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En colaboración conCAF

América Latina y el Caribe deben volver a mirar hacia el campo para desbloquear su potencial

CAF presenta el reporte ‘Raíces del futuro: el nuevo mundo rural de América Latina y el Caribe’

Puerto de Leticia en Amazonas (Colombia) el 13 de diciembre de 2024.Diego Cuevas

Los territorios rurales de América Latina y el Caribe son el motor del desarrollo del mundo, sobre todo en un escenario en el que la demanda de alimentos marca la agenda y en el que, desde el año 2000, la región ha sido la principal exportadora de alimentos. Estos territorios, calificados por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) como “una región solución”, también requieren de inversiones y participación de los Estados, la academia y las organizaciones para sanar las principales carencias que históricamente persisten.

“Es una oportunidad estratégica que no podemos desaprovechar”, ha señalado Alicia Montalvo, gerenta de Acción Climática y Biodiversidad Positiva de CAF, este martes en Ciudad de México, durante la presentación del reporte Raíces del futuro: el nuevo mundo rural de América Latina y el Caribe; un documento que resalta la importancia del mundo rural y los retos a futuro para que se sostenga como un pilar en el desarrollo y en la transición energética.

El reporte, realizado con la colaboración del Colegio de México (Colmex) y de la Secretaría de Economía, también analiza algunas brechas históricas, como que la productividad agropecuaria por trabajador es casi el doble en países de Europa y Asia, y hasta 12 veces mayor en Estados Unidos y Canadá. Igualmente, señala que hay una baja adopción de capital, tecnología y prácticas productivas más eficientes.

En la región persisten problemas importantes. El acceso a servicios básicos es del 33 % en poblaciones rurales y muchos de los integrantes de estas comunidades no tienen cuenta bancaria ni utilizan dinero móvil. “Solo el 55 % cuenta con acceso a agua gestionada de forma segura; apenas el 11 % de los hogares dispone de saneamiento adecuado conectado a red; y únicamente el 40 % de la población vive a menos de dos kilómetros de una vía pavimentada”, dice el reporte.

En el ejercicio también se ahonda en la transformación que han sufrido las poblaciones rurales, como el envejecimiento, la caída de la fecundidad y cambios en los patrones migratorios. Además, se hace énfasis en que muchos trabajadores en el mundo rural se emplean en el mercado de la informalidad, un sector que crece. Al respecto, el informe asegura que 7 de cada 10 trabajadores rurales se mueven allí.

La pobreza extrema, la baja productividad, la informalidad laboral y las brechas en infraestructura, conectividad y acceso a servicios básicos también continúan limitando las oportunidades de millones de personas. Las mujeres, como en casi todos los ámbitos y territorios, se enfrentan a brechas de género “enormes”. El informe, por ejemplo, deja claro que ellas asumen “una sobrecarga muy grande”.

Pero el análisis profundo que ha hecho el CAF, junto con el Colmex, también incluye las soluciones que deberían ponerse en marcha para impulsar al sector rural. “Estos territorios pueden contribuir decisivamente al crecimiento, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y la cohesión social de la región”, afirma Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF. “Para aprovechar plenamente ese potencial debemos invertir en infraestructura, servicios, tecnología, conectividad y oportunidades que mejoren la calidad de vida de millones de personas en el mundo rural”.

El documento entonces propone una hoja de ruta para transformar el potencial del mundo rural desde una visión de desarrollo sostenible e inclusivo. “Esta agenda combina políticas productivas, sociales y de infraestructura”, sostiene. “En el ámbito productivo, promueve la adopción tecnológica, la digitalización, la diversificación y la agregación de valor, junto con el fortalecimiento de la gobernanza de los recursos naturales. En el plano social, enfatiza la necesidad de ampliar la protección social y desarrollar capacidades para acceder a empleos de mayor calidad. En materia de servicios, subraya la urgencia de cerrar las brechas tanto en acceso como en calidad”.

El caso de México

México, de acuerdo con el reporte, concentra un cuarto de la población rural de toda la región. Pero las circunstancias varían del resto del territorio. José Alfonso Iracheta Carroll, subsecretario de Ordenamiento Territorial, Urbano y Vivienda, aseguró que el país llegó a tener casi el 70 % de su territorio en propiedad de ejidos, y que ahora es de casi un 62 %.

Iracheta resaltó que uno de los principales problemas en el país es el desinterés de los más jóvenes y la falta de arraigo hacia los territorios y la tierra. Resaltó, sin embargo, que existen dos programas importantes en México para impulsar el entorno rural. Uno que, desde la política agraria y apoyos económicos, busca generar certeza jurídica para trabajadores y campesinos, así como ejidatarios. El segundo está relacionado con un acceso a mejores condiciones de vivienda. “La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) tiene un programa de autoproducción de vivienda rural en el campo”, señaló.

Además, Iracheta aseguró que en México todavía las personas sujetas a derechos agrarios son en su mayoría hombres. Hasta hace unos años, el porcentaje de ellos era de un 80 % y, aunque poco a poco se ha integrado a las mujeres, todavía hace falta trabajar para la equidad. “El programa más relevante en materia agraria es fortalecer el enfoque de género”, dijo.

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