales a cambio de testimonios que incriminarían al presidente Petro.
Para el Gobierno colombiano, la grabación se inscribe en un amplio contexto de tensiones internacionales. Más allá del papel que podría desempeñar Estados Unidos, el audio, según fuentes oficiales, se cruza con el deterioro de la relación con Ecuador. El audio, que en principio parecía un objeto suelto, pasó a convertirse para el presidente en una pieza que encajaba a la perfección en su rompecabezas.
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