Ir al contenido
_
_
_
_

El gerente del Banco de la República rechaza participar en el foro de política monetaria del Gobierno de Petro

Dos codirectores del Emisor, designados en ese cargo por el presidente, asisten al evento de este martes. El 30 de abril la junta se reúne para fijar la tasa de interés, con la incertidumbre de la asistencia del ministro de Hacienda

Fachada del Banco de la República en una imagen de archivo.Nathalia Angarita (Bloomberg)

Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, ha rechazado asistir al foro de este martes, en el que el Gobierno de Gustavo Petro cuestiona las políticas de decisión sobre tasas de interés, a las que considera “restrictivas y ortodoxas”. En una carta hecha pública esta mañana y dirigida al ministro de Hacienda, Germán Ávila, el gerente del Emisor destacó que su ausencia no es un problema de agenda: es el “contexto en que se realiza”. El evento, denominado “La política monetaria en un contexto progresista”, se celebra a nueve días de la próxima reunión de la junta directiva del Banco, donde deben tomar una nueva decisión sobre las tasas de interés. Esa reunión, convocada para el próximo jueves 30 de abril, está llena de suspenso dado que no se sabe si el Banco podrá sesionar.

La tensión entre el Gobierno y el Emisor llegó al clímax el 31 de marzo. Ese día, la Junta aprobó un alza de 100 puntos básicos en la tasa de interés —la segunda consecutiva en lo que va del año, que dejó el indicador en 11,25%— y la silla del ministro Ávila terminó vacía. El jefe de la cartera abandonó la reunión cuando seguía en marcha, convocó su propia rueda de prensa para dar el anuncio que siempre da el gerente, y acusó al banco central de tomar decisiones “a favor del sistema financiero”, argumento compartido por el presidente Petro.

Desde entonces, el Gobierno ha cuestionado públicamente la legitimidad de la junta, que goza de independencia desde la Constitución de 1991. En su carta, Villar respondió que esas afirmaciones constituyen “una acusación infundada y abiertamente contraria a la verdad”, y que hacen difícil “mantener el diálogo fluido en la búsqueda de las políticas más adecuadas” para cumplir el mandato constitucional del Emisor, que es mantener el poder adquisitivo del peso colombiano.

Lo que el programa del foro revela, sin embargo, es que la posición del Banco no es monolítica. Mientras Villar rechazaba la invitación, dos codirectores del Emisor —Laura Moisá y César Giraldo, nombrados por el presidente Petro a inicios de 2025— aparecen como participantes en el panel académico de la tarde, titulado “La política monetaria: entre ortodoxia y heterodoxia”.

La fisura es cada vez más visible. A lo largo de esta semana han hablado en medios tanto Villar (en Bloomberg, algo atípico en él, más bien reacio a los medios) como Mauricio Villamizar, codirector designado por el expresidente Iván Duque, que ha defendido a la Junta, al gerente y al banco central. Así, el debate se alimenta con esfuerzos intelectuales concretos.

El panel internacional del foro congrega a Daniela Gabor, profesora de la Universidad de Londres especializada en finanzas y desarrollo; Isabella Weber, de la Universidad de Massachusetts Amherst, conocida por su trabajo sobre inflación de costos y el papel del Estado en los precios; Matías Vernengo, director del Instituto de Política Pública de Bucknell; y el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, prófugo de la justicia de ese país. Ese primer panel lo modera Simón Gómez Azza, director del alternativo Centro de Pensamiento Vida.

Todos comparten una premisa: los bancos centrales no deberían limitarse a controlar la inflación, sino asumir un rol activo en el empleo, la inversión y la transformación productiva. Es la corriente heterodoxa que el Ministerio de Hacienda ha abrazado como marco conceptual para cuestionar las decisiones del Emisor. Thomas Piketty, Joseph Stiglitz y Mariana Mazzucato, anunciados inicialmente por Ávila y que son algunos de los economistas más conocidos en el mundo, no aparecen en la agenda definitiva. “Seguiremos trabajando en una economía verdaderamente productiva, y no especulativa, y cuestionar lo se hace en materia monetaria es el primer paso para hacerlo realidad”, apuntaló el ministro al inaugurar el evento, para también cuestionar el rechazo de Villar a asistir al foro.

Villar no comparte el diagnóstico de Ávila, como lo deja por escrito. Rechaza la caracterización del Ministerio según la cual la política monetaria latinoamericana ha estado dominada por un enfoque neoclásico y neoliberal: “No comparto esa frase”, escribe. Cita a Venezuela y Argentina como contraejemplos de lo que ocurre cuando se descuida la estabilidad de precios, y recuerda la década perdida de los ochenta, cuando varios países de la región terminaron con hiperinflación, deuda impagable y estancamiento. Para Villar, “la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación son prerrequisitos para el desarrollo económico”. Y aclara que quien más sufre cuando los precios se disparan es quien menos tiene, es decir, los pobres.

Hay un párrafo en la carta que, leído junto al calendario electoral colombiano (la primera vuelta de las presidenciales es en seis semanas), resulta especialmente tenso. Villar redacta que “es comprensible que los gobiernos busquen políticas monetarias más laxas cuando sus objetivos son de corto plazo, debido, por ejemplo, a la cercanía de unas elecciones”. Bajar tasas activa la economía en el corto plazo, pero 12 o 18 meses después llega la inflación y el efecto se revierte, argumenta. Fue exactamente para blindarse de esa lógica que “la Constitución de 1991 creó un banco central autónomo”. Por eso propone que cualquier debate futuro se realice “con posterioridad a las elecciones”. El foro de hoy cierra a las 5.30 con palabras del presidente Gustavo Petro.

Los estatutos del Banco de la República exigen la presencia del ministro de Hacienda para que la junta pueda sesionar. Ávila abandonó la reunión de marzo y ha dejado en el aire su asistencia a la del 30 de abril. Sin él, no hay quórum, y así, no habría decisión de tasas. “La posibilidad que tienen los miembros de la Junta Directiva de diferir del Gobierno”, escribe Villar, “es precisamente la que define la autonomía consagrada en la Constitución de 1991”. El Consejo de Estado ya admitió una demanda que busca tumbar esa obligación de asistencia, pero es improbable que el fallo llegue antes del jueves. Así, Colombia llega a la próxima cita de política monetaria con el banco central paralizado por una disputa entre dos instituciones del mismo Estado que ven dos economías paralelas, diametralmente opuestas.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_