La Reserva Federal prepara una pausa en las rebajas de tipos a pesar de los ataques de Trump
Los analistas esperan que la Fed mantenga sin cambios el precio del dinero mientras crecen las preocupaciones por la depreciación del dólar


Salvando las distancias, el presidente de la Fed, Jerome Powell, está a un paso de convertirse en una especie de Atticus Finch financiero, el protagonista de Matar a un ruiseñor, el clásico de Harper Lee, que describe al personaje como referente moral y un modelo de integridad. Powell está resistiendo imperturbable la campaña de acoso de Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, para tomar el control del organismo. Ha recibido insultos, amenazas e incluso una citación judicial por una investigación penal. El mandatario republicano quiere que los tipos de interés estén más bajos para dinamizar la economía. La reunión de la Fed de este miércoles se antoja más interesante por los asuntos ajenos a la institución que por las decisiones de política monetaria.
A la vista de las predicciones de los analistas, Trump tendrá que esperar para ver los tipos más bajos. Está previsto que la Reserva Federal se tome este miércoles un descanso en la rebaja de las tasas, después de haber aprobado tres descensos consecutivos en el último tramo del año pasado hasta dejarlos en un rango entre el 3,5% y el 3,75%. Las apuestas de los inversores arrojan más de un 97% de posibilidades de que la Reserva Federal mantenga intacto el precio del dinero en la próxima reunión, según las predicciones de FedWatch.
La gran pregunta, así, es cuánto tardará la Fed en mover ficha. Una cuestión que cobra interés porque en las últimas semanas la Casa Blanca parece haber redoblado sus esfuerzos para asaltar la institución. Las presiones para reducir los costes del endeudamiento tienen reflejo en el seno del organismo. En su última reunión de diciembre mostró la mayor división en años entre los 12 miembros del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC, en sus siglas en inglés), el organismo que decide sobre el precio del dinero. El consenso en la Fed está caro. Durante la reunión de diciembre, dos miembros del FOMC se opusieron a nuevas rebajas, otros cuatro expresaron sus reticencias bajo el argumento de que aún existen riesgos sobre la inflación, aunque finalmente votaron con la mayoría una tibia rebaja de 25 puntos básicos. Y otro, Stephen Miran, el caballo de Troya de Trump en el organismo, abogó por una reducción más pronunciada, de medio punto porcentual. La reunión de este miércoles servirá para calmar los ánimos en el seno del organismo.
“Los inversores deberían prestar atención a las reuniones del FOMC en marzo y junio como posibles oportunidades para los ajustes de la política monetaria, aunque estos podrían posponerse hasta la segunda mitad de 2026 si las condiciones lo requieren. Toda la atención estará puesta en el presidente Powell y cualquier señal sobre la disposición de la Fed a relajar más su política, pero por ahora parece que el enfoque cauteloso, reunión por reunión, continuará”, defiende Christian Hantel, gestor de Vontobel.
Las otras vertientes de la reunión
Eso en lo estrictamente financiero, pero el encuentro de este miércoles se produce en un momento en que todas las miradas apuntan a la Fed, donde confluyen varios asuntos. Por un lado, se trata de la primera de las últimas tres reuniones que presidirá Powell, cuyo mandato concluye en mayo. Se espera que el presidente estadounidense anuncie el nombre de su sustituto en cualquier momento. Kevin Warsh, el exgobernador de la Fed entre 2006 y 2011, y el ejecutivo de BlackRock, Rick Rieder, están entre los favoritos.
“La escalada de los ataques a la independencia de la Fed, sin embargo, ha complicado la discusión sobre la sucesión de dos maneras: la posible permanencia de Powell como gobernador hasta 2028 y la necesidad de una rápida confirmación en el Senado”, apunta Eric Winograd, economista jefe para EE UU de AllianceBernstein, quien prosigue: “Encontrar un candidato que esté cualificado, alineado con la Casa Blanca, favorable a tipos más bajos y capaz de tranquilizar a los mercados sobre la independencia de la Fed será un reto considerable. De cómo se resuelva esta ecuación dependerá, en gran medida, la reacción del mercado en los próximos meses”.
La reunión se produce, además, días después de que Powell anunciara que el Departamento de Justicia le ha abierto una investigación penal por los sobrecostes de la reforma de la sede de la institución. El abogado de 72 años, nacido en Washington, achacó el expediente a su resistencia para no doblegarse a la voluntad de Trump. “La amenaza de cargos penales se debe a que la Reserva Federal establece los tipos de interés con base en nuestra mejor evaluación de lo que beneficiará al interés general, en lugar de seguir las preferencias del presidente”, señaló a través de un insólito vídeo colgado en la cuenta de la Reserva Federal en X. La investigación abierta por la fiscal para el Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, ex estrella de la Fox News, y muy cercana a Trump, ha abierto una grieta entre los republicanos del Capitolio.
A este episodio se suma el intento de la Casa Blanca de destituir a Lisa Cook, uno de los 12 gobernadores del FOMC, que se ha distinguido por seguir las tesis de Powell. Intenta despedirla bajo la acusación, sin suficientes pruebas, de cometer irregularidades en la firma de dos hipotecas para beneficiarse supuestamente de mejores condiciones financieras. El Tribunal Supremo analizó la semana pasada su caso. La corte, de mayoría conservadora, expresó sus dudas sobre la capacidad de la Administración para destituir a un miembro de la Reserva Federal sin probar “causa justificada”.
“La mayor parte de la atención del mercado se centrará en la rueda de prensa del presidente Powell. Probablemente, estará dominado por preguntas sobre la citación del Departamento de Justicia a la Fed, la respuesta de Powell y hasta qué punto se está restringiendo la independencia de la Fed. Esperamos que Powell defienda con total firmeza la importancia de una política monetaria independiente, subrayando la lección de la historia de que, en periodos sin independencia de los bancos centrales, la inflación era más alta y volátil”, indica Mark Allan, economista senior en BNP Paribas.
Más allá de los ataques a la independencia del organismo, en los últimos días ha surgido una nueva preocupación entre los funcionarios de la Fed. Se trata de la debilidad del dólar, que cotiza a su nivel más bajo en cuatro años. Hay varios factores, como los vaivenes en política exterior de Trump, el episodio de Groenlandia, la respuesta de Europa, pero también el elevado déficit y deuda de Estados Unidos y la amenaza de otro cierre gubernamental. A todo ello se suma las ventas de la divisa verde en los mercados globales, que está reduciendo su capacidad de ser moneda refugio. Influye también la situación monetaria de Japón, con el yen en caída libre, por la desconfianza sobre su economía, y la posibilidad de que la Reserva Federal tenga que aprobar medidas de respaldo.
“El dólar estadounidense se ha mantenido más débil, pero no ha caído significativamente más”, trata de calmar Paul Donovan, analista jefe de UPS. “Es poco probable que el dólar pierda el estatus de reserva de la noche a la mañana. Sin embargo, el declive internacional de Estados Unidos y las preguntas de los inversores internacionales sobre cuestiones clave como el Estado de derecho significan que está perdiendo cuota de mercado”.
Thomas Hempell, analista de Generali AM, recuerda que “los renovados ataques a la independencia de la Fed, en medio de las citaciones al presidente Powell, siguen lastrando al dólar estadounidense”. Y añade: “Las preocupaciones sobre la fiabilidad de Estados Unidos como socio geopolítico, en medio de las amenazas de Trump de arrebatar Groenlandia a un aliado cercano de la OTAN, han golpeado aún más al dólar”.
Riesgos en equilibrio
Con este escenario, el panorama positivo que dibujan los banqueros centrales de la Fed queda en un segundo plano. Los gobernadores consideran que la economía estadounidense está creciendo a buen ritmo y que el mercado laboral se ha estabilizado. Aunque la creación de empleo sigue siendo más débil de lo habitual, en parte por la influencia de los despidos masivos en el Gobierno federal, la tasa de desempleo parece haberse estabilizado en torno al 4,5%. “Los recortes de empleo federales jugaron un papel desproporcionado en el aumento del desempleo del año pasado”, asegura Matthew Martin, analista de Oxford Economics. “La economía solo necesitará modestas ganancias de empleo para mantener el desempleo estable, un umbral que esperamos que supere. Creemos que la tasa de desempleo disminuirá a lo largo del año”, agrega.
En el otro extremo de la balanza de sus preocupaciones aparece la inflación, que se mantiene en el 2,8%, persistentemente por encima del objetivo del 2%. Pero los funcionarios consideran que los precios se irán relajando conforme se vayan diluyendo los efectos de los aranceles.
“Con el mercado laboral estable, con una inflación persistente y por encima del objetivo, y con el crecimiento y los mercados financieros fuertes, no hay razón para recortar tasas este mes ahora que la tasa de política ha vuelto a situarse dentro del rango de estimaciones de neutralidad”, sostiene Winograd.
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