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Estados Unidos bombardea la isla de Jarg, estratégica para el petróleo de Irán

Donald Trump ha anunciado el ataque de objetivos militares en la principal terminal petrolera y el motor económico del país

02:23
Así es la isla iraní que ha atacado Trump
Imagen vía satélite de la isla de Jarg, la gran terminal petrolera de Irán Foto: 2026 Planet Labs PBC (via REUTERS)

Estados Unidos ha golpeado a Irán donde más le duele. Este viernes, Donald Trump ha anunciado el bombardeo de objetivos militares en la isla de Jarg, la principal terminal petrolera del país y por la que pasa el 90% de sus exportaciones de crudo, en un paso como represalia por las medidas de Teherán para bloquear el estratégico estrecho de Ormuz y que representa una escalada de su guerra contra ese país. El mandatario ha precisado que los proyectiles han evitado tocar las instalaciones petroleras. Las fuerzas estadounidenses habían evitado en las primeras dos semanas de guerra golpear un punto vital de la economía iraní y del sector energético mundial.

El ataque, ha asegurado el inquilino de la Casa Blanca en un mensaje en su red social, Truth, ha “pulverizado todos los objetivos militares de Irán en su joya de la corona”. No obstante, puntualiza que ha dejado intacta la infraestructura petrolera “por razones de decencia”.

Pero también puntualiza que reconsiderará esa decisión y ordenará golpear esos objetivos si “Irán o cualquier otro hace cualquier cosa para interferir con el tráfico marítimo libre y seguro por el estrecho de Ormuz”.

Irán, ha continuado el inquilino de la Casa Blanca, “no tiene capacidad de defender nada que queramos atacar. ¡No hay nada que pueda hacer!” Y concluye, tras insistir en que jamás permitirá que Teherán pueda contar con armas nucleares: “las fuerzas iraníes, y todas las implicadas en este régimen terrorista, demostrarían sensatez si entregan las armas y salvan lo que queda de su país, que no es mucho”.

El precio del petróleo se ha disparado en un 40% desde el comienzo de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, y el barril de petróleo Brent ronda los cien dólares, tras haber alcanzado máximos en torno a los 120 dólares a comienzos de la semana tras los primeros pasos de Irán para bloquear el estrecho de Ormuz, un cuello de botella en la boca del golfo Pérsico por el que pasa una quinta parte del crudo mundial.

Esta semana Trump había asegurado que la isla de Jarg no estaba “en los puestos más altos de la lista” de objetivos a atacar en la guerra. Pero también puntualizaba este viernes, en una entrevista emitida en las emisoras de Fox News Radio que ese centro petrolero es “una de muchas cosas” en esa lista, y él puede “cambiar de opinión en cuestión de segundos”.

El Pentágono declara haber golpeado más de 5.000 objetivos en todo el territorio iraní, pero había esquivado cuidadosamente bombardear Jarg. Parte de la razón por la que las fuerzas estadounidenses habían evitado golpear lo que a simple vista parece un objetivo obvio era el riesgo de disparar aún más los precios del crudo. Los expertos consideran que la destrucción de la terminal podría precipitar el coste del Brent por encima de los 150 dólares el barril.

A unos cuarenta kilómetros al oeste de las costas iraníes, la isla, celosamente protegida por Irán y de acceso prohibido, es el punto donde terminan los oleoductos del centro y el oeste del país. Establecida como terminal petrolera por la estadounidense Amoco, fue nacionalizada, como el resto del sector energético iraní, tras el triunfo de la Revolución Islámica encabezada por el ayatolá Jomeini en 1979.

La mayor parte de las costas iraníes son poco profundas y sus aguas, demasiado cenagosas para permitir el atraque de los grandes buques petroleros de los gigantes internacionales, pero Jarg se encuentra en aguas lo suficientemente profundas como para permitir las maniobras de barcos de gran calado.

El anuncio de los bombardeos en la isla llegan cuando Estados Unidos ha asegurado que tomará medidas para garantizar que el estrecho de Ormuz se mantiene abierto. Como parte de esos pasos, el Pentágono envía un nuevo contingente de tres barcos anfibios y miles de infantes de Marina a la región. Además, el Departamento de Estado ha comenzado a ofrecer diez millones de dólares (nueve millones de euros) por información que conduzca a la captura del nuevo líder iraní, Mojtaba Jameneí, y nueve altos cargos más del régimen.

Las amenazas iraníes de cerrar el estrecho de Ormuz y los ataques de ese país contra navíos mercantes en el Golfo han hecho que el tráfico marítimo por el paso haya quedado casi paralizado, ante la negativa de los barcos y sus navieras a atravesarlo. En comentarios este viernes, un Trump exasperado había instado a los buques a demostrar “agallas” y cruzar el estrecho.

En declaraciones antes de viajar a Florida para pasar el fin de semana en su residencia privada, Mar-a-Lago, Trump había asegurado también que los barcos de guerra estadounidenses “empezarán pronto a escoltar barcos en el estrecho de Ormuz. Muy pronto”. También ha subrayado que “la guerra va a durar todo lo que sea necesario”, después de que a comienzos de la semana hubiera dicho que el conflicto estaba “casi terminado” y el fin estaba muy cerca. Aquellos comentarios, en un lunes que había comenzado de modo nefasto en los mercados ante el temor a las acciones iraníes, enderezaron temporalmente el rumbo de las Bolsas y contribuyeron a rebajar el precio del barril del petróleo de los máximos alcanzados en lo que va de guerra.

A la pregunta de si los intereses de Estados Unidos difieren de los de Israel, ha respondido: “Pueden ser algo diferentes, supongo. Somos países distintos, pero nuestro poderío militar es mucho mayor, gracias a que lo reconstruí en mi primera presidencia”.

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