El Kremlin celebra la victoria del general prorruso Radev en las elecciones búlgaras
Una semana después de perder a Víktor Orbán, Moscú dice “estar impresionada” por la disposición del expresidente para “un diálogo pragmático” con Rusia


Moscú está satisfecha con el ascenso dentro de la Unión Europea de otro político prorruso, euroescéptico y crítico con la ayuda a Ucrania, el general y expresidente búlgaro Rumen Radev, vencedor este fin de semana de las elecciones legislativas del país balcánico. “El Kremlin está impresionado por las declaraciones del exmandatario búlgaro Rumen Radev sobre su disposición para un diálogo pragmático con Rusia”, ha manifestado este lunes el portavoz de Putin, Dmitri Peskov.
Rusia había perdido una semana antes a su principal aliado dentro del bloque en las últimas dos décadas, el ex primer ministro húngaro Víktor Orbán, derrotado por su antiguo colaborador Péter Magyar. Apenas siete días después, la victoria del partido de Radev en los comicios parlamentarios búlgaros alimenta la esperanza en Moscú de poder contar con otro socio que dinamite los acuerdos internos europeos, boicotee el euro y obstaculice su ayuda a Ucrania frente a la invasión rusa, aunque el Kremlin mantiene la prudencia.
“Es demasiado pronto para concluir que el clima paneuropeo hacia Rusia haya cambiado”, ha remarcado Peskov durante su rueda de prensa diaria.
Estas son las octavas elecciones legislativas búlgaras en cinco años, pero el recuento en curso apunta a que la nación alcanzará un gobierno estable por primera vez en este lustro. Según el conteo, la formación de Radev, el partido Bulgaria Progresista, supera el 42% de los votos y alcanzaría la mayoría necesaria para ejercer el poder en solitario.
Radev, de 62 años, ejerció como presidente búlgaro desde 2017 hasta enero de este año. Excomandante de las fuerzas aéreas del país balcánico, reniega del euro, moneda que acaba de adoptar su nación justo este año, y aboga por un mayor acercamiento a Rusia. Sin embargo, asumirá las riendas de un país de mayoría proeuropea y que además es uno de los principales receptores de ayudas del bloque, lo que le obligará a mantener un equilibrio mucho más precario que el que mantuvo a Orbán 16 años en el poder.

“Somos el único Estado miembro de la Unión Europea que es a la vez eslavo y ortodoxo oriental. Podemos convertirnos en un eslabón muy importante en el restablecimiento de las relaciones con Rusia”, ha manifestado Radev.
Mientras, en Rusia esperan de Radev un nuevo canal de influencia en Europa, pero no un poder de veto como el que tenía Orbán.
“El principal efecto de esta victoria no es un cambio geopolítico, sino el surgimiento de un nuevo líder en Europa del Este que intentará suavizar la postura contra Rusia de Bruselas en lugar de romperla unilateralmente, como planteaba Orbán”, ha manifestado el politólogo Ilia Grashenkov a la agencia estatal de noticias Tass.
Un antiguo asesor de Putin, Serguéi Markov, recalca en su canal privado de Telegram que Moscú ha perdido a Orbán, pero ha ganado “una coalición de Gobierno moderados” próxima a sus intereses.
“Eslovaquia, la República Checa y Bulgaria, países pequeños y pobres”, enumera Markov, confiado en que “la guerra con Rusia, el liderazgo agresivo de Bruselas y la inmigración excesiva” atraerán a los europeos hacia los partidos prorrusos.
Otros canales de Telegram ultranacionalistas también se muestran escépticos sobre el futuro papel de Radev. “Desde luego, no es un político prorruso, pero sin duda causa dolores de cabeza a Bruselas. No me sorprendería que pida que Lukoil reanude sus operaciones en Bulgaria”, aseveraba por su parte el bloguero proguerra Borís Rozhin.
No obstante, el general llega al poder con una importante carta en el bolsillo. La refinería de la petrolera rusa Lukoil en Burgás, en la costa del Mar Negro, es la mayor planta de este tipo en los Balcanes y abastece a todo el país de combustible.
La compañía rusa acordó la venta de estas instalaciones al fondo estadounidense Carlyle después de haber sido sancionada por la administración Trump en octubre de 2025 debido al nulo progreso en las negociaciones sobre Ucrania. Su traspaso a un fondo de inversión, y no a una petrolera rival, como Chevron o Exxon, mantiene la puerta abierta al regreso de Lukoil a Europa en un futuro incierto.
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