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Powell, presidente de la Fed: “Si se pierde la independencia, sería difícil restaurar la credibilidad de la institución”

La Reserva Federal mantiene intactos los tipos de interés pese a las dudas en torno al dólar y los ataques de Trump

El mejor requisito que puede cumplir un banquero central es la previsibilidad. A Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, le gusta ceñirse al guion para no alterar la confianza de los inversores. Así que tal y como se esperaba, la Fed ha decidido este miércoles mantener intactos los tipos de interés en un rango entre el 3,5% y el 3,75% después de tres rebajas consecutivas a finales del año pasado. Se trata de la primera reunión de la Fed desde que Powell denunció hace 10 días que le han abierto una investigación penal por oponerse a los intentos de injerencia de la Casa Blanca.

En plena tormenta por la independencia del banco central, Powell ha dejado, durante su comparecencia ante la prensa, una reflexión para los libros de historia: “El objetivo de la independencia (de la Fed) no es proteger intereses particulares ni nada por el estilo. Se trata de un acuerdo institucional que ha beneficiado a la población, al establecer una separación, al evitar el control financiero directo por parte de cargos electos sobre la fijación de la política monetaria”.

Este abogado, de 72 años, que fue criticado por sus colegas porque no tenía ningún doctorado en Economía como sus predecesores, está haciendo más por defender la autonomía de la institución que muchos otros en las décadas anteriores. “Creo que si se pierde esa independencia, en primer lugar, sería difícil restaurar la credibilidad de la institución. Si la gente pierde la confianza en que tomamos decisiones basándonos únicamente en nuestra evaluación de lo que es mejor para todos, para el público en general, en lugar de intentar beneficiar a un grupo u otro, si se pierde esa confianza, será difícil recuperarla”, ha señalado.

Pese a los recientes ataques de la Casa Blanca para asaltar la Fed, Powell se ha mostrado optimista. “Y no la hemos perdido (la independencia). No creo que la perdamos. Ciertamente espero que no, pero es muy importante. La razón por la que es importante es que ha permitido a los bancos centrales, en general, no ser perfectos, pero sí servir bien al público”.

-¿Confía en que pueda mantener esa independencia en este momento?, le preguntan los periodistas

- “Sí. Estoy firmemente comprometido con ello, al igual que mis colegas”, ha respondido Powell.

Las preocupaciones de banqueros centrales de la Fed se han extendido más allá de sus dos mandatos: la estabilidad de precios y la creación de empleo. Sin grandes sobresaltos en sus objetivos, con un mercado laboral débil, pero estable, y la inflación enrocada en torno al 2,8%, los banqueros han preferido esperar a ver cómo evolucionan los aranceles y el gigantesco estímulo fiscal que aprobó Trump a través de su Ley Grande y Bonita. Así, los furibundos ataques de Donald Trump contra la independencia de la institución y las tensiones sobre el dólar estadounidense han protagonizado las conversaciones.

“Hoy simplemente me remito a la declaración que hice el 11 de enero. No voy a ampliarla ni a repetirla. Simplemente, no voy a hacerlo; esto se trata de una conferencia de prensa sobre la economía y lo que hicimos hoy”, ha remarcado Powell cuando los periodistas le preguntaban por la investigación penal que tiene pendiente.

Los inversores esperaban conocer los primeros comentarios públicos del banquero central tras su denuncia el 11 de enero, que es objeto de una persecución por parte del Departamento de Justicia, pero no obtuvieron más reflexiones del abogado nacido en Washington. Ese día, Powell publicó un video en el que desvelaba que era objeto de una investigación criminal por parte de la fiscalía del distrito de Columbia por los sobrecostes de la reforma de la sede de la Fed en Washington. En una insólita intervención no dudó en culpar al acoso de la Casa Blanca para controlar la institución. “La amenaza de cargos penales se debe a que la Reserva Federal establece los tipos de interés con base en nuestra mejor evaluación de lo que beneficiará al interés general, en lugar de seguir las preferencias del presidente”, manifestó a través de un vídeo colgado en la cuenta de la Reserva Federal en X. Trump presiona para que la Fed baje los tipos de forma más agresiva. Cree que así se estimulará la economía de cara a las elecciones de mitad de mandato que se celebran a final de este año.

Tras meses soportando con paciencia los insultos y amenazas del inquilino del Despacho Oval, Powell se rebeló. En los días siguientes recibió el apoyo de banqueros centrales de otros países, los tres expresidentes vivos de la Reserva Federal, economistas e inversores. Pese a que el apoyo al banquero de 72 años, nacido en Washington, fue casi unánime. Trump mantuvo su campaña: “Es incompetente o corrupto”, dijo dos días después de conocerse la citación judicial.

“No respondo a los comentarios de otros funcionarios, sean quienes sean. Simplemente, no es apropiado hacerlo”, ha insistido cuando le preguntaron por la decisión del Tribunal Supremo, que tiene que decidir si acepta el despido de Lisa Cook, una de las gobernadoras de la Fed. “Les diré por qué asistí (a la vista pública para escuchar los argumentos de las partes). Diría que este caso es quizás el caso legal más importante en los 113 años de historia de la Reserva Federal, y al reflexionar sobre ello, pensé que sería difícil explicar por qué no asistí”, ha abundado. “Además, Paul Volcker asistió a un caso de la Corte Suprema, un hecho conocido, alrededor de 1985, así que hay un precedente. Pensé que era lo apropiado, y lo hice”, concluyó.

Los intentos desesperados de la Casa Blanca por asaltar la Fed también han salpicado a Lisa Cook, otra de las gobernadoras miembros del FOMC. La acusan de irregularidades al solicitar dos hipotecas para beneficiarse supuestamente de mejores condiciones financieras. La Administración Trump ha intentado, sin éxito, despedirla, pero los tribunales lo han impedido. Ahora su caso está en el Supremo. La semana pasada celebró una vista oral en la que la Corte, de mayoría conservadora, expresó sus dudas sobre la capacidad de Trump para despedir a un miembro de la Fed, un organismo autónomo y que depende directamente del Congreso.

“Eso depende del Congreso. Y no voy a especular sobre eso”, dijo Powell cuando los periodistas le preguntaron sobre su supuesto sustituto. Pero el banquero central sí que se atrevió a darle dos consejos: “Le diría un par de cosas: una es que se mantenga al margen de la política electoral. No se deje arrastrar por ella. No lo haga”, dijo en una de las comparecencias más complicadas de su carrera. “Y otra es que, como sabe, nuestra ventana a la rendición de cuentas demócrata es el Congreso. Y no es una carga pasiva para nosotros ir al Congreso y hablar con la gente. Es una obligación afirmativa y regular. Se gana con los supervisores electos, así que es algo en lo que hay que trabajar duro, y yo lo he hecho”, agregó al tiempo que dejaba un recado adiciona: “Y por último, es fácil criticar a las instituciones gubernamentales de muchas maneras. Le diré a quienquiera que sea que está a punto de conocer al grupo de personas más cualificado con el que no solo ha trabajado, sino con el que trabajará. Cuando conoce al personal de la Reserva Federal —y no todos son perfectos—, no hay mejor grupo de profesionales dedicados al bienestar público que el que trabaja en la Reserva Federal".

En paralelo, el presidente de Estados Unidos ha abierto el proceso para sustituir a Powell, cuyo mandato termina en mayo. El mandatario republicano ha encargado el proceso de selección al secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien analizó una docena de candidatos. Cuando parecía que Kevin Hasset, el director del Consejo Económico Nacional y asesor económico principal de la Casa Blanca sería el elegido estalló el caso Powell. Los analistas creen que su exceso de lealtad al presidente perjudica sus opciones. El líder republicano se encargó de enfriar sus opciones la semana pasada cuando le dijo en público: “Quiero que sigas donde estás, si quieres saber la verdad”.

El temor a la reacción de los mercados ante la posible pérdida de independencia de la Fed hizo cambiar de opinión a Trump, quien ahora se debate entre una terna de candidatos: el exgobernador entre 2006 y 2011, Kevin Warsh; Christopher Waller, actual miembro de la junta de gobernadores de la Fed, y el ejecutivo de Blackrock, Rick Rieder, quien en los últimos días se ha convertido el favorito de las agencias de predicción como Polymarket y Kalshi.

Se recupera parte del consenso

La campaña de Trump ha provocado el efecto contrario. En las últimas semanas, se está produciendo un alineamiento de los 12 gobernadores en torno a Powell para visibilizar la unidad ante los ataques a la independencia de la Fed.

La decisión de mantener sin cambios los tipos ha sido respaldada por 10 de los 12 gobernadores que integran el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el organismo de la Reserva Federal que decide sobre el precio del dinero. Stephen Miran, el hombre de Trump en la junta de gobernadores, y Cristopher Waller, uno de los candidatos a sustituir a Powell, votaron por una rebaja de un cuarto de punto.

“Los indicadores disponibles sugieren que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido. La creación de empleo se ha mantenido baja y la tasa de desempleo ha mostrado indicios de estabilización. La inflación se mantiene algo elevada”, señala la declaración del banco central de Estados Unidos, que pone el énfasis en “sólido crecimiento”, frente al término “moderado”, que empleó en la reunión anterior de diciembre.

Preocupación por la deriva del dólar

Más allá de las cuestiones políticas, los banqueros se muestran preocupados por la deriva del dólar. Los analistas están vendiendo activos en dólares ante la acumulación de riesgos durante las últimas semanas. Por un lado, temen el efecto que puede tener los continuos ataques de la Casa Blanca a la independencia de la Reserva Federal. Creen que si el presidente logra controlar la institución crecerá la probabilidad de episodios inflacionarios a medio plazo y afectará al desempeño de la mayor economía mundial.

Por otra parte, están inquietos ante los continuos vaivenes en la gestión geopolítica de Trump, quien la semana pasada mostró sus ansias de anexionarse Groenlandia, amenaza a sus socios tradicionales con nuevos aranceles y está empeñado en cambiar las reglas del orden político mundial de forma unilateral. Al tiempo, Europa parece que por primera vez está dispuesta a plantar cara al gigante americano. Sus vecinos canadienses están dando muestras de que se han cansado de sus continuas amenazas. Por último, la crisis financiera en la que se está sumiendo Japón parece amenazar también a Estados Unidos. El yen japonés se está depreciando rápidamente y la Reserva Federal no descarta que tenga que aprobar una acción coordinada para evitar que las ondas se extiendan al otro lado del Pacífico. La rápida subida de los tipos a largo plazo en Japón han llevado al dólar a cambiarse a 1,195 dólares por euro, el nivel más bajo desde el año 2021, tras bajar el 2,7% en una semana.

“El dólar estadounidense, que inició una tendencia bajista el año pasado, probablemente seguirá debilitándose, porque Estados Unidos desea un dólar más débil”, explica Thomas Friedberger, de Tikehau Capital. “En ese contexto, será cada vez más incierto para un inversor en cualquier otro país europeo invertir fuera de Europa. Aumentará la incertidumbre, la volatilidad general y la volatilidad en los tipos de cambio”, advierte. “El riesgo del dólar más débil es la narrativa de un declive relativo de Estados Unidos, con implicaciones para los flujos de capital. Los bonos, no la inflación, son los más vulnerables a la debilidad del dólar”, recuerda Donovan de UBS.

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